lunes, 29 de octubre de 2018

OMS | Prevención de la infección por el virus de la hepatitis B: objetivos y etapas

OMS | Prevención de la infección por el virus de la hepatitis B: objetivos y etapas



Prevención de la infección por el virus de la hepatitis B: objetivos y etapas

Yvan Hutin a, Shalini Desai b & Marc Bulterys a

a. Programa mundial contra las hepatitis, Organización Mundial de la Salud, 20 Avenue Appia, CH-1211 Ginebra 27 (Suiza).
b. Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos, Organización Mundial de la Salud, Ginebra (Suiza).
Correspondencia: Yvan Hutin (email: hutiny@who.int).
Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2018;96:443-443A. doi: http://dx.doi.org/10.2471/BLT.18.215210
El virus de la hepatitis B (VHB) es una causa importante de morbimortalidad. En el presente número del Boletín de la Organización Mundial de la Salud, una revisión sistemática y un metanálisis1 evalúan los efectos a largo plazo de la inmunización contra la hepatitis B en lactantes en la prevalencia de la infección por este virus. En esta etapa de la investigación, se extraen tres conclusiones principales.
En primer lugar: la vacuna previene eficazmente la infección por el VHB en los lactantes e influye considerablemente en la prevalencia más de 15 años después. En segundo lugar: los efectos de la inmunización universal de los lactantes recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)2 son mayores en la población (una reducción de tres cuartas partes de la prevalencia) que la inmunización específica de los niños de madres infectadas por el virus (una reducción de dos tercios). En tercer lugar: de acuerdo con los resultados de este análisis y con los recientes informes que indican que ha aumentado la cobertura de la vacunación contra la hepatitis B en el mundo,3 esta infección es cada vez menos frecuente entre las nuevas generaciones de un número cada vez mayor de países.
Estos datos tienen importantes repercusiones para la eliminación de la hepatitis B en el mundo.4 En primer lugar, se puede afirmar que la inmunización con una dosis al nacer, seguida de dos nuevas dosis durante el periodo de lactancia, es básica para reducir la incidencia y lograr la eliminación.4 Debemos seguir trabajando para que los programas de inmunización sistemática incluyan la administración de una dosis de esta vacuna al nacer.
Solo 101 países la administran a todos los recién nacidos, otros 20 tienen programas específicos, y el sector público del resto de países no la administra tras el parto. La Región de África de la OMS es la que tiene mayor proporción de lactantes que no reciben ninguna de estas dosis al nacer. En los países que aplican un programa de inmunización, la eficacia a largo plazo de esta vacuna como prevención de la infección crónica por el VHB reducirá la transmisión del virus al nacer y en los lactantes de la siguiente generación.
Los niños vacunados hace 20 años han crecido y ahora están teniendo descendencia. Gracias a la menor prevalencia de la infección por el VHB en las embarazadas, se puede romper el círculo vicioso de la transmisión perinatal. Además, cuando los padres son vacunados, hay menos riesgo de transmisión familiar u horizontal de la infección a los niños pequeños.
En consecuencia, se están amplificando los efectos beneficiosos para la salud pública de la inmunización contra la hepatitis B. En segundo lugar, merced a los avances en la eliminación de la transmisión horizontal del VHB a los niños pequeños, el programa de prevención incluirá de forma progresiva la transmisión intrauterina y durante el parto. La ampliación del programa mediante la inclusión de medidas adicionales, como la administración de inmunoglobulina antihepatitis B y de fármacos antivíricos a las mujeres con una viremia elevada, puede reducir aún más la transmisión maternofilial.3,5
En tercer lugar, debemos trabajar para reducir la morbimortalidad entre los 257 millones de personas infectadas por el VHB en el mundo.6 En los adultos infectados, el riesgo de evolución a una enfermedad crónica como la insuficiencia hepática crónica, la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular es alto.7 En 2015 se registraron casi 900 000 defunciones, principalmente debido a una descompensación de la cirrosis o a un carcinoma hepatocelular, y es probable que esta cifra aumente si no se amplían las pruebas de detección y el tratamiento.6
Actualmente hay fármacos antivíricos para tratar la infección por el VHB que previenen eficazmente la cirrosis y el carcinoma hepatocelular y reducen el riesgo de defunción. Las patentes de estos medicamentos caducaron en 2016 y, de acuerdo con el mecanismo OMS de comunicación de precios mundiales (GPRM) de la OMS, el precio promedio de un año de tratamiento con tenofovir genérico es de US$ 32,24.8
En 2016, la Asamblea Mundial de la Salud examinó los problemas y las oportunidades relacionadas con el VHB y determinó que era posible eliminarlo como amenaza para la salud pública.4 En cuanto a la disminución de la incidencia, la próxima meta mundial será lograr una prevalencia inferior al 1% a los niños de hasta cinco años de edad en 2020.4 Ello se puede conseguir mediante la vacunación —que debe incluir una dosis al nacer— y se puede medir mediante estudios de biomarcadores que estiman la prevalencia de la infección infantil por VHB.9
Si se alcanza esta meta de aquí a 2020, allanaremos el camino para lograr la meta fijada para 2030: reducir la prevalencia de esta infección en los niños hasta el 0,1%.4La OMS está definiendo las intervenciones y los métodos necesarios para alcanzar y medir el progreso hacia el logro de ese objetivo. El seguimiento de los niños de madres infectadas cobrará más importancia, junto con los métodos y enfoques utilizados actualmente para prevenir las infecciones perinatales por el virus de la inmunodeficiencia humana y la sífilis, con la importante adición de la inmunización universal.10 Gracias a ello, se podría eliminar la transmisión maternofilial de estas tres infecciones.11,12

Referencias

No hay comentarios:

Publicar un comentario