jueves, 6 de enero de 2011

Demuestran que una proteína podría detener la metástasis tumoral :: El Médico Interactivo, Diario Electrónico de la Sanidad ::

Demuestran que una proteína podría detener la metástasis tumoral

Redacción

Este descubrimiento también podría abrir nuevos caminos para la medicina regenerativa en enfermedades óseas



Madrid (6/7- 1-11).- Una investigación internacional, dirigida por científicos del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas (Estados Unidos), ha demostrado que una proteína (la CDK1) es capaz de detener a la enzima EZH2, implicada en la metástasis del cáncer. Este estudio, publicado este mes en Nature Cell Biology, abre una nueva vía para luchar contra el cáncer.

Además, este trabajo ha descubierto también que la desactivación de la enzima EZH2 es necesaria para la formación de las células que construyen hueso a partir de células madre que fabrican estos y otros tejidos.

Según el principal autor del trabajo, Mien-Chie Hung, profesor y jefe del Departamento de Oncología Molecular y Celular de la MD Anderson, la encima EZH2 está sobreexpresada en los tumores sólidos agresivos y vinculada a la progresión del cáncer y su metástasis. La CDK1 es capaz de desactivar la EZH2, reduciendo la migración celular y la invasión en la línea celular del cáncer de mama, dice.

Así, los resultados de este trabajo proporcionan la base para desarrollar un inhibidor de la EZH2 o un fármaco que imite a la proteína que activa esta enzima y se convierta en un nuevo tratamiento contra el cáncer.

La EZH2 silencia la expresión genética adhiriendo un grupo metil, formado por un átomo de carbono y tres de hidrógeno, a una proteína histona que, interrelacionada con el ADN y otras proteínas, compone los cromosomas. Los genes suprimidos por esta metilación incluyen los supresores tumorales que, de otro modo, podría prevenir el crecimiento del cáncer y su metástasis.

Estos investigadores demostraron que la CDK1 'cortocircuita' la metilación mediada por la EZH2 adhiriendo diferentes grupos químicos, formados por un átomo de fosfato y tres de oxígeno a la EZH2, en un proceso denominado fosforilación. Esa fosforilación tiene que darse en un aminoácido específico de la EZH2 para conseguir este efecto.

En definitiva, la fosforilación triunfa sobre la metilación, dice Hung. La versión fosforilada de la EZH2 no puede metilar la proteína histona diana, por lo que los genes reprimidos por la metilación acaban por despertar y expresarse.

Por otra parte, la EZH2 juega un papel en una gran variedad de procesos biológicos. Según este investigador es crucial para el desarrollo embrionario, porque se encarga de 'silenciar' genes, y en el proceso que guía la diferenciación de las células madre embrionarias y su conversión en tejidos y órganos.

En un experimento paralelo, los investigadores demostraron también que la fosforilación de la EZH2 es necesaria para la producción de células óseas.

Las células madre mesenquimales pueden diferenciarse para crear hueso, cartílago o grasa. Los invetigadores demostraron que sólo aquellas células con la EZH2 fosforilada por la CDK1 se diferenciaban en células óseas. Los genes claves para la formación de hueso eran silenciados por la metilación, pero activados cuando la CDK1 alteraba la EZH2.

Así, según Hung, este estudio sugiere también una posible vía para inducir a las células madre mesenquimales a que se diferencien para formar células óseas, lo que podría tener importantes consecuencias a largo plazo para la medicina regenerativa para reparar las enfermedades óseas.
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