jueves, 19 de diciembre de 2019

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®)–Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®)–Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Instituto Nacional Del Cáncer

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®)–Versión para profesionales de salud







Introducción

En este sumario de información sobre el cáncer se ofrece una descripción general del consumo de varios alimentos y suplementos alimentarios para reducir el riesgo de presentar cáncer de próstata o para el tratamiento del mismo. Este sumario incluye la trayectoria en investigación, la revisión de los estudios con animales y de laboratorio, así como los resultados de los ensayos clínicos sobre los siguientes alimentos o suplementos alimentarios:
Cada tipo de suplemento alimentario o alimento tendrá una sección específica en este sumario y, con el tiempo, se agregarán nuevos temas. Nota: Además, se dispone de un sumario por separado del PDQ sobre PC-SPES.
El cáncer de próstata es el cáncer extracutáneo más común que afecta a los hombres en los Estados Unidos. Con base en los datos de 2014 a 2016, se calcula que 11,6 % de los hombres en los Estados Unidos recibirán un diagnóstico de cáncer de próstata durante toda su vida.[1]
En muchos estudios se señala que es común que los pacientes con cáncer de próstata utilicen medicina complementaria y alternativa (MCA) y que notifiquen el consumo de vitaminas, suplementos y determinados alimentos. Por ejemplo, el Prostate CAncer Therapy Selection (PCATS) fue un estudio prospectivo en el que se investigó el proceso de toma de decisiones de los hombres sobre el tratamiento tras un diagnóstico de cáncer de próstata en estadio localizado. Como parte de este estudio, los pacientes respondieron a encuestas sobre el uso de MCA. Más de la mitad respondió que utilizó uno o más tratamientos de MCA; los más comunes fueron las modalidades fisicomentales y los tratamientos basados en productos biológicos.[2]
En los estudios internacionales se describieron resultados similares. En un estudio sueco publicado en 2011 se encontró que, en general, era más probable que los participantes con cáncer de próstata hubiesen consumido suplementos que los participantes del grupo de control de población sana. El consumo de suplementos fue aún más común en aquellos pacientes con los hábitos alimentarios más saludables (por ejemplo, consumo elevado de pescados grasos y verduras).[3] En un estudio canadiense, 39 % de los pacientes con diagnóstico reciente de cáncer de próstata admitieron utilizar MCA; las terapias más comunes fueron de tipo herbario, con vitaminas y con minerales. Dentro de esas categorías, las más populares fueron la palma enana americana, la vitamina E y el selenio. Los dos motivos más comunes para escoger terapias de MCA fueron estimular el sistema inmunitario y prevenir recidivas.[4] Según los resultados de otro estudio canadiense, aproximadamente 30 % de los encuestados con cáncer de próstata declaró utilizar terapias de MCA. En ese estudio, los suplementos de mayor consumo fueron la vitamina E, la palma enana americana y el licopeno.[5] En un estudio británico publicado en 2008, se indicó que 25 % de los pacientes con cáncer de próstata utilizaron MCA y se informó que las intervenciones más frecuentes eran la alimentación baja en grasas, las vitaminas y el licopeno. En ese estudio la mayoría de los consumidores de MCA mencionaron que las razones primordiales para utilizar esta medicina eran mejorar la calidad de vida y estimular el sistema inmunitario.[6]
También se documentó el consumo de vitaminas y suplementos en hombres con riesgo de presentar cáncer de próstata. En un estudio se investigó el consumo de suplementos y vitaminas en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata. En el momento de la encuesta, casi 60 % de los hombres consumían vitaminas o suplementos. Un tercio de los hombres consumían vitaminas y suplementos comercializados específicamente para la salud de la próstata o para la quimioprevención (por ejemplo, selenio, té verde y palma enana americana).[7] En un estudio de 2004, se investigó el consumo de suplementos herbarios y vitaminas en hombres atendidos en una clínica para detección de cáncer de próstata. Los hombres que asistieron a la clínica de detección respondieron a cuestionarios sobre el consumo de suplementos. En el análisis se observó que 70 % de los encuestados notificó que consumía suplementos multivitamínicos y 21 %, suplementos herbarios.[8]
En un metanálisis publicado en 2008 se revisaron estudios sobre el consumo de suplementos de minerales y vitaminas en sobrevivientes de cáncer. En los resultados se describió que entre los sobrevivientes de cáncer de próstata el consumo de minerales o vitaminas osciló entre 26 y 35 %.[9]
Aunque muchos pacientes con cáncer de próstata utilizan tratamientos de MCA, no todos lo informan al médico. Según los resultados del estudio PCATS, 43 % de los pacientes hablaron con un profesional sanitario acerca de utilizar MCA.[2] En dos estudios diferentes, 58 % de los encuestados le comunicó al médico que utilizaban MCA.[4,6]
¿Cómo deciden los pacientes con cáncer de próstata utilizar o no MCA? En un estudio cualitativo publicado en 2005, se describieron los resultados de entrevistas a pacientes con cáncer de próstata. En el estudio se encontraron diferencias en los patrones de pensamiento entre quienes utilizaban MCA y quienes no la utilizaban; se observó que los pacientes que usaban MCA no se guiaban por un tema en particular sino por una combinación de ideas. Por ejemplo, la percepción de que la MCA es inocua se relaciona con la creencia de que la medicina convencional provoca muchos efectos secundarios nocivos.[10] En los resultados de un estudio cualitativo de 2003, se indicó que la toma de decisiones sobre tratamientos de MCA en los pacientes de cáncer de próstata depende tanto de factores de decisión fijos (por ejemplo, antecedentes médicos) como de factores flexibles (por ejemplo, necesidad de sentirse en control).[11]
Muchos de los términos médicos y científicos en este sumario tienen un enlace al Diccionario de cáncer del NCI la primera vez que se mencionan en cada sección. Este diccionario se orienta a personas sin conocimientos especializados. Al pulsar sobre un término con un enlace, aparece la definición en una ventana separada.
Las referencias bibliográficas citadas en los sumarios de información sobre el cáncer del PDQ pueden tener enlaces a otros sitios de Internet gestionados por individuos u organizaciones con el propósito de comercializar o promover el uso de tratamientos o productos específicos. Estas referencias bibliográficas se ofrecen solo con fines informativos. Su inclusión no se debe interpretar como aprobación del contenido de las páginas de Internet ni de ningún tratamiento o producto por parte del Consejo editorial del PDQ sobre terapias integrales, alternativas y complementarias, o del Instituto Nacional del Cáncer.
Para obtener más información sobre la prevención del cáncer de próstata, consultar el sumario de PDQ Prevención del cáncer de próstata.
Bibliografía
  1. National Cancer Institute: SEER Stat Fact Sheets: Prostate. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Available online. Last accessed September 23, 2019.
  2. McDermott CL, Blough DK, Fedorenko CR, et al.: Complementary and alternative medicine use among newly diagnosed prostate cancer patients. Support Care Cancer 20 (1): 65-73, 2012. [PUBMED Abstract]
  3. Westerlund A, Steineck G, Bälter K, et al.: Dietary supplement use patterns in men with prostate cancer: the Cancer Prostate Sweden study. Ann Oncol 22 (4): 967-72, 2011. [PUBMED Abstract]
  4. Eng J, Ramsum D, Verhoef M, et al.: A population-based survey of complementary and alternative medicine use in men recently diagnosed with prostate cancer. Integr Cancer Ther 2 (3): 212-6, 2003. [PUBMED Abstract]
  5. Boon H, Westlake K, Stewart M, et al.: Use of complementary/alternative medicine by men diagnosed with prostate cancer: prevalence and characteristics. Urology 62 (5): 849-53, 2003. [PUBMED Abstract]
  6. Wilkinson S, Farrelly S, Low J, et al.: The use of complementary therapy by men with prostate cancer in the UK. Eur J Cancer Care (Engl) 17 (5): 492-9, 2008. [PUBMED Abstract]
  7. Bauer CM, Ishak MB, Johnson EK, et al.: Prevalence and correlates of vitamin and supplement usage among men with a family history of prostate cancer. Integr Cancer Ther 11 (2): 83-9, 2012. [PUBMED Abstract]
  8. Barqawi A, Gamito E, O'Donnell C, et al.: Herbal and vitamin supplement use in a prostate cancer screening population. Urology 63 (2): 288-92, 2004. [PUBMED Abstract]
  9. Velicer CM, Ulrich CM: Vitamin and mineral supplement use among US adults after cancer diagnosis: a systematic review. J Clin Oncol 26 (4): 665-73, 2008. [PUBMED Abstract]
  10. Singh H, Maskarinec G, Shumay DM: Understanding the motivation for conventional and complementary/alternative medicine use among men with prostate cancer. Integr Cancer Ther 4 (2): 187-94, 2005. [PUBMED Abstract]
  11. Boon H, Brown JB, Gavin A, et al.: Men with prostate cancer: making decisions about complementary/alternative medicine. Med Decis Making 23 (6): 471-9, 2003 Nov-Dec. [PUBMED Abstract]

Calcio



Aspectos generales

Esta sección contiene la siguiente información clave:
  • El calcio es necesario para determinadas funciones metabólicas como la vasodilatación y la vasoconstricción, la función muscular, la transmisión neural, la señalización intracelular y la secreción hormonal.
  • En los Estados Unidos, las principales fuentes de calcio son los alimentos y los suplementos alimentarios.
  • Los estudios sobre la relación entre el consumo de calcio y el cáncer de próstata se han limitado a las fuentes nutricionales de calcio, como los productos lácteos.
  • En algunos estudios se indica que el consumo total elevado de calcio se puede relacionar con un aumento del riesgo de cáncer de próstata metastásico y en estadio avanzado, comparado con un consumo más bajo de calcio.
  • Se necesita más investigación para aclarar los efectos del calcio o de los productos lácteos en el riesgo de cáncer de próstata.

Información general y antecedentes

El calcio, el mineral más abundante del cuerpo, se encuentra en ciertos alimentos de forma natural, como agregado en alimentos, suplementos alimentarios y algunos medicamentos (como los antiácidos). El calcio es necesario para la vasodilatación y la vasoconstricción, la función muscular, la transmisión neural, la señalización intracelular y la secreción hormonal; aunque se requiere menos de 1 % del calcio corporal total para mantener estas funciones metabólicas vitales.[1] El calcio sérico se regula de forma estricta y no fluctúa con los cambios en el aporte alimentario. El cuerpo utiliza el tejido óseo como depósito y fuente de calcio para mantener constantes las concentraciones de calcio en la sangre, los músculos y el líquido intercelular.[1]
En la población estadounidense las principales fuentes de calcio son los alimentos y los suplementos alimentarios.[2] Según se observa en los resultados recientes de la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), los adultos en los Estados Unidos obtienen 38 % del calcio alimentario de la leche y sus derivados, como el yogur y el queso.[3] Además de los lácteos, otras fuentes de calcio son las verduras, como la col de China, la col rizada y el brócoli. Las espinacas contienen calcio, pero su biodisponibilidad es limitada. La mayoría de los cereales no tienen grandes cantidades de calcio a menos que estén enriquecidos; sin embargo, contribuyen con el calcio alimentario porque aunque las cantidades del mineral son pequeñas, la gente los consume con regularidad. Los alimentos enriquecidos con calcio son, entre otros, muchas bebidas y jugos de fruta, el tofu y los cereales. En los Estados Unidos, es frecuente el consumo de suplementos alimentarios como los de calcio para prevenir enfermedades crónicas como el cáncer.[1] La media del consumo alimentario de calcio en varones de un año o más de vida, oscila entre 871 a 1266 mg/día según la etapa de la vida (es decir, la lactancia, la adolescencia o la adultez). Casi 43 % de la población estadounidense consume suplementos alimentarios que contienen calcio, lo que eleva el aporte en unos 330 mg/día en los consumidores de suplementos.[1,2]
Para evaluar la relación entre el consumo de calcio, la mortalidad y la morbilidad por cáncer de próstata, sería importante medir en forma objetiva los marcadores biológicos del calcio, que incluye la información sobre el consumo de calcio alimentario y suplementario, así como el control de otros factores de confusión. Sin embargo, los estudios sobre la relación entre calcio y cáncer de próstata se han restringido a las fuentes alimentarias como los productos lácteos. Aunque más de la mitad de la población estadounidense consume suplementos de minerales y vitaminas (con un costo anual de más de 11 000 millones de dólares), en pocos estudios se incluye el consumo de suplementos en relación con el riesgo de enfermedades, como el cáncer de próstata, o con las tasas de mortalidad.[1,2] (Para obtener más información, consultar el sumario del PDQ Prevención del cáncer de próstata).

