jueves, 14 de enero de 2010

Células madres para la autorreparación del corazón - El Hospital: Información para el desarrollo de los servicios de salud en América Latina


Células madres para la autorreparación del corazón
Los Ángeles, CA, Estado Unidos, 01 julio 2009


Kenneth Milles, de 39 años de edad, es la primera persona que completó un procedimiento mediante el cual, su propio tejido cardiaco se uso para obtener el crecimiento en el laboratorio de células madre cardiacas, que luego fueron reinfundidas en su corazón lesionado, en un esfuerzo para reparar y generar el crecimiento de músculo cardiaco sano.

El 10 de mayo pasado, Milles sufrió un infarto del miocardio por el bloqueo del 99% de la coronaria descendente izquierda anterior, que lesionó el 21% del músculo cardiaco.

Milles fue el primer paciente reclutado en un estudio clínico fase I, controlado, diseñado por el doctor Eduardo Marban, MD, PhD, director del Instituto Cardiaco Cedars-Sinai (Cedars-Sinai Heart Institute), para explorar la manera de aprovechar la capacidad que tienen las propias células madre cardiacas de reparar el tejido cardiaco lesionado, tal como ha sido demostrado en animales de experimentación.

La investigación fue aprobada por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de EE. UU., tiene el apoyo de los Centros Especializados para Terapias basadas en Células (Specialized Centers for Cell-based Therapies) del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (National Heart, Lung, and Blood Institute) y la Fundación Donald W. Reynolds, y es dirigida por el Instituto Cardiaco Cedars-Sinai, con la colaboración de la Universidad Johns Hopkins.

El procedimiento consta de tres pasos. En el primero, se determina con precisión la extensión y la severidad exacta de la lesión y la cicatriz causada por el ataque del corazón con la ayuda de las imágenes diagnósticas, y se realiza una biopsia mínimamente invasiva, con anestesia local, para obtener una pequeña cantidad de tejido cardiaco sano. Luego, este tejido se cultiva en un laboratorio especializado, mediante el uso de métodos desarrollados por el doctor Marban y su equipo, hasta que las células madre y otras células cardíacas crezcan. Después de un periodo aproximado de cuatro semanas, estas células cardíacas crean complejas cardioesferas y se multiplican en cantidad suficiente para su uso terapéutico, cerca de 10 a 25 millones. Por último, las células madre y las de soporte obtenidas, se insertan en el área lesionada del mismo corazón, a través de un segundo procedimiento mínimamente invasivo.

El estudio incluirá 24 pacientes en total. Cuatro recibirán 12.5 millones de células madre y dos servirán de control; y doce recibirán 25 millones de células madre y seis pacientes serán monitoreados como control. Los pacientes serán seguidos por seis meses y los resultados completos estarán disponibles a fines de 2010.

Los estudios de los últimos ocho años han demostrado que más de 500 pacientes cardíacos han experimentado mejoras moderadas cuando se los trata con células madre de médula ósea. Sin embargo, las células madre de médula ósea no están predestinadas a regenerar el miocardio. Cuando varios equipos en el mundo descubrieron las células madre cardíacas hace cinco años, Marban comenzó a desarrollar un método para aislarlas a partir de biopsias mínimamente invasivas y luego multiplicarlas. A diferencia de las células de médula ósea, las células madre cardíacas están programadas naturalmente para volver a hacer crecer el tejido cardiaco, de manera que pueden resultar más eficientes en la cura de lesiones causadas por las diferentes cardiopatías.

Si los pacientes son capaces de volver a hacer crecer el tejido lesionado a través de la terapia de células madre, puede haber una menor demanda de tratamientos caros y riesgosos, tales como el trasplante cardiaco.

La técnica para hacer crecer las células madre derivadas del corazón, utilizada en el estudio, fue desarrollada por Marban cuando formaba parte del cuerpo médico de la Universidad Johns Hopkins. La universidad ha presentado una patente sobre dicha propiedad intelectual y la ha licenciado a una compañía en la que Marban posee una participación financiera. No se utilizan fondos de dicha compañía para apoyar el estudio clínico. Todos los fondos se derivan de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health), la Fundación Donald W. Reynolds y el Centro Médico Cedars-Sinai.

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