jueves, 20 de agosto de 2026

La vida habla un idioma universal para activar sus genes. Sin embargo, habla muchos otros para silenciarlos

https://www.crg.eu/en/news/life-speaks-one-universal-language-activate-genes-it-speaks-many-more-silence-them?utm_medium=email&_hsenc=p2ANqtz-8aRUDRUFhttO9Xtgvzo1E-wZ_pvR1ztWV-CALoxMbl3y6hEXLkUeGVALH6AYo-HBHbmniFC37dc_rVz0uZSvmrdQc4ZQ&_hsmi=143641491&utm_content=143603669&utm_source=hs_email#1 Llevo algunos días dándole vueltas a una frase derivada de un reciente estudio sobre cómo se regula la expresión de los genes en diferentes especies. Parece que las instrucciones para activar genes son prácticamente las mismas en humanos, anémonas de mar y amebas del suelo. Donde la evolución parece haberse vuelto más creativa es en cómo silenciar genes y otros elementos del genoma. En esto, distintas ramas de especies han construido diferentes soluciones moleculares para mantener el equilibrio dentro del genoma. Como en nuestro día a día, parece que parte de la complejidad de la vida no está solo en saber cuándo hablar, sino también en saber cuándo guardar silencio.

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