Estudios preclínicos o con animales

Estudios in vitro

En un estudio de 2011, se trataron las células cancerosas de próstata con leche de vaca, leche de almendras, leche de soja, caseína o lactosa. El tratamiento con leche de vaca estimuló la multiplicación de las células cancerosas de próstata de tipo LNCaP. El tratamiento con leche de soja no afectó la multiplicación de las células cancerosas de próstata y el tratamiento con leche de almendras inhibió dicha multiplicación.[4]

Estudios in vivo

En un estudio se investigaron los efectos del calcio alimentario sobre la progresión tumoral en la próstata de ratones transgénicos de tipo LPB-Tag. Los animales recibieron alimentaciones con poco (0,2 %) o mucho (2,0 %) calcio y fueron sacrificados a las 5, 7 o 9 semanas de vida. El peso y la progresión tumoral fueron semejantes en los ratones que recibieron alimentación baja o alta en calcio.[5]
En un estudio de 2012, se investigó el efecto del calcio y la alimentarios en el crecimiento del cáncer de próstata en ratones atímicos. Se administraron inyecciones de células cancerosas de próstata humana a ratones que, luego, fueron aleatorizados a recibir alimentaciones específicas (por ejemplo, alta en calcio y o normal en calcio y sin ). Los ratones que recibieron alimentación normal en calcio y deficiente en presentaron dimensiones tumorales significativamente mayores (P <0,05) que los ratones que recibieron otro tipo de alimentación.[6]

Estudios con seres humanos

Estudios epidemiológicos

En varios estudios epidemiológicos se encontró un vínculo entre el consumo elevado de calcio, los productos lácteos o ambos y el riesgo alto de presentar cáncer de próstata.[7-9] No obstante, en otros estudios solo se encontró una relación débil; no se encontró relación alguna o se encontró una relación inversa entre el consumo de calcio y el riesgo de cáncer de próstata.[10-13] Según los resultados de estos estudios, la interpretación de las pruebas se complica por la dificultad para separar los efectos de los productos lácteos de los efectos del calcio. Además, los estudios epidemiológicos iniciales tenían varias limitaciones. La relación entre el consumo de calcio y el cáncer de próstata se restringió a las pruebas obtenidas de los cuestionarios autonotificados sobre la frecuencia del consumo de alimentos que son fuente nutricional de calcio, con énfasis en los productos lácteos.[14,15] No se tomaron en cuenta los factores de riesgo competidores, como otros nutrientes importantes de los lácteos (es decir, grasas) y los factores simultáneos y de confusión (es decir, edad, índice de masa corporalhormonas esteroideas y otros sucesos metabólicos de la vía causal). Además, en estas cohortes no se obtuvieron marcadores objetivos de calcio, como calcio sérico. Sin embargo, los estudios de observación en conjunto permiten indicar que el consumo total elevado de calcio se podría relacionar con riesgo alto de cáncer de próstata en estadio avanzado y metastásico en comparación con un consumo menor de calcio.[11,12,16-18] En otro análisis de 886 pacientes sometidos a prostatectomía, se encontró aumento del riesgo de recibir un diagnóstico de una enfermedad más agresiva en los hombres con el consumo más alto de calcio.[19] El peligro de padecer de una enfermedad recidivante después del tratamiento quirúrgico aumentó en los hombres con consumos de calcio muy bajos o muy altos. Se necesita más investigación para aclarar los efectos del calcio y los productos lácteos en el riesgo de cáncer de próstata y para esclarecer los mecanismos biológicos posibles.

Estudios de intervención

En un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2005, se le dio seguimiento durante un máximo de 12 años a 672 hombres que recibieron a diario 3 g de carbonato de calcio (1200 mg de calcio) o placebo durante cuatro años. En el transcurso de los primeros 6 años del estudio, se presentó un número significativamente menor de casos de cáncer de próstata en el grupo de calcio comparado con el de placebo. Sin embargo, la diferencia ya no era estadísticamente significativa en la evaluación de 10 años.[20]

Metanálisis

En un metanálisis publicado en 2005, se informó que podría existir una relación entre un aumento del riesgo de cáncer de próstata y mayor consumo de calcio y productos lácteos.[21]
En un metanálisis de 2008, en el que se revisaron 45 estudios de observación, no se encontraron pruebas de una relación entre productos lácteos y riesgo de cáncer de próstata.[22] En un metanálisis de estudios de cohorte publicado entre 1996 y 2006, se encontró una relación directa entre el consumo de leche y productos lácteos y el riesgo de cáncer de próstata.[23]
En una revisión reciente de las U.S. Preventive Services Task Force Evidence Syntheses (antes denominadas Systematic Evidence Reviews), se realizó un metanálisis con modelos de efectos fijos de Mantel-Haenszel para la incidencia general de cáncer, incidencia de enfermedades cardiovasculares y mortalidad por todas las causas. No se observaron efectos generales de la administración de complementos de o calcio en la mortalidad o incidencia de cánceres, como el cáncer de próstata.[3] En un metanálisis sobre la relación del calcio sin administración simultánea de , se observó una reducción del riesgo de cáncer de próstata, aunque se presentaron solo unos pocos casos.[24]
En 2007, el World Cancer Research Fund junto con el American Institute for Cancer Research informaron que había pruebas probables de que los regímenes alimentarios con mucho calcio aumentan el riesgo de cáncer de próstata y que hay pruebas limitadas de que la leche y los productos lácteos también aumentan el riesgo.[25] Desde ese entonces, se han publicado otros 18 estudios en los que se evaluaron los productos lácteos o la ingesta de calcio, y el riesgo de cáncer de próstata. En un metanálisis de 2015 de estos estudios, se concluyó que el consumo elevado de productos lácteos, leche, leche con bajo contenido graso, queso, calcio alimentario total y calcio en los productos lácteos puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata.[26] Los suplementos de calcio y el calcio no lácteo no se relacionaron con un aumento de riesgo, aunque el calcio suplementario se vinculó con un aumento de riesgo de cáncer de próstata mortal. Los autores señalaron que se debe estudiar más este vínculo.

Ensayos clínicos en curso

Realizar una búsqueda avanzada en inglés de los ensayos clínicos sobre cáncer auspiciados por el NCI que ahora aceptan pacientes. La búsqueda se puede simplificar por ubicación del ensayo, tipo de tratamiento, nombre del fármaco y otros criterios. También se dispone de información general sobre los ensayos clínicos.


Bibliografía
  1. Ross AC, Taylor CL, Yaktine AL, et al., eds.: Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin D. Washington, DC: National Academies Press, 2011. Also available online. Last accessed October 20, 2017.
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  17. Kesse E, Bertrais S, Astorg P, et al.: Dairy products, calcium and phosphorus intake, and the risk of prostate cancer: results of the French prospective SU.VI.MAX (Supplémentation en Vitamines et Minéraux Antioxydants) study. Br J Nutr 95 (3): 539-45, 2006. [PUBMED Abstract]
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  20. Baron JA, Beach M, Wallace K, et al.: Risk of prostate cancer in a randomized clinical trial of calcium supplementation. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 14 (3): 586-9, 2005. [PUBMED Abstract]
  21. Gao X, LaValley MP, Tucker KL: Prospective studies of dairy product and calcium intakes and prostate cancer risk: a meta-analysis. J Natl Cancer Inst 97 (23): 1768-77, 2005. [PUBMED Abstract]
  22. Huncharek M, Muscat J, Kupelnick B: Dairy products, dietary calcium and vitamin D intake as risk factors for prostate cancer: a meta-analysis of 26,769 cases from 45 observational studies. Nutr Cancer 60 (4): 421-41, 2008. [PUBMED Abstract]
  23. Qin LQ, Xu JY, Wang PY, et al.: Milk consumption is a risk factor for prostate cancer in Western countries: evidence from cohort studies. Asia Pac J Clin Nutr 16 (3): 467-76, 2007. [PUBMED Abstract]
  24. Bristow SM, Bolland MJ, MacLennan GS, et al.: Calcium supplements and cancer risk: a meta-analysis of randomised controlled trials. Br J Nutr 110 (8): 1384-93, 2013. [PUBMED Abstract]
  25. Food, Nutrition, Physical Activity, and the Prevention of Cancer: A Global Perspective. Washington, DC: World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research, 2007. Also available onlineNotificación de salida. Last accessed August 2, 2019.
  26. Aune D, Navarro Rosenblatt DA, Chan DS, et al.: Dairy products, calcium, and prostate cancer risk: a systematic review and meta-analysis of cohort studies. Am J Clin Nutr 101 (1): 87-117, 2015. [PUBMED Abstract]

Té verde



Aspectos generales

Esta sección contiene la siguiente información clave:
  • Todo el té proviene de la planta Camellia sinensis (L.) Kuntze; los métodos de procesamiento de las hojas luego determinan el tipo de té que se produce. Para el té verde, las hojas se cuecen al vapor y se secan.
  • En algunos estudios de investigación se indica que el té verde podría tener un efecto protector contra enfermedades cardiovasculares y varias formas de cáncer, como el cáncer de próstata.
  • Las catequinas son compuestos polifenólicos del té que se relacionan con muchos de los efectos saludables que se le atribuyen.
  • Las catequinas del té verde (CTV) son, entre otras, (−)3-galato de epigalocatequina (GEGC), (−)-epicatequina (EC), (−)-epigalocatequina (EGC), (−)3-galato de epicatequina (GEC) y proantocianidinas oligoméricas derivadas de los monómeros de estas catequinas, que son las menos estudiadas.
  • En ensayos de laboratoriopreclínicos y en ensayos clínicos de fase inicial se identificó el GEGC como uno de los moduladores más potentes de las vías moleculares que se cree que son relevantes para la carcinogénesis de la próstata. Se demostró que el GEGC actúa como un antagonista androgénico que puede bloquear la proliferación celular del cáncer de próstata, interrumpir la producción del antígeno prostático específico (PSA) en las células cancerosas de la próstata, y en estudios in vitro, mostró una actividad proapoptótica potente y selectiva en líneas celulares del cáncer de próstata.
  • En estudios de ratones con adenocarcinoma transgénico de próstata de ratón (TRAMP), se observó que el consumo oral de una solución con CTV o GEGC solo, se relaciona con una reducción significativa del tamaño del tumor y una disminución tanto de la multiplicidad como del inicio del cáncer de próstata.
  • En los países asiáticos con un alto consumo de té verde per cápita, las tasas de mortalidad por cáncer de próstata se encuentran entre las más bajas del mundo y el riesgo de cáncer de próstata parece haber aumentado entre los hombres asiáticos que abandonan sus hábitos alimenticios originales cuando migran a los Estados Unidos. En los estudios de casos y controles y en los de cohortes, hasta el momento se han observado diversos resultados beneficiosos o neutros, con la excepción de un estudio en el que se observó un aumento del riesgo de presentar cáncer de próstata avanzado con el consumo de té verde.
  • Se ha tolerado bien el consumo de CTV en los ensayos clínicos dirigidos a hombres sin enfermedad, hombres con lesiones precursoras y hombres con cáncer de próstata. Los efectos secundarios disminuyeron con la formulación descafeinada y el consumo sin ayuno. Los efectos secundarios más comunes relacionados con las CTV fueron los síntomas gastrointestinales leves.
  • Al menos en dos ensayos controlados aleatorizados se observó una disminución general en la tasa de progresión a proliferación microacinar atípica o cáncer de próstata en hombres con neoplasia prostática intraepitelial de grado alto (NPIGA) tratado con CTV.

