La terapia de radiación es un método altamente dirigido y muy efectivo para destruir células cancerosas que pudieron haber quedado después de la cirugía. Esto reduce el riesgo de recurrencia.
La radiación suele indicarse después de una mastectomía en hombres que presentan:
- un tumor grande (5 centímetros o más)
- un margen de resección positivo (cuando el cáncer se acerca demasiado o se encuentra en el borde del tejido mamario extirpado)
- un sector significativo de vasos sanguíneos o linfáticos que ha sido afectado
- una afectación significativa de los ganglios linfáticos (cuatro o más ganglios positivos)
También puede utilizarse la radiación con hombres que presentan un estadio avanzado de la enfermedad (metastásico) para aliviar los síntomas o evitar complicaciones en zonas específicas de propagación. Por ejemplo, la radiación ayuda a aliviar metástasis óseas muy dolorosas, reducir el riesgo de fracturas de huesos que han sido debilitados por la enfermedad, disminuir las hemorragias vinculadas con la afección de la piel y reducir los síntomas neurológicos si el cáncer ejerce presión en los nervios o la médula espinal.
Los posibles efectos secundarios más importantes de la terapia de radiación son:
Irritación de la piel. La piel afectada por la radiación puede quedar dolorida, seca y más sensible al tacto. Incluso puede comenzar a pelarse o ampollarse. La reacción de la piel puede agravarse si el área expuesta no se trata y se infecta. El radiooncólogo puede trabajar contigo para ayudarte a tratar estos indicios o síntomas. Afortunadamente, la irritación de la piel causada por la radiación es temporal. Una vez que finalizas el tratamiento, los efectos en la piel pueden seguir empeorando durante una semana más aproximadamente, pero después comienzan a mejorar. El enrojecimiento intenso y la sensibilidad por lo general desaparecen durante las primeras semanas posteriores al tratamiento. La piel demora un poco más en retomar completamente su color natural. Si eres blanco, es posible que las zonas afectadas se vean un tanto bronceadas o levemente rosadas por un período de hasta 6 meses después de la última sesión de radiación. Si eres negro, es posible que tu piel se vea más morena y menos rojiza. De hecho, puede tornarse muy oscura.
Fatiga. La fatiga que sentirás con la terapia de radiación no es como el cansancio que sobreviene a un “gran esfuerzo” y desaparece con una buena noche de sueño. La fatiga vinculada con el tratamiento consiste en una falta generalizada de energía. Para combatirla, intenta descansar siempre que puedas. Dormir pequeñas “siestas” durante el día puede darte más energía y a la vez te permite ahorrar energía para las actividades más importantes. También puedes hacer un poco de ejercicio físico. Si sales a caminar o nadas, esto te ayudará a potenciar tus niveles de energía.
Efectos en la pared torácica. Tanto durante como después del tratamiento con radiación, es posible que sientas breves dolores fulgurantes, algo así como descargas eléctricas en la pared del tórax. Es posible que hayas sentido una incomodidad parecida después de la cirugía. Estos dolores aparecen debido a la inflamación e irritación de los tejidos, de modo que puedes calmarlos con algún medicamento antiinflamatorio. Una vez finalizado el tratamiento, los dolores desaparecen solos. A largo plazo, es posible que sientas cierta rigidez en los músculos de la pared torácica, en especial al hacer un esfuerzo excesivo como lavar el automóvil o hacer ciertas tareas hogareñas. Lo más probable es que sientas rigidez en el músculo pectoral mayor, que es el que conecta la parte delantera del hombro con la parte delantera del tórax. Esta rigidez es causada por el tejido cicatricial (producto del tratamiento con radiación), que quita flexibilidad al músculo. Este problema suele ser menor, aparece y desaparece, y puede aliviarse con analgésicos de venta libre.
Malestar en la axila. Sumada a la cirugía, la radiación puede hacer que tu axila empeore todavía más, durante las primeras 3 a 4 semanas del tratamiento. Y el roce constante del brazo contra la axila puede irritar todavía más la piel de la zona. La transpiración aumenta la fricción. Utiliza almidón de maíz en lugar de desodorante para reducir la fricción.
Efectos en los pulmones. Si bien los equipos actuales son de última tecnología, una pequeña parte del pulmón justo debajo de la pared torácica queda dentro de la zona que recibirá tratamiento. Una vez finalizada la radiación, es posible que se forme un tejido cicatricial en esta parte del pulmón, similar al tejido cicatricial que puede formarse si tienes un brote de neumonía. Si bien no es peligroso, debes estar al tanto de lo que ocurre. Es importante ya que si se forma tejido cicatricial, por lo general se detecta en una radiografía de tórax que se hace por otra razón. El médico que lee la radiografía puede pensar que tienes neumonía o un tumor recurrente. Los síntomas, que son poco comunes, pueden incluir dificultad para respirar y tos seca que no produce flema. Si los síntomas no desaparecen solos, puedes combatirlos con un breve tratamiento de esteroides en forma de comprimidos.
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