Información general y antecedentes

Los navegantes llevaron por primera vez el té a Inglaterra en 1644; aunque el té ha sido popular en Asia desde la antigüedad. Después del agua, el té es la bebida que más se consume en el mundo.[1] El té proviene de la planta C. sinensis y los métodos de procesamiento de las hojas determinan el tipo de té que se produce. El té verde no se fermenta, sino que se produce mediante una fase de inactivación enzimática con temperaturas elevadas (es decir, se tuestan de las hojas de té recién recogidas en una cazuela china o, tradicionalmente, se cocinan al vapor) para preservar los polifenoles (catequinas) y la frescura. En cambio, la enzima que cataliza la polimerización y oxidación de las catequinas y de otros componentes produce el color oscuro del té negro.[2] El té azul (oolong), el tercer tipo de té en importancia, contiene polifenoles semioxidados.[1]
En este sumario de información de PDQ,  se usa para referirse a las hojas de la planta C. sinensis o la bebida que se prepara con esas hojas.
En algunos estudios de observación y de intervención se indica que el té verde puede tener efectos protectores contra las enfermedades cardiovasculares [3] y existen pruebas de que el té verde puede proteger contra varias formas de cáncer.[4] Muchos de los beneficios para la salud que se relacionan con el té se atribuyen a los polifenoles. Las CTV son, entre otras, GEGC, EC, EGC, GEC y las proantocianidinas oligoméricas derivadas de los monómeros de estas catequinas. Entre estos compuestos, el GEGC es la catequina más abundante en el té verde y ha sido objeto de mucha investigación;[5] sin embargo, también se clasifica como compuesto promiscuo.[6] En ensayos de laboratorio, preclínicos y clínicos de fase inicial se identificó el GEGC como uno de los moduladores más potentes de las vías moleculares que se cree que son relevantes para la carcinogénesis de la próstata.[5] Las hojas de té también contienen grandes cantidades de catequinas oligoméricas, en particular, proantocianidinas oligoméricas. Estas, junto con los monómeros de catequina, constituyen los polifenoles de té verde (PTV). La composición de PTV y la proporción entre catequinas monoméricas y oligoméricas pueden variar mucho según el procesamiento y el origen de las hojas de té. Considerando que el GEGC y otras catequinas monoméricas interfieren con los ensayos in vitro y exhiben una amplia variación de efectos biológicos,[6,7] esto indica que la mayoría de los factores químicos responsables por los beneficios reales in vivo del té verde no se conocen.

Estudios preclínicos o con animales

Estudios in vitro

Las células cancerosas de próstata tratadas con GEGC (concentraciones de 0–80 μM) presentaron inhibición de la proliferación celular y disminución de las concentraciones de la proteína y el ARNm del PSA, en presencia o ausencia de andrógenos.[8]
En un estudio de 2011, se trataron las células cancerosas de próstata humana inicialmente con GEGC (concentraciones de 1,5–7,5 μM) y, luego, con radiación. En los resultados se describió que la exposición celular al GEGC durante 30 minutos antes de la radiación logró reducir la apoptosis en forma significativa en comparación con la radiación sola.[9]
En otro estudio, las células cancerosas de próstata tratadas con GEGC (0–50 μM) presentaron disminución dependiente de la dosis en la proliferación celular y aumento en la actividad de la cinasa regulada por señales extracelulares (ERK) 1/2. Para estudiar más el efecto del GEGC en la vía ERK 1/2, se trataron las células con GEGC (0–50 μM) y un inhibidor de la proteína-cinasa activada por mitógenos (MEK) o un inhibidor de la fosfatidilinositol-3-cinasa (PI3K). La inhibición de MEK no evitó el aumento regulado de ERK 1/2; aunque el inhibidor de la PI3K logró un bloqueo parcial de este aumento tras el tratamiento con GEGC. En estos hallazgos se indica que el GEGC podría prevenir la proliferación de células cancerosas de próstata al aumentar la actividad de ERK 1/2 por un mecanismo que depende de PI3K y que es independiente de MEK.[10]
Según un estudio de 2010, las células cancerosas de próstata tratadas con GEGC (20–120 μM) presentaron cambios en el grado de expresión de 40 genes, entre estos, un descenso cuádruple en el inhibidor 2 de unión a ADN (ID2, una proteína que interviene en la supervivencia y proliferación celular). Además, la expresión forzada de ID2 en las células tratadas con 80 μM de GEGC produjo disminución de la apoptosis, lo que indica que el GEGC podría causar destrucción celular por un mecanismo relacionado con ID2.[11]
Los adelantos en nanotecnología (nanoquimioprevención) resultan en una administración más eficaz de GEGC en los hombres con riesgo de presentar cáncer de próstata. Las células del cáncer de próstata se trataron con nanopartículas cargadas de GEGC (100 μM) o GEGC libre. Aunque ambos tratamientos disminuyeron la proliferación y provocaron apoptosis, el tratamiento con nanopartículas logró mayor efecto con concentraciones más bajas que el GEGC libre. En estos resultados se indica que utilizar un sistema de administración con nanopartículas de GEGC puede aumentar la biodisponibilidad y mejorar los efectos quimiopreventivos del mismo.[12] En un estudio, se encapsuló GEGC (30 μM) en nanopartículas con polímeros dirigidos al antígeno prostático específico de membrana (PSMA). Aunque disminuyó la proliferación de las células cancerosas de próstata tratadas con esta intervención, esta no afectó a las células benignas de control. En estos resultados se indica que este sistema de administración podría ser eficaz para el tratamiento selectivo de células cancerosas de próstata.[13]
En la investigación también se indica que la glutatión S-transferasa p1 (GSTP1) podría actuar como supresor tumoral y que la hipermetilación de ciertas regiones de este gen (es decir, islas CpG) podría ser un marcador molecular de cáncer de próstata. El aumento de la metilación produce inactivación del gen. En una serie de experimentos se investigó el efecto sobre la expresión de GSTP1 de los polifenoles de té verde. El tratamiento de tipos diferentes de células cancerosas de próstata con polifenoles de té verde (1–10 μg/ml de Polyphenon E) llevó a la reexpresión de GSTP1 dado que se revirtió la hipermetilación y se redujo la expresión de proteínas con dominio de unión metil-CpG, que se fijan al ADN metilado. En estos resultados se indica que los polifenoles de té verde pueden producir efectos quimiopreventivos a través de procesos de inactivación de genes.[14]
En los resultados de un estudio de 2011, se indicó que los polifenoles de té verde pueden tener efectos antineoplásicos por inhibición de las histona-desacetilasas (HDAC). Es frecuente que las HDAC de clase I se sobrexpresen en varios tipos de cáncer, como el cáncer de próstata. El tratamiento de células cancerosas de próstata humana con polifenoles de té verde (10–80 μg/ml de Polyphenon E) redujo la actividad de las HDAC de clase I y elevó la expresión de Bax, una proteína proapoptótica.[15]
Los resultados se deben interpretar con cautela debido al empleo de concentraciones altas de polifenoles de té en algunos de los experimentos in vitro. En estudios con seres humanos, se indicó que después de tomar 2 o 3 tazas de té verde las concentraciones sanguíneas de GEGC oscilan entre 0,1 y 0,6 µM, y no superan 1 μM aun después de tomar 7 a 9 tazas de té verde.[16,17]

Estudios con animales

Se han usado modelos animales en varios estudios de investigación sobre los efectos de té verde en el cáncer de próstata. En un estudio, se les administró a ratones TRAMP agua sola o tratada con CTV (solución al 0,3 % de CTV; exposición equivalente a unas 6 tazas diarias de té verde). Después de 24 semanas, los ratones TRAMP que bebieron agua presentaban cáncer de próstata mientras que los tratados con CTV solo presentaban lesiones de neoplasia prostática intraepitelial, lo que indica que las CTV podrían retrasar la formación de los tumores de próstata.[18] En otro estudio, se administraron inyecciones de células cancerosas de próstata en ratones castrados que, luego, recibieron tratamiento diario con inyecciones intraperitoneales de 1 mg de GEGC o de un vehículo. El tratamiento con GEGC produjo disminución del volumen tumoral y de las concentraciones séricas del PSA, en comparación con el tratamiento con vehículo.
En un estudio de 2011, se observó un efecto antagonista androgénico del GEGC. Se presentó una interacción física del GEGC con el dominio de unión del ligando del receptor androgénico cuando se agregó GEGC a células cancerosas de próstata. Así mismo, se observó menor expresión de la proteína del receptor androgénico en los ratones que recibieron implantes de células tumorales y tratamiento con GEGC (inyecciones intraperitoneales de 1 mg de GEGC, 3 veces por semana) que en los que recibieron el vehículo.[19]
En un estudio de 2009, se inició una intervención con polifenoles de té verde (0,1 % de polifenoles de té verde en agua potable) en ratones TRAMP con edades diferentes (a fin de representar diferentes estadios de la formación del cáncer de próstata).[20] Se observó en estos resultados que, aunque todos los ratones que recibieron té verde tuvieron una supervivencia libre de tumor más larga que los de control que recibieron agua, los ratones que recibieron té verde durante más tiempo presentaron una ventaja.[20] En un estudio, se inició el tratamiento con GEGC (0,06 % de GEGC en agua potable, equivalente al consumo por un ser humano de 6 tazas diarias de té verde) a las 12 o 28 semanas de vida en ratones TRAMP. El tratamiento con GEGC eliminó la NPIGA en los ratones tratados a las 12 semanas de vida; sin embargo el GEGC no evitó la formación del cáncer de próstata en los ratones que iniciaron el tratamiento a las 28 semanas.[21]
En un estudio de un modelo de ratón TRAMP,[22] se demostró que la infusión oral de un extracto de PTV, a una dosis factible para seres humanos (equivalente a 6 tazas diarias de té verde), produjo un retraso significativo en la incidencia del tumor primario y en la carga tumoral según se evaluó en las imágenes de resonancia magnética consecutivas. También se observó disminución del peso prostático (64 % del inicial) y urogenital (72 %); inhibición del factor de crecimiento similar a la insulina-1 (FCI-1) sérico; recuperación de las concentraciones de la proteína tipo 3 de unión al factor de crecimiento similar a la insulina (IGFBP-3) y disminución marcada en la expresión proteica del antígeno nuclear de proliferación celular en los ratones TRAMP que consumieron PTV en comparación con los que consumieron agua. Además, el consumo de PTV causó apoptosis significativa, lo que posiblemente produjo disminución de la diseminación de células cancerosas y, de ese modo, inhibición de la formación, la progresión y las metástasis a órganos distantes. En otro estudio, 119 ratones TRAMP y 119 ratones C57BL/6J recibieron tratamiento oral a libre demanda con una de tres dosis de Polyphenon E (200, 500 o 1000 mg/kg/día) en agua potable, lo que reproduce las dosis factibles en seres humanos. Las evaluaciones de inocuidad y eficacia se realizaron al inicio y a las 12, 22 y 32 semanas de vida de los ratones. En los resultados se observó una disminución significativa del número y el tamaño de los tumores en los ratones TRAMP tratados en comparación con los animales que no recibieron tratamiento. A las 32 semanas de vida, se observaron metástasis en el 100 % (8/8) de los ratones TRAMP sin tratamiento en comparación con 13 % (2/16) de los ratones tratados con dosis altas de Polyphenon E durante el mismo periodo.[23]

Estudios de inocuidad con animales

En un estudio sobre toxicidad oral de 9 meses de duración, patrocinado por la División de Prevención de Cáncer (DCP) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), se administró en ayunas Polyphenon E (200, 500 o 1000 mg/kg/día) a sabuesos tipo beagle de ambos sexos. El estudio se suspendió de forma prematura debido a la pérdida excesiva de animales por morbilidad y mortalidad en todos los grupos de tratamiento. Estos estudios revelaron algunos efectos tóxicos poco comunes de tipo hepático, gastrointestinal y renal que son mortales y limitantes de dosis. En las necropsias macroscópicas se encontraron lesiones inducidas por el tratamiento en el tubo digestivo, el hígado, los riñones, los órganos genitales y el tejido hematopoyético de los sabuesos de ambos sexos. En el estudio de seguimiento de 13 semanas, la concentración sin efecto adverso observado fue mayor de 600 mg/kg/día de Polyphenon E.[24] Los resultados fueron normales cuando el estudio se llevó a cabo con los mismos requisitos de pruebas e intensidad de dosis en perros que habían comido. Se encontró una toxicidad inespecífica y una disminución de 10 veces en la dosis máxima tolerada en sabuesos beagle en ayunas en comparación con los sabuesos que habían comido, cuando se usaron PTV purificados con una concentración de menos de 77 % de GEGC.[25] No obstante, no se presentaron muertes en el estudio de seguimiento auspiciado por DCP-NCI llevado a cabo en perros que habían comido en comparación con perros en ayunas y en el que se utilizaron varias formulaciones de Polyphenon E, lo que sugiere que el estado de ayunas hace que los sistemas u órganos diana se vuelvan más vulnerables a los efectos del extracto de té verde.
En un estudio [23] no se observaron efectos hepatotóxicos o de otro tipo tras la administración de varias dosis de Polyphenon E estandarizado a ratones TRAMP. En los ratones C57BL/6J, el tratamiento prolongado (32 semanas) con Polyphenon E (200, 500 y 1000 mg/kg/día) se consideró inocuo y bien tolerado, sin indicios de toxicidad. Los ratones C57BL/6J no exhibieron diferencias en la apariencia o el comportamiento, ni cambios en el peso de la próstata o del cuerpo después de 32 semanas de tratamiento con las tres dosis de Polyphenon E. No se presentaron cambios histopatológicos visibles en el hígado, los pulmones o cualquiera de los lóbulos prostáticos de los ratones C57BL/6J tratados con tres dosis diferentes de Polyphenon E.[23] De forma similar, en otro estudio preclínico [26] no se observaron efectos tóxicos o de otro tipo con GEGC estandarizado en dosis de hasta 500 mg de la preparación de GEGC/kg por día.

Estudios con seres humanos

Estudios epidemiológicos

La relación entre consumo de té verde y cáncer de próstata se ha evaluado en varios estudios epidemiológicos.
En 2 metanálisis, se investigó el consumo de té verde y el riesgo de cáncer de próstata; en uno de los metanálisis se incluyó el té negro.[27,28] En cuanto al té verde, se identificaron siete estudios de observación, en su mayoría de Asia. En los resultados se describió que en tres estudios de casos y controles se observó una relación inversa estadísticamente significativa entre consumo de té verde y riesgo de cáncer de próstata; pero no se encontró relación en los cuatro estudios de cohorte. En cuanto al té negro, no se encontró relación entre su consumo y el riesgo de cáncer de próstata.[27] Los resultados incongruentes descritos en esos estudios de población se pueden atribuir a factores de confusión que son, entre otros, consumo de té salado o muy caliente, localización geográfica, consumo de tabaco y bebidas alcohólicas y otras diferencias alimentarias.[29-33] En los países asiáticos con un alto consumo de té verde per cápita, las tasas de mortalidad por cáncer de próstata se encuentran entre las más bajas del mundo [34] y el riesgo de cáncer de próstata parece haber aumentado entre los hombres asiáticos que abandonan sus hábitos alimenticios originales cuando migran a los Estados Unidos.[34] En términos generales, los hallazgos de estos estudios de población indican que el té verde podría servir para proteger a las poblaciones asiáticas del cáncer de próstata.[27,35] En la actualidad, no hay estudios epidemiológicos en otras poblaciones que permitan evaluar la relación entre consumo de té verde y riesgo o protección frente al cáncer de próstata. Dado el aumento mundial en el consumo de té verde, incluso en la población estadounidense, los datos emergentes de los estudios en curso contribuirán más a delimitar los efectos preventivos anticancerosos del té verde o de las CTV.

Estudios de intervención

Biodisponibilidad
En los estudios de intervención de fase I/II se notificó la biodisponibilidad de GEGC en plasma cuando se usaron dosis únicas o repetidas de GEGC; se señalaron concentraciones plasmáticas de GEGC más altas en estado de ayuno en comparación con un estado posprandial.[36-38] En los estudios en los que se usaron dosis variables (400 mg y 800 mg de GEGC) de PTV y Polyphenon E administrados en planes de dosis única o repetida durante 3 a 6 semanas, se informó sobre una mediana de las concentraciones máximas de GEGC que osciló de 68,8 ng/ml a 390,36 ng/ml (consultar el Cuadro 1).[38-40] No todos los participantes de los grupos de tratamiento de estos y otros estudios [31,41,42] tenían concentraciones detectables de GEGC, lo que indica una posible variación individual en la absorción. En muchos estudios, no se podían detectar catequinas diferentes al GEGC, o las concentraciones de estas catequinas estaban por debajo de los límites cuantificables en plasma.
Las concentraciones tisulares de las catequinas también han sido muy variables en las evaluaciones. En un estudio llevado a cabo antes de la prostatectomía se observó, de modo particular, que las concentraciones de catequinas en el tejido prostático fueron bajas o indetectables después de la administración de Polyphenon E.[39] En un análisis del tejido prostático que se obtuvo de consumidores de té verde, se descubrió que hay formas metiladas y no metiladas de GEGC en la próstata después de un tratamiento corto con té verde; 48 % del GEGC se encuentra metilado.[39] Las formas metiladas del GEGC no son tan eficaces como el GEGC en cuanto a la inhibición de la proliferación celular y la inducción de la apoptosis de células cancerosas de próstata, lo que indica que el estado de metilación del GEGC podría afectar las propiedades de quimioprevención del té verde. Parece que los polimorfismos del gen de la catecol-O-metiltransferasa (COMT; la enzima que metila el GEGC) determinan el estado de metilación.[43]
Cuadro 1. Concentraciones plasmáticas de GEGC máximas
CitaDosis de GEGCEstadoDuraciónMediana de la concentración plasmática de GEGC (ng/ml)
DE = desviación estándar; GEGC = (−)3-galato de epigalocatequina; kg = kilogramos; mg = miligramos; ml = mililitro; ng = nanogramos.
[38]400 mgPosprandial, ayunas4 semanas155,4 (posprandial), 161,4 (ayunas)
800 mgPosprandial, ayunas4 semanas287,6 (posprandial), 390,36 (ayunas)
[39]800 mg (en Polyphenon E)Posprandial3–6 semanas68,8
[40]2 mg/kgAyunasDosis única77,9
[42]200 mg (2 veces por día)Posprandial1 año12,3 (DE, 24,8)
Prevención
En un estudio italiano realizado en un solo centro, se asignó al azar a 60 hombres con diagnóstico de NPIGA para recibir cápsulas de CTV (600 mg de CTV/día) o un placebo por 1 año. Después de 6 meses, se diagnosticó cáncer de próstata en 6 de 30 hombres del grupo de placebo; pero no se diagnosticaron casos entre los 30 que recibieron CTV. Después de 1 año, se diagnosticó cáncer de próstata en 9 hombres del grupo de placebo y 1 hombre del grupo de CTV (P < 0,01). En estos resultados se indica que las CTV podrían servir para prevenir el cáncer de próstata en grupos con alto riesgo de esta enfermedad.[44] En 2008, se publicaron los resultados de seguimiento de este estudio en dónde se indicó que los efectos inhibitorios de las CTV sobre la progresión del cáncer de próstata son duraderos.[45] Sin embargo, en ese estudio casi toda la reducción del riesgo de cáncer de próstata ocurrió en la biopsia de 6 meses, lo que indica que los resultados podrían estar sesgados por una distribución no aleatorizada del cáncer de próstata oculto al comienzo del estudio.[34] En este estudio, no se observaron disminuciones en el PSA sérico en el grupo de tratamiento en comparación con el de placebo.
En un estudio aleatorizado, multicéntrico más grande (NCT00596011) en los Estados Unidos, se estudiaron 97 hombres con NPIGA o proliferación microacinar atípica que recibieron una mezcla de CTV (200 mg de Polyphenon E, 2 veces por día).[42] La proliferación microacinar atípica es una afección que agrupa un conjunto amplio de lesiones de importancia clínica variable caracterizadas por atipia citológica o estructural que no son suficientes para establecer un diagnóstico definitivo de cáncer de próstata.[9,27] En los resultados se indicó que se toleró bien el consumo diario de una mezcla estandarizada y descafeinada de catequinas con 400 mg de GEGC por día (acumulado en el plasma),[42][Grado de comprobación: 1A], pero no se redujo de manera significativa la incidencia de cáncer de próstata en el grupo de tratamiento con Polyphenon E (5/49, 10,2 %) en comparación con el grupo de placebo (9/48, 18,8 %; P = 0,25). Sin embargo, en un análisis secundario planificado llevado a cabo en hombres que tenían NPIGA (sin proliferación microacinar atípica) al comienzo del estudio, se vinculó el Polyphenon E con una disminución significativa del criterio compuesto de valoración (cáncer de próstata más proliferación microacinar atípica) (3/26 Polyphenon E vs. 10/25 placebo, P < 0,024); estos resultados se explican, en su mayor parte, por la ausencia de proliferación microacinar atípica en la biopsia al final del estudio en el grupo de Polyphenon E (Polyphenon E [0/26] vs. el grupo de placebo [5/25]). No obstante, dado que no hay pruebas inequívocas de que la NPIGA y la proliferación microacinar atípica representen pasos lineales hacia el cáncer de próstata, estos resultados se deben interpretar con cautela. En una comparación del cálculo del efecto terapéutico general se observó una disminución más profunda y significativa del PSA sérico en los hombres tratados con Polyphenon E en comparación con los controles (-0,87 ng/ml; intervalo de confianza de 95 %, -1,66 a -0,09).[42] Si bien los resultados de este estudio estadounidense parecen contradecir la magnitud del efecto indicado en otro estudio [42,44,45] en el que se informó de una reducción de 90 % del cáncer de próstata en los hombres con NPIGA, en general, en los ensayos controlados aleatorizados se ha observado una disminución de la tasa de progresión a proliferación microacinar atípica o cáncer de próstata en los hombres con NPIGA tratados con CTV.
Estudios prequirúrgicos
Se aleatorizó a los pacientes que tenían programada una prostatectomía radical para durante 5 días bebieran té verde, té negro o refrescos 5 veces por día. Se encontraron polifenoles biodisponibles de té verde en las muestras prostáticas de los pacientes que consumieron té verde y té negro. Además, se trataron las células cancerosas de próstata con suero de los participantes y se encontró menor proliferación con los sueros extraídos después del consumo de té que con los obtenidos antes de la intervención.[46] En un estudio sin anonimato de fase II, se asignó al azar a 113 hombres con cáncer de próstata a beber 6 tazas de té verde, té negro o agua antes de una prostatectomía radical.[47] Noventa y tres pacientes completaron la intervención. Aunque no se presentaron diferencias significativas en los marcadores de proliferación, apoptosis y oxidación en el tejido de la prostatectomía, solo los hombres que bebieron té verde presentaron disminuciones pequeñas, pero significativas en las concentraciones del PSA (P = 0,04).
En otro estudio clínico de fase II sin anonimato, los pacientes con cáncer de próstata que tenían programada una prostatectomía radical consumieron cuatro comprimidos diarios de Polyphenon E con polifenoles de té verde, (equivalentes a 800 mg diarios de GEGC) hasta el momento de someterse a la cirugía. El tratamiento con Polyphenon E logró un efecto positivo en varios biomarcadores de cáncer de próstata como el PSA, factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y FCI-1 (una proteína relacionada con riesgo alto de cáncer de próstata).[48]
En un estudio de 2011, se aleatorizó a 50 pacientes con cáncer de próstata para recibir Polyphenon E (800 mg, GEGC) o un placebo a diario durante 3 a 6 semanas antes de la cirugía. El tratamiento con Polyphenon E produjo disminuciones más pronunciadas en las concentraciones del PSA y de FCI-1 que el placebo, pero estas diferencias no fueron estadísticamente significativas. En los resultados de este estudio se indica que los efectos quimiopreventivos de los polifenoles de té verde podrían estar mediados por vías indirectas y que se podrían necesitar nuevos estudios de intervención más largos.[39]
Cáncer de próstata en estadio avanzado
En un estudio pequeño de un solo grupo, los pacientes con cáncer de próstata resistente a las hormonas recibieron 2 veces por día cápsulas con extracto de té verde (375 mg de polifenoles totales diarios; no especificaron el tipo de polifenol) durante un máximo de 5 meses. Aunque la mayoría de los participantes toleró bien la intervención con té verde, ningún paciente presentó respuesta del PSA (es decir, al menos 50 % de disminución del valor inicial) y se consideró que los 19 pacientes presentaron enfermedad progresiva después de entre 1–5 meses.[49]
En un estudio de 2003, pacientes con metástasis de cáncer de próstata independiente de los andrógenos consumieron 6 g diarios de un extracto pulverizado de té verde durante un máximo de 4 meses. Entre 42 participantes, un paciente presentó disminución de 50 % en la concentración sérica del PSA comparada con la inicial, pero esta respuesta no duró más de 2 meses. La mayoría de los participantes del estudio toleró bien el té verde; no obstante, se presentaron seis episodios de toxicidad grado 3 con insomnioconfusión y fatiga. En estos resultados se indica que el té verde podría tener pocos beneficios en pacientes con cáncer de próstata avanzado.[50]

Ensayos clínicos en curso

Realizar una búsqueda avanzada en inglés de los ensayos clínicos sobre cáncer auspiciados por el NCI que ahora aceptan pacientes. La búsqueda se puede simplificar por ubicación del ensayo, tipo de tratamiento, nombre del fármaco y otros criterios. También se dispone de información general sobre los ensayos clínicos.

Efectos adversos

La inocuidad del té y de sus derivados se sustenta en cientos de años de consumo en la población humana. En ensayos clínicos de fases I o II, se documentaron la biodisponibilidad y tolerancia a las CTV en dosis que oscilan entre 600 y 1000 mg de GEGC en dosis únicas y múltiples con una duración que osciló entre algunos días y un año.[36-40,43,46-50] Los autores de un ensayo de fase I de extracto de té verde oral en pacientes con tumores sólidos notificaron que una dosis inocua de extracto de té verde (1,0 g/m2, 3 veces por día equivalía a 7 a 8 tazas japonesas (120 ml) de té verde por día consumidas durante 6 meses.[51] Los autores llegaron a la conclusión de que los efectos secundarios (neurológicos y gastrointestinales) de la preparación del extracto de té verde se relacionaban con la cafeína, no con el GEGC. En cuatro estudios de fase I de una sola dosis y dosis múltiples para voluntarios sanos que tomaron una sustancia farmacéutica botánica que contiene una mezcla de catequinas, Polyphenon E y un intervalo de dosis de 200 a 1200 mg, el GEGC se toleró bien.[33,34,40-42,44,45] Los efectos adversos que tal vez se vinculaban con la sustancia en estudio fueron de grado 2 a 3 e incluyeron los siguientes: astenia, cefalea, dolor abdominal, dolor torácico, diarreadispepsia, eructos, flatulencia, náuseasvómitos, mareos, vasodilatación y exantema. En estos estudios, se demostró que, aunque se presenta un aumento de biodisponibilidad oral cuando se consumen CTV en ayunas, es también más común que aumente la toxicidad gastrointestinal. Los efectos adversos gastrointestinales por lo común fueron leves, y aparecieron con más frecuencia cuando se administraba una dosis más concentrada. En general, los episodios gastrointestinales ocurrían en el término de 2 a 3 horas de la administración de la dosis y se resolvían en el término de 2 horas. No se notificaron episodios de grado 3 o más altos con una relación posible con la sustancia en estudio.[48]
El té verde ha sido bien tolerado en estudios clínicos de hombres con cáncer de próstata.[43,48] En un estudio realizado en 2005, los efectos secundarios notificados por lo común fueron síntomas gastrointestinales. Estos síntomas eran leves para todos los hombres con excepción de dos de ellos que experimentaron anorexia grave y disnea moderada.[49] Dada la duración de la intervención en estos estudios, que osciló entre la administración única por una sola vez y un máximo de 90 días, los datos de inocuidad de estos estudios se limitan a la inocuidad a corto plazo del GEGC y las CTV.
Los datos de ensayos clínicos [42,44] informan sobre la inocuidad a largo plazo de GEGC que contiene CTV para su uso en hombres con lesiones precursoras del cáncer de próstata para prevenir el cáncer de próstata. En un estudio [44] se administraron aproximadamente 300 mg de GEGC por día durante 1 año sin ningún efecto tóxico notificado.
En un ensayo de los Estados Unidos recientemente finalizado, se administraron 400 mg de GEGC que contenía Polyphenon E durante 1 año para hombres con NPIGA y proliferación microacinar atípica que no estaban en ayunas. Se observaron más episodios de grados 2 a 3 posibles y probables en los hombres que recibieron Polyphenon E y se los comparó con los de los hombres que recibieron un placebo. Solo un hombre que recibió Polyphenon E notificó náuseas de grado 3 y se determinó que posiblemente estaban relacionadas con la sustancia en estudio.[42]
En años recientes, el consumo oral de dosis y composiciones diversas de extractos de té verde (ETV) se vinculó con varios casos de hepatotoxicidad.[25,38,52-54] La mayor parte de los pacientes afectados eran mujeres, y muchas de ellas consumieron los ETV para adelgazar. Aunque la mayor parte de los casos de hepatotoxicidad se resolvieron tras 4 meses de suspender el ETV, hubo casos de reexposición positiva e insuficiencia hepática para los que se necesitó un trasplante de hígado. En un informe se describió el caso de una mujer que consumió cápsulas con ETV y presentó insuficiencia hepática aguda que necesitó trasplante.[53] Las cápsulas contenían Polyphenon 70A (un extracto de té verde en agua caliente, concentrado, enriquecido y pasteurizado) y 120 mg de ETV. Debido a que no se logró identificar otra relación causal plausible, los médicos tratantes concluyeron que lo más probable era que el consumo de suplementos de venta libre con ETV para adelgazar fuera la causa de la insuficiencia hepática fulminante en la paciente. Además, en 2003 se suspendió la venta de un ETV etanólico comercializado como ayuda para adelgazar, tras informes sobre hepatotoxicidad vinculada con su consumo (cuatro casos en España y nueves casos en Francia).[54] El tiempo transcurrido entre el consumo del ETV y la hepatotoxicidad osciló entre algunos días y varios meses. La biodisponibilidad oral aumentó cuando los ETV se consumieron con el estómago vacío después de ayuno nocturno. Se observó aumento en la toxicidad, como hepatotoxicidad, cuando se administró Polyphenon E o GEGC a perros en ayunas.[25] La división de medicamentos oncológicos de la FDA recomendó que los participantes de ensayos clínicos ingieran el Polyphenon E con alimentos. Además, se debe considerar la realización de pruebas de control del funcionamiento hepático durante el tratamiento.


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Licopeno



Aspectos generales

Esta sección contiene la siguiente información clave:

Información general y antecedentes

El licopeno es un fitoquímico que pertenece a un grupo de pigmentos que se llaman carotenoides. Es rojo y lipofílico. Este pigmento natural producido por las plantas sirve como protección contra agresiones lumínicas,[1] y además transfiere energía lumínica durante la fotosíntesis.[2] El licopeno se encuentra en diversas frutas y vegetales, como los albaricoques, las guayabas y las sandías; pero la mayoría del licopeno consumido en los Estados Unidos proviene de los productos derivados del tomate.[1]
Se ha investigado el licopeno por su función en las enfermedades crónicas, incluso la enfermedad cardiovascular y el cáncer. En numerosos estudios epidemiológicos se indica que el licopeno tal vez ayude a prevenir la enfermedad cardiovascular. Es posible que el licopeno proteja contra la enfermedad cardiovascular al disminuir la síntesis del colesterol y aumentar la degradación de las lipoproteínas de baja densidad,[3] aunque en algunos estudios intervencionistas se observaron resultados incongruentes.[4]
En varios estudios in vitro e in vivo se indica que también es posible que el licopeno proteja contra los cánceres de piel, mama, pulmón e hígado.[5] Sin embargo, los resultados de estos estudios epidemiológicos presentaron hallazgos incongruentes sobre la capacidad del licopeno para reducir el riesgo del cáncer.
Los pocos ensayos de intervención en seres humanos que hay son pequeños y, en general, se concentraron en criterios de valoración intermedios y no en la respuesta de enfermedad clínica manifiesta ni en la supervivencia general; por lo tanto, los datos se trasladan de forma limitada a la práctica.[2,6]
Son escasas las pruebas de relación entre el consumo de tomates y la disminución del riesgo de cáncer de próstata.[7]

Estudios preclínicos o con animales

Estudios in vitro

En muchos estudios in vitro en los que se examinó la relación entre el licopeno y la carcinogénesis de la próstata se sugiere que hay varios mecanismos por los que el licopeno podría reducir el riesgo del cáncer de próstata. El licopeno se descompone en varios metabolitos que se cree que producen ciertos efectos biológicos, entre estos, capacidades antioxidantes y una función en la unión intercelular comunicante.[8].
El tratamiento con licopeno en células epiteliales sanas de próstata humana produjo inhibición dependiente de la dosis en la multiplicación, lo que indica que esta inhibición de la proliferación celular en la próstata puede ser uno de los mecanismos del licopeno para disminuir el riesgo de cáncer de próstata.[9]
Además, el tratamiento de células cancerosas de próstata con licopeno produjo una disminución significativa en el número de células tratadas que se encontraban en la fase S del ciclo celular, lo que indica que licopeno puede disminuir la proliferación celular al alterar la evolución de dicho ciclo. Por otra parte, el apo-12’-licopenal, un metabolito de licopeno, disminuyó la proliferación de células cancerosas de próstata y podría modular la evolución del ciclo celular.[10]
En algunos estudios se ha descrito que las células cancerosas presentan vías modificadas para la biosíntesis del colesterol. El tratamiento con licopeno de células cancerosas de próstata produce aumento en la apoptosis y disminuciones dependientes de la dosis en la hidroximetilglutaril-coenzima A (HMG-CoA)-reductasa (enzima reguladora de la síntesis del colesterol), el colesterol total y la proliferación celular. Sin embargo, al añadir mevalonato se bloqueó el efecto inhibitorio del licopeno sobre la proliferación, lo que indica que la vía del mevalonato podría ser importante para la actividad anticancerosa del licopeno.[11] El licopeno también podría afectar las concentraciones de colesterol en células cancerosas de próstata por activación de la vía del receptor activado por el proliferador de peroxisomas γ (RAPPγ)-receptor X del hígado α (RXHα)-casete de unión al TFA, subfamilia 1 (ABCA1), lo que induce disminución de las concentraciones de colesterol y, a la larga, podría disminuir la proliferación celular. La vía ABCA1 media la salida de colesterol y se observó que la vía RAPPγ inhibe la multiplicación y diferenciación de células cancerosas de próstata. En un estudio, el tratamiento con licopeno en células cancerosas de próstata aumentó la expresión de RAPPγ, RXHα y ABCA1, y también disminuyó el colesterol total. Además, la multiplicación celular aumentó cuando se trataron las células con antagonistas de RAPPγ; mientras que la multiplicación se redujo cuando el tratamiento consistió de una combinación de antagonistas de RAPPγ y licopeno.[12]
Tras añadir licopeno a un medio que con una línea celular de adenocarcinoma prostático humano LNCaP, se redujo la síntesis de ADN y se inhibió la actividad y la expresión del elemento génico del receptor androgénico.[13] En un estudio para evaluar la expresión proteica de células epiteliales primarias de próstata humana expuestas durante 48 horas a una concentración fisiológica relevante de licopeno (2 mmol/l) o un placebo, se encontró que las proteínas que presentaron aumento o disminución significativa tras la exposición al licopeno participaban en respuestas antioxidantes, así como en la citoprotección, apoptosis, inhibición de la proliferación, señalización del receptor androgénico y secuencia Akt/mTOR. Estos datos son congruentes con los de estudios previos, lo que indica que el licopeno podría prevenir la transformación maligna en las células epiteliales de próstata humana durante las etapas de iniciación, promoción o progresión del cáncer.[14]
En un estudio en el que se examina el efecto del licopeno en puntos múltiples de las vías de señalización del factor nuclear kappa B (NF-κB) en líneas celulares prostáticas, se demostró una disminución de 30 a 40 % en el inhibidor de la fosforilación de kappa B (IκB) , la actividad transcripcional del NF-κB y una disminución significativa en la proliferación celular frente a una concentración fisiológica importante de 1,25 μM o superior.[15] Estos resultados son datos probatorios de que las características antineoplásicas del licopeno pueden ocurrir por inhibición de la vía de señalización del NF-κB, que se inicia en la etapa temprana de la actividad citoplasmática de la cinasa IKK, que produce luego una disminución de la regulación génica en respuesta al NF-κB. Además, los efectos en las células cancerosas se observaron en concentraciones de licopeno aplicables y alcanzables in vivo.
En algunos estudios se investigaron las posibles interacciones benéficas entre licopeno y los tratamientos convencionales para el cáncer. En uno de estos estudios, se trataron varios tipos de células de cáncer de próstata con una combinación de licopeno y docetaxel, un fármaco que se utiliza para tratar a pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración, o con fármacos separados. El tratamiento combinado inhibió la proliferación en cuatro de cinco tipos de líneas celulares en un grado superior al de docetaxel solo. En estos resultados se indica que la vía del receptor FCI-1 (RFCI-1) parece estar implicada en los mecanismos de estos efectos.[16]

Estudios con animales

En un estudio de quimioprevención, se administró a 59 ratones con adenocarcinoma transgénico de próstata de ratón (TRAMP) una alimentación con complementos de pasta de tomate o gránulos de licopeno (ambas preparaciones con 28 mg licopeno/kg de comida). Los ratones que recibieron gránulos de licopeno presentaron una disminución más pronunciada en la incidencia de cáncer de próstata en comparación con los de control que recibieron pasta de tomate, lo que indica que los gránulos de licopeno pueden tener un efecto de quimioprevención mayor que la pasta de tomate.[17]
Las cetosaminas son derivados de los carbohidratos que se forman por deshidratación de alimentos. En un estudio se encontró que FruHis (una cetosamina de los tomates deshidratados) en combinación con licopeno logra una inhibición más pronunciada de la proliferación de células cancerosas de próstata implantadas en ratas que licopeno o FruHis solos. Además, en un modelo de carcinogénesis de próstata inducido por N-metil-N-nitrosourea y testosterona, se encontró que las ratas alimentadas con pasta de tomate y FruHis presentaron un tiempo de supervivencia más prolongado que las que recibieron pasta o polvo de tomate solos.[18]
También se evaluaron los efectos terapéuticos posibles de licopeno en modelos con xenoinjertos. En un estudio, se aplicaron inyecciones de células humanas de cáncer de próstata independiente de los andrógenos a ratones atímicos desnudos que, luego, recibieron tratamiento con licopeno (4 o 16 mg/kg de peso corporal) o betacaroteno (16 mg/kg de peso corporal). La administración de suplementos de licopeno o betacaroteno redujo el crecimiento tumoral en los ratones.[19] En un estudio in vitro, los investigadores comprobaron los efectos de licopeno en líneas celulares de cáncer de próstata independiente de los andrógenos.[20] En otro estudio, se inyectaron células cancerosas de próstata humana a ratones desnudos que, luego, recibieron tratamiento con inyecciones intraperitoneales de docetaxel, licopeno (15 mg/kg/día) administrado por sonda o una combinación de ambos. Los ratones tratados con la combinación de docetaxel y licopeno presentaron tiempos de supervivencia más largos y tumores de menor tamaño que los tratados con docetaxel solo.[16]

Estudios con seres humanos

Estudios epidemiológicos

En estudios epidemiológicos múltiples se ha investigado la posible relación entre el consumo de licopeno y la incidencia de cáncer de próstata.
Los estudios epidemiológicos han permitido demostrar que las poblaciones con consumo elevado de licopeno en la alimentación presentan menor riesgo de cáncer de próstata.[7,9-13] En estudios prospectivos y de casos y controles se describió que los pacientes con cáncer tienen concentraciones séricas y tisulares de licopeno significativamente más bajas que los controles,[7,16-19,21] mientras que en otros estudios no se logró mostrar dicha relación.[22]
La relación entre la concentración sérica de licopeno y el riesgo de cáncer también se estudió en los hombres participantes del estudio finlandés Kuopio Ischaemic Heart Disease Risk Factor. En este estudio prospectivo de cohorte, se observó una relación inversa entre las concentraciones de licopeno y el riesgo general de cáncer, que indica que las concentraciones más altas de licopeno podrían ayudar a disminuir el riesgo de cáncer en general. Los hombres con las concentraciones séricas más altas de licopeno presentaron un riesgo de cáncer 45 % menor que aquellos con las concentraciones más bajas (cociente de riesgos, 0,55; intervalo de confianza (IC) 95 %, 0,34–0,89; P = 0,015). Sin embargo, cuando el análisis se restringió a los tipos específicos de cáncer, se observó relación con otros tipos de cáncer (cociente de riesgos, 0,43; IC 95 %, 0,23–0,79; P = 0,007), pero no con cáncer de próstata.[23]
En una revisión sistemática y un metanálisis realizados en 2015 de estudios de investigación sobre el consumo de licopeno alimentario o concentraciones circulantes de licopeno, y el riesgo de cáncer de próstata, se encontró que, cuando el consumo de licopeno fue más alto, se redujo la incidencia de cáncer de próstata (P = 0,078).[24] De modo similar, una concentración más alta de licopeno circulante se relacionó con un riesgo más bajo de cáncer de próstata. Del mismo modo, en una revisión sistemática y un metanálisis de 2017 se evaluaron la ingesta alimentaria de licopeno y el licopeno circulante con el riesgo de cáncer de próstata. Se observó una relación inversa entre las concentraciones elevadas tanto de licopeno circulante (RR, 0,88; IC 95 %, 0,79–0,98; P = 0,019) como el licopeno alimentario (RR, 0,88; IC 95 %, 0,78–0,98; P = 0,017) y el riesgo de cáncer de próstata.[25]
El estudio del Instituto Nacional del Cáncer denominado Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial es un ensayo prospectivo en curso; sirve como fuente en la identificación de participantes para investigar la relación entre el consumo de licopeno y el riesgo de cáncer de próstata. En un estudio de 2006 se investigó el consumo de licopeno y productos de tomate en relación con el riesgo de cáncer de próstata en participantes del PLCO seguidos durante un promedio de 4,2 años. Se evaluó el consumo de licopeno y de productos del tomate mediante cuestionarios sobre la frecuencia de alimentos. En general, no se encontró relación entre el consumo de licopeno o de productos de tomate y el riesgo de cáncer de próstata. No obstante, el aumento del consumo de licopeno se relacionó con disminución del riesgo de cáncer de próstata en los hombres con antecedentes familiares de este cáncer.[26] Se llevó a cabo un estudio de seguimiento para evaluar el licopeno sérico y el riesgo de cáncer de próstata en el mismo grupo de participantes del PLCO. En los resultados se describe que no se presentaron diferencias significativas en las concentraciones séricas de licopeno de los participantes sanos y los que presentaron cáncer de próstata.[27]
En el Health Professionals Follow-up Study se recopiló información sobre alimentación y los casos constatados totales y mortales de cáncer de próstata, desde 1986 hasta el 31 de enero de 2010. Se presentó una relación inversa entre el consumo más alto de licopeno y el riesgo total de cáncer de próstata (cociente de riesgos instantáneos [CRI], 0,91; IC 95 %, 0,84–1,00) así como el riesgo de cáncer mortal de próstata (CRI, 0,72; IC 95 %, 0,56–0,94). Uno de los análisis por subgrupos se limitó a los hombres que presentaban al inicio al menos una prueba negativa del PSA, con el fin de reducir la influencia del examen de detección con PSA en la relación en estudio. La relación inversa se tornó mucho más sólida (CRI, 0,47; IC 95 %, 0,29–0,75) para el cáncer mortal de próstata. Se controlaron las concentraciones de los marcadores tumorales de angiogénesis, apoptosis y proliferación y diferenciación celular. Se encontró que tres de los marcadores tumorales de angiogénesis presentaron una relación sólida con el consumo de licopeno. Por lo tanto, los hombres con el consumo más alto presentaron tumores con menor potencial angiogénico.[28]
En al menos dos estudios se examinó el efecto de las concentraciones sanguíneas de licopeno en el riesgo de cáncer de próstata de grado alto. En el primer estudio se examinó la relación entre las concentraciones de carotenoides y el riesgo de cáncer de próstata de grado alto, y también se tuvieron en cuenta los genes relacionados con antioxidantes y la inestabilidad tumoral. En este estudio se indicó que los carotenoides en el plasma en el momento del diagnóstico, en especial en los hombres portadores de ciertas variantes somáticas, presentaban una relación inversa con el riesgo de cáncer de próstata de grado alto. Las concentraciones altas de licopeno se relacionaron con menos inestabilidad genómica en los hombres con enfermedad de grado bajo, que indica que el licopeno tal vez inhiba la progresión del cáncer de próstata al comienzo de la evolución natural de la enfermedad.[29]
En otro estudio para determinar si la ingestión de carotenoides y las concentraciones de carotenoides en el tejido adiposo tenían una relación inversa con la malignidad del cáncer de próstata, los resultados indicaron que la alimentación alta en licopeno tal vez proteja contra el cáncer de próstata agresivo a las personas blancas estadounidenses, y que la alimentación alta en β-criptoxantina tal vez proteja contra el cáncer de próstata agresivo en los afroamericanos.[30]
En uno de los estudios se investigó la correlación entre las concentraciones sanguíneas de licopeno y la tasa de progresión del cáncer de próstata. Se examinó la relación entre las concentraciones plasmáticas de carotenoides y tocoferoles y las concentraciones del PSA en hombres que presentan recurrencia bioquímica del cáncer de próstata. En este estudio se observó que las concentraciones plasmáticas de cis-luteína/zeaxantina a los 3 meses tuvieron una relación inversa con las concentraciones del PSA a los 3 meses (P = 0,0008), mientras que las concentraciones de α-tocoferol (P = 0,01), β-criptoxantina (P = 0,01) y all-trans-licopeno (P = 0,004) a los 3 meses tuvieron una relación inversa con las concentraciones del PSA a los 6 meses. El aumento porcentual en las concentraciones de α-tocoferol y trans-β-caroteno con respecto a los valores de referencia hasta el mes 3 se relacionó con concentraciones del PSA más bajas a los 3 y 6 meses. El aumento porcentual en β-criptoxantina, cis-luteína/zeaxantina y all-trans-licopeno se relacionó con concentraciones del PSA más bajas pero solo a los 6 meses.[31]
En un estudio se examinó el vínculo entre la ingestión alimentaria de licopeno y productos de tomate antes y después del diagnóstico y la mortalidad específica por cáncer de próstata en una cohorte prospectiva de hombres con diagnóstico de cáncer de próstata no metastásico. No se observó relación entre el licopeno sérico, los productos de tomate y la mortalidad específica por cáncer de próstata. Los hombres con cánceres de riesgo alto (T3–T4, puntaje de Gleason 8–10, o compromiso ganglionar) que notificaron un consumo constante de licopeno equivalente a la mediana o superior a esta, se vincularon con una mortalidad específica por cáncer de próstata que fue menor.[32]
La variabilidad de los resultados de ese estudio epidemiológico se podría relacionar con la fuente de licopeno, una clasificación errónea de la exposición; mediciones incongruentes de la ingesta; diferencias de absorción; diferencias individuales en el metabolismo del licopeno; falta de respuesta a la dosis y factores de confusión del estilo de vida, como obesidad, consumo de tabaco o de bebidas alcohólicas u otras diferencias en la alimentación. También se podrían deber a los diferentes métodos de normalización de las cantidades y composiciones de licopeno, la localización geográfica y los factores de riesgo genético. En la mayoría de los estudios se examina la relación de la ingesta del licopeno con el riesgo de los cánceres de próstata en conjunto; no hay estudios que separen la enfermedad de crecimiento lento de la enfermedad de mayor malignidad. Dadas estas salvedades, los resultados de los estudios epidemiológicos deben interpretarse con prudencia.

Estudios de intervención

Se llevaron a cabo varios estudios clínicos para investigar el licopeno como sustancia de quimioprevención y posible tratamiento del cáncer de próstata.
Biodisponibilidad
Se examinó la biodisponibilidad del licopeno y en varios estudios se comprobó un vínculo entre el licopeno y el cáncer de próstata y otras enfermedades. Hay mayor biodisponibilidad de licopeno en los productos procesados del tomate como la pasta de tomate y el puré de tomate, que en el tomate crudo.[4] Se observa una enorme variación en la biodisponibilidad del licopeno, que conlleva a efectos biológicos diversos después del consumo de licopeno. Se postula que estas variaciones, se deben en parte a varios polimorfismos de un solo nucleótido en los genes que participan en el metabolismo del licopeno de pigmentación roja y de los lípidos. En un estudio para definir los efectos de porciones comunes de productos de tomate comercializados en las concentraciones de plasma y de licopeno prostático,[33] se asignaron al azar a hombres con una prostatectomía programada (n = 33) a varios grupos: un grupo de control con restricciones de licopeno (<5 mg/día) o grupos de intervención con consumo diario de 25–35 mg de licopeno en sopa de tomate (2–2¾ tazas preparadas/día), salsa de tomate (142–198 g/día o 5–7 oz/día), o jugo vegetal (325–488 ml/día u 11–16,5 oz/día). Se observó una concentración final de licopeno prostático de 0,16 nmol/g (error estándar de la media, 0,02) en el grupo de control; sin embargo, fue superior en los otros grupos de consumo de licopeno: sopa de tomate (P = 0,001; 3,5 veces más alta), salsa de tomate (P = 0,001; 3,6 veces más alta) y jugo de tomate (P = 0,165; 2,2 veces más alta). Hubo una correlación moderada entre la concentración prostática y plasmática del licopeno al finalizar la intervención (coeficiente de correlación, 0,60; P = 0,001), que indica que otros factores influyen en las concentraciones tisulares. Aunque el isómero geométrico primario del licopeno en los productos de tomate fue 80 a 90 % all-trans, se observó una tendencia a la acumulación cis-licopeno en los isómeros plasmáticos (47 %) y prostáticos (80 %). El consumo de porciones representativas de productos procesados de tomate produce concentraciones distintas de licopeno plasmático y prostático. Entre otros factores, la composición de las comidas y las características genéticas merecen mayor evaluación para determinar la repercusión de estas en la absorción, la isomerización y la biodistribución del licopeno.[34]
Se dispone de pruebas que indican que la grasa alimentaria tal vez ayude a aumentar la absorción de carotenoides, entre ellos, el licopeno. En un experimento, los voluntarios sanos consumieron ensaladas de vegetales mixtos con aderezos sin grasas, con grasas reducidas o con grasas normales. En los análisis de sangre posteriores se observó que el aderezo con grasas normales produjo una mayor absorción de carotenoides que los aderezos con grasas reducidas o sin grasas.[35] En un estudio aleatorizado publicado en 2005 se demostró que la cocción de tomates picados con aceite de oliva resultó en un aumento significativo de la absorción del licopeno, en comparación con la cocción de tomates sin aceite de oliva.[36] En otro estudio,[37] no se observó diferencia en la concentración plasmática del licopeno después del consumo de tomates mezclados con aceite de oliva o del consumo de tomates mezclados con aceite de girasol; esto parece indicar que la absorción del licopeno no depende del tipo de aceite. Sin embargo, en este estudio se descubrió que la combinación de los tomates con el aceite de oliva producía mayor actividad plasmática antioxidante, pero esto no ocurría con el aceite de girasol.
Estudios farmacodinámicos
Se diseñó un estudio con grupos cruzados de hombres sanos para diferenciar los efectos de una matriz de tomate de los efectos del licopeno mediante el uso de tomates rojos con mucho licopeno, tomates amarillos sin licopeno y licopeno purificado. Se asignó al azar a 30 hombres sanos de 50 a 70 años a 2 grupos para el consumo por grupo de 200 g/día de pasta de tomate amarillo (0 mg de licopeno) y 200 g/día de pasta de tomate rojo (16 mg de licopeno) como parte de su alimentación habitual durante 1 semana, separada por 2 semanas de reposo para la eliminación del licopeno del cuerpo. Luego, en un diseño paralelo, el primer grupo recibió complementación con licopeno purificado (16 mg/día) durante 1 semana, mientras que el segundo grupo recibió un placebo. Se incubaron células de ganglios linfáticos con cáncer de próstata usando las muestras séricas tomadas antes y después de las intervenciones con el fin de medir la expresión de 45 genes específicos. En este ensayo controlado con placebo, la concentración circulante de licopeno solo aumentó tras el consumo de la pasta de tomate rojo y el licopeno purificado. No se observaron cambios por el consumo de las pastas de tomate o licopeno en el lipidograma ni en las concentraciones de antioxidantes, del PSA y del FCI-1. Cuando las células de cáncer de próstata se trataron in vitro con el suero obtenido de los hombres tras el consumo de pasta de tomate, aumentó la proporción de la proteína tipo 3 de unión al factor de crecimiento similar a la insulina (IGFBP-3) y de la proporción de Bax y Bcl2, mientras que disminuyó la proporción de ciclina-D1, p53 y Nrf-2, en comparación con el grado de expresión obtenido cuando el suero se obtuvo después del primer período de reposo farmacológico. Se observaron modificaciones intermedias de la expresión génica cuando se utilizó suero obtenido de participantes después del consumo de pasta de tomate amarillo con una concentración baja de carotenoides. La incubación celular con el suero de los hombres que consumieron licopeno purificado produjo un aumento importante de la concentración del IGFBP-3, c-fos y uPAR en comparación con el suero extraído tras el consumo de placebo. Estos hallazgos indican que es posible que el licopeno no sea el único factor responsable de los efectos protectores contra el cáncer de los tomates.[38]
Prevención y tratamiento temprano
En otro estudio, se examinó el efecto de la salsa de tomate en la apoptosis del tejido de la hiperplasia prostática benigna (HPB) y en carcinomas. A los pacientes que tenían prostatectomías programadas, se les administraron platos de pastas con salsa de tomate (30 mg/día de licopeno) durante las 3 semanas previas a la cirugía. Los pacientes con prostatectomías programadas que no recibieron los platos de pasta con salsa de tomate sirvieron de grupo de control. Quienes consumieron los platos de pasta con salsa de tomate exhibieron una disminución significativa de las concentraciones séricas del PSA y un aumento en la apoptosis celular del tejido de HPB y los carcinomas.[39]
En un estudio de 40 pacientes neoplasia prostática intraepitelial de grado alto (NPIGA), los pacientes recibieron 4 mg de licopeno 2 veces por día, o ningún tipo de complementación con licopeno durante 2 años. Se observó una disminución mayor en las concentraciones séricas del PSA en los hombres que recibieron suplementos de licopeno, en comparación con los que no recibieron los suplementos. Durante el seguimiento, se diagnosticaron adenocarcinomas con mayor frecuencia en los pacientes que no recibieron los suplementos (6 de 20) que en los hombres que recibieron licopeno (2 de 20). A raíz de estos hallazgos se sugiere que el licopeno puede ser eficaz para evitar que la NPIGA se convierta en cáncer de próstata.[40] En otro estudio, se seleccionaron al azar a los hombres con mayor riesgo de cáncer de próstata (es decir, NPIGA) para que recibieran un multivitamínico diario (sin licopeno) o el mismo multivitamínico y un suplemento de licopeno (30 mg/día) durante 4 meses. No hubo una diferencia estadísticamente significativa en las concentraciones séricas del PSA en ninguno de los dos grupos de tratamiento.[41] En otro estudio aleatorizado controlado con placebo de 58 hombres con NPIGA que consumieron extracto de tomate con contenido alto de licopeno durante alrededor de 6 meses, se encontró que los efectos en la proliferación celular y la inhibición del ciclo celular fueron imperceptibles en el epitelio prostático benigno y en las concentraciones séricas del PSA, a pesar de que hubo un aumento sustancial del licopeno sérico.[42]
En otro estudio, 32 hombres con NPIGA recibieron una alimentación fortificada con licopeno (20–25 mg/día de licopeno proveniente de pasta de concentración triple de tomate) antes de que se sometieran a otra biopsia 6 meses después. No se observó un beneficio clínico general de disminución del ritmo de progresión al cáncer de próstata. No hubo cambio significativo en las concentraciones de referencia del PSA. La única diferencia que se observó fue en la concentración prostática del licopeno en las biopsias repetidas que presentaron NPIGA, prostatitis o cáncer de próstata. Se relacionó la concentración prostática de licopeno inferior a 1 ng/mg con el cáncer de próstata durante la biopsia de seguimiento a los 6 meses (P = 0,003).[21] Para obtener más información sobre ensayos clínicos de terapias con multicomponentes que incluyen el licopeno, consultar la sección sobre Terapias con multicomponentes de este sumario.
Tratamiento
Varios ensayos clínicos de investigación sobre el licopeno como posible tratamiento para el cáncer de próstata se describen en el Cuadro 2.
Cuadro 2. Ensayos clínicos sobre el uso del licopeno para el tratamiento del cáncer de próstataa
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Población de pacientes/Diseño del ensayo/Tamaño de la muestraFármaco y dosisDuraciónBiomarcadoresResultados
ECA = ensayo clínico aleatorizado; PSA = antígeno prostático específico.
aPara obtener más información y la definición de los términos, consultar el texto y el Diccionario de cáncer del NCI.
Preprostatectomía; ECA piloto; N = 26 [43]Oleorresina de extracto de tomate con 30 mg/día (15 mg, 2 veces/día) de licopeno o control con placebo3 semanasVolumen tumoralHubo tumores más pequeños (80 % vs. 45 %, inferiores a 4 ml), una menor afectación de márgenes quirúrgicos o tejido extraprostático con cáncer (73 % vs. 18 %, enfermedad limitada al órgano) y una afectación menos difusa de la próstata por neoplasia prostática intraepitelial de grado alto (33 % vs. 0 %, afectación focal).
Preprostatectomía; ECA; N = 79 [44]Productos de tomate con 30 mg/día de licopeno, productos de tomate y selenioácidos grasos omega 3isoflavonas de soja , jugo de uva/granada y té verde/negro, o una alimentación controlada3 semanasPSANo hubo diferencias en los valores del PSA entre los grupos de intervención y control. Los valores del PSA fueron más bajos en hombres con riesgo intermedio de cáncer de próstata con las concentraciones más altas de licopeno.
Preprostatectomía; ECA; N = 45 [45]15, 30 o 45 mg de licopeno vs. control30 díasPSA, hormonas esteroideas, Ki-67La dosis del licopeno de 30 mg disminuyó la testosterona libre, hubo aumentos significativos en la mediana de concentración plasmática de estradiol y en la concentración sérica de la globulina fijadora de hormonas sexuales, y una disminución del porcentaje de células con expresión de Ki-67; a una dosis de 45 mg/día, se produjo un aumento del estradiol sérico total.
Vigilancia activa; estudio de un solo grupo; N = 40 [46]Suplementos de tomate entero con 10 mg de licopeno (Lycoplus)1 añoVelocidad del PSA; tiempo de duplicación del PSAHubo una disminución con significación estadística en la velocidad del PSA después del tratamiento con licopeno (P = 0,0007).
Recaída bioquímica tras la radioterapia o la cirugía; ECA; N = 36 [47]15, 30, 45, 60, 90 o 120 mg/día de licopeno (Lyc-O-Mato)1 añoPSANo se alteraron las concentraciones séricas del PSA.
Recaída bioquímica tras la radioterapia o cirugía; estudio de un solo grupo; N = 46 [48]Jugo o pasta de tomate con 30 mg/día de licopeno4 mesesPSANo se alteraron las concentraciones séricas del PSA, a excepción de un paciente.
Cáncer de próstata metastásico resistente al tratamiento hormonal; estudio sin anonimato; N = 20 [49]Licopeno 10 mg/día (cápsulas blandas Lycored)3 mesesPSASe observó que 50 % de los pacientes mantuvieron concentraciones estables del PSA, 15 % tuvieron progresión bioquímica, 30 % presentaron una respuesta parcial, y 1 paciente exhibió respuesta completa después del tratamiento.
Cáncer de próstata resistente al tratamiento hormonal; estudio de un solo grupo; N = 17 [50]Licopeno 15 mg/día (comprimidos)6 mesesPSASe obtuvieron concentraciones estables del PSA en 5 de 17 (29 %) pacientes y aumento del PSA en 12 de 17 (71 %) pacientes.
Preprostatectomía
En otros estudios se examinó el posible efecto terapéutico de los productos con licopeno para los hombres con cáncer de próstata. Los efectos de la administración de complementos de licopeno en los tejidos prostáticos y los biomarcadores del cáncer de próstata se investigaron en un estudio piloto de 2002 de hombres con cáncer de próstata localizado. A los hombres se les administró complementos de licopeno (30 mg/día) o ninguna intervención, 2 veces por día durante 3 semanas antes de una prostatectomía radical. Los hombres del grupo de intervención exhibieron tumores más pequeños (80 vs. 45 %, inferiores a 4 ml), una menor afectación de márgenes quirúrgicos o de tejidos extraprostáticos con cáncer (73 vs. 18 %, enfermedad limitada al órgano) y una afectación menos difusa de la próstata por NPIGA (33 vs. 0 %, afectación focal), en comparación con los hombres en el grupo de control. La media de las concentraciones plasmáticas del PSA fue más baja en el grupo de intervención en comparación con el grupo de control.[43] Para obtener más información sobre estudios con licopeno, consultar la sección sobre Terapias con multicomponentes de este sumario.
En un ensayo clínico aleatorizado de fase II controlado con placebo,[45] se le administró tratamiento a 45 hombres con cáncer de próstata localizado según la evaluación clínica, quienes recibieron 15, 30 o 45 mg de licopeno (Lyc-O-Mato), o bien, ningún suplemento desde el momento de la biopsia hasta la prostatectomía (30 días). En todos los grupos el licopeno plasmático aumentó desde el inicio hasta el final del tratamiento. El aumento más pronunciado se observó en el grupo que recibió suplementos con 45 mg de licopeno. No se notificó toxicidad. En general, los hombres con cáncer de próstata presentaron concentraciones plasmáticas iniciales más bajas de licopeno, en comparación con los controles sin enfermedad, y semejantes a las observadas en estudios anteriores en hombres con cáncer de próstata.[51,52] Con la dosificación de 30 mg de licopeno, se observó una reducción moderada en la media de la testosterona libre y aumentos significativos en la media del estradiol plasmático y en la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) (P = 0,022). Con la dosificación de 45 mg/día, se observó un aumento del estradiol total (P = 0,006), sin cambios significativos en la testosterona sérica. No obstante, en el grupo de control no cambiaron las concentraciones de SHBG y testosterona sérica. La diferencia entre las medias de los grupos que recibieron los suplementos de licopeno permitió mostrar una proporción menor de células con expresión de Ki-67 en comparación con el grupo de control. En notable que 75 % de los participantes del grupo de suplementos con 30 mg de licopeno presentó una disminución del porcentaje de células con expresión de Ki-67, en comparación con los participantes del grupo de control, en quienes se observó aumento del 100 %. Estos cambios no fueron estadísticamente significativos cuando se compararon con los cambios del grupo control para este tamaño muestral y este lapso de intervención. Aunque se planteó la hipótesis de que son las propiedades antioxidantes del licopeno las que esencialmente explican sus efectos benéficos, en este estudio se indica que también pueden estar implicados otros mecanismos mediados por hormonas esteroideas.[45]
En un estudio de un solo grupo de hombres con diagnóstico previo de cáncer de próstata localizado que no se trataron, los investigadores quisieron determinar si la administración de complementos de licopeno (10 mg/día) durante 1 año alteraba la velocidad de cambio del PSA. Se observó una disminución con significación estadística (P = 0,0007) en la velocidad de cambio del PSA después del tratamiento con licopeno. En el análisis, se observó un aumento de la mediana del tiempo de duplicación del PSA (antes y después del tratamiento) a los 174 días de la administración del complemento; no obstante, el aumento no tuvo significación estadística.[46]
En un estudio, pacientes con cáncer de próstata (N = 36) que padecían de recidiva bioquímica tras radioterapia o cirugía recibieron suplementos de licopeno 2 veces por día durante 1 año. En el estudio participaron seis cohortes, cada una recibió una dosis diferente de licopeno (15, 30, 45, 60, 90 o 120 mg/día). Las concentraciones del PSA no cambiaron con el tratamiento de licopeno. Las concentraciones plasmáticas de licopeno aumentaron y, a los 3 meses, alcanzaron una fase de meseta en todas las dosis. En estos resultados se indica que pese a la inocuidad y tolerabilidad del licopeno, este no cambia las concentraciones séricas del PSA en los pacientes con recidiva bioquímica de cáncer de próstata.[47]
En un estudio sin anonimato de 2004, los pacientes con cáncer de próstata resistente a las hormonas (CPRH) (N = 20) recibieron suplementos diarios de licopeno (10 mg/día de licopeno) por 3 meses. Entre los participantes del estudio, 50 % presentó concentraciones del PSA que permanecieron estables, 15 % presentó progresión bioquímica, 30 % presentó respuesta parcial y un paciente (5 % de la muestra total) presentó respuesta completa tras el tratamiento.[49] En un estudio de fase II, pacientes con CPRH consumieron suplementos diarios de licopeno (15 mg de licopeno/día) durante 6 meses. Al final del estudio, las concentraciones séricas del PSA casi se duplican en 12 de 17 pacientes y se estabilizaron en 5 de 17 pacientes. Aunque fue un estudio pequeño y sin grupo de control, en los resultados se indica que el licopeno podría no ser benéfico para pacientes con cáncer de próstata en estadio avanzado.[50]
En otro estudio, 46 pacientes con cáncer de próstata independiente de los andrógenos consumieron a diario pasta o jugo de tomate (ambas preparaciones con 30 mg de licopeno/día) durante por lo menos 4 meses. En ese estudio, solo un paciente presentó disminución en la concentración del PSA. Se observaron varios episodios de efectos secundarios de tipo gastrointestinal tras ingerir la pasta o el jugo de tomate.[48]
A partir de las pruebas disponibles, en los ensayos clínicos aleatorizados iniciales con monoterapia de licopeno, en productos de tomate y en combinación con otros productos (suplementos de aceite de pescado, productos de tomate con selenio, ácidos grasos omega-3, isoflavonas de soja, jugo de uva o granada y té verde o negro) se demuestra la biodisponibilidad sérica y la modulación de los biomarcadores intermedios que participan en la carcinogénesis y la progresión del cáncer de próstata en la mayoría de los estudios. En los ensayos clínicos futuros, quizás se debería incluir una exposición uniforme al licopeno de mayor duración, e informar sobre variaciones en la absorción de cada carotenoide y la heterogeneidad en poblaciones de alto riesgo (NPIGA, proliferación microacinar atípica) y de pacientes de cáncer de próstata (de escasa malignidad vs. gran malignidad, o dependiente del andrógeno vs. independiente del andrógeno).

Ensayos clínicos en curso

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Efectos adversos

En los estudios en que se evaluó el uso del licopeno en ensayos clínicos aleatorizados de hombres con riesgo alto de cáncer de próstata y de poblaciones con cáncer de próstata se observaron pocos efectos tóxicos para la dosis y la duración de la intervención.[38,40,41,46,49] En los ensayos clínicos aleatorizados sobre la próstata, se ha notificado la inocuidad de las dosis de licopeno entre 8 y 45 mg administradas durante un período de 3 semanas a 2 años. Cuando se presentaron efectos adversos, con frecuencia se trataba de síntomas gastrointestinales [48] y, en un estudio, los síntomas desaparecieron al ingerir el licopeno con las comidas.[50] En otro estudio se notificó que un participante abandonó el estudio debido a diarrea.[47]
La FDA aceptó la especificación de varias compañías en cuanto a que los productos que contienen licopeno cumplen con las exigencias de la FDA para calificarlos como GRAS.[53]


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  40. Mohanty NK, Saxena S, Singh UP, et al.: Lycopene as a chemopreventive agent in the treatment of high-grade prostate intraepithelial neoplasia. Urol Oncol 23 (6): 383-5, 2005 Nov-Dec. [PUBMED Abstract]
  41. Bunker CH, McDonald AC, Evans RW, et al.: A randomized trial of lycopene supplementation in Tobago men with high prostate cancer risk. Nutr Cancer 57 (2): 130-7, 2007. [PUBMED Abstract]
  42. Gann PH, Deaton RJ, Rueter EE, et al.: A Phase II Randomized Trial of Lycopene-Rich Tomato Extract Among Men with High-Grade Prostatic Intraepithelial Neoplasia. Nutr Cancer 67 (7): 1104-12, 2015. [PUBMED Abstract]
  43. Kucuk O, Sarkar FH, Djuric Z, et al.: Effects of lycopene supplementation in patients with localized prostate cancer. Exp Biol Med (Maywood) 227 (10): 881-5, 2002. [PUBMED Abstract]
  44. Paur I, Lilleby W, Bøhn SK, et al.: Tomato-based randomized controlled trial in prostate cancer patients: Effect on PSA. Clin Nutr 36 (3): 672-679, 2017. [PUBMED Abstract]
  45. Kumar NB, Besterman-Dahan K, Kang L, et al.: Results of a Randomized Clinical Trial of the Action of Several Doses of Lycopene in Localized Prostate Cancer: Administration Prior to Radical Prostatectomy. Clin Med Urol 1: 1-14, 2008. [PUBMED Abstract]
  46. Barber NJ, Zhang X, Zhu G, et al.: Lycopene inhibits DNA synthesis in primary prostate epithelial cells in vitro and its administration is associated with a reduced prostate-specific antigen velocity in a phase II clinical study. Prostate Cancer Prostatic Dis 9 (4): 407-13, 2006. [PUBMED Abstract]
  47. Clark PE, Hall MC, Borden LS, et al.: Phase I-II prospective dose-escalating trial of lycopene in patients with biochemical relapse of prostate cancer after definitive local therapy. Urology 67 (6): 1257-61, 2006. [PUBMED Abstract]
  48. Jatoi A, Burch P, Hillman D, et al.: A tomato-based, lycopene-containing intervention for androgen-independent prostate cancer: results of a Phase II study from the North Central Cancer Treatment Group. Urology 69 (2): 289-94, 2007. [PUBMED Abstract]
  49. Ansari MS, Gupta NP: Lycopene: a novel drug therapy in hormone refractory metastatic prostate cancer. Urol Oncol 22 (5): 415-20, 2004 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
  50. Schwenke C, Ubrig B, Thürmann P, et al.: Lycopene for advanced hormone refractory prostate cancer: a prospective, open phase II pilot study. J Urol 181 (3): 1098-103, 2009. [PUBMED Abstract]
  51. Gann PH, Ma J, Giovannucci E, et al.: Lower prostate cancer risk in men with elevated plasma lycopene levels: results of a prospective analysis. Cancer Res 59 (6): 1225-30, 1999. [PUBMED Abstract]
  52. Giovannucci E, Ascherio A, Rimm EB, et al.: Intake of carotenoids and retinol in relation to risk of prostate cancer. J Natl Cancer Inst 87 (23): 1767-76, 1995. [PUBMED Abstract]
  53. Generally Recognized as Safe (GRAS) Notice Inventory. Silver Spring, Md: Food and Drug Administration, 2011. Available online. Last accessed September 13, 2017.

Pectina cítrica modificada



Aspectos generales

Esta sección contiene la siguiente información clave:
  • La pectina cítrica (PC) es un polisacárido complejo que se encuentra en la cáscara y pulpa de los cítricos y que se puede modificar mediante tratamiento con temperatura y pH altos.
  • En los estudios preclínicos se indica que la pectina cítrica modificada (PCM) podría tener efectos sobre las metástasis y la proliferación del cáncer, mediante múltiples mecanismos posibles.
  • Se llevó a cabo investigación clínica muy limitada con un par de productos que contienen PC. En cuanto a los resultados en los pacientes con cáncer de próstata se describen algunos beneficios clínicos posibles y eventos adversos que fueron relativamente leves e infrecuentes.

Información general y antecedentes

La pectina es un polisacárido complejo presente en la pared celular de las plantas terrestres. La palabra "pectina" viene del término griego para coagulado o cuajado. La pectina de las plantas se utiliza como gelificante en el procesamiento de alimentos y también en la formulación de medicinas de consumo oral y tópico como matriz estabilizadora que no es biodegradable y que da sostén a la administración controlada de un medicamento.[1] La PC se encuentra en la cáscara y pulpa de los frutos críticos y se puede modificar mediante tratamiento con temperatura y pH altos.[2] La modificación produce moléculas más cortas que se disuelven mejor en agua y que el organismo absorbe más fácilmente en comparación con las PC complejas de cadena más larga.[3] Uno de los objetivos moleculares de la PCM es la galectina-3, una proteína que se encuentra en la superficie y en el interior de las células de mamíferos y que participa en múltiples procesos celulares, como adhesión, activación, quimioatracción, multiplicación y diferenciación celulares, así como en el ciclo celular y la apoptosis. La PCM inhibe la actividad de la galectina-3.[2]
En algunas investigaciones se indica que la PCM podría proteger contra varios tipos de cáncer, entre otros, cáncer de colonpulmón y próstata. La PCM podría ejercer efectos anticancerosos por interferencia con las metástasis de células tumorales o al inducir apoptosis.[4]
También se observó que la PCM activa los linfocitos citolíticos naturales en los cultivos de células leucémicas, lo que indica que podría estimular el sistema inmunitario.[5]

Estudios preclínicos o con animales

Estudios in vitro

En un estudio de 2007, se investigaron las propiedades anticancerosas de las pectinas. Se trataron las células cancerosas de próstata con tres pectinas diferentes: PC, Pectasol (PeS, un suplemento alimentario con PCM) y un polvo de pectina fraccionado (PPF). El PPF indujo un grado mucho mayor de apoptosis que la PC y el PeS. En análisis posteriores se encontró que el tratamiento con PC caliente en las células cancerosas de próstata produjo grados de apoptosis semejantes a los que se presentan tras el tratamiento con PPF. Esto indica que las características estructurales específicas de la pectina podrían explicar su capacidad para inducir apoptosis en células cancerosas de próstata.[4]
En un estudio de 2010, se trataron las células cancerosas de próstata con PeS o PectaSol-C, los dos únicos tipos de PCM utilizados en los estudios anteriores con seres humanos. Los investigadores postularon que debido al peso molecular bajo de PectaSol-C, la biodisponibilidad de este podría ser mejor que la de PeS. Se evaluaron ambos tipos de PCM en concentraciones de 1 mg/ml y ambos fueron eficaces para inhibir la multiplicación celular e inducir la apoptosis por bloqueo de la vía de señalización MAPK/ERK y por activación de la enzima caspasa-3.[6]
En un estudio, se investigó la función de la galectina-3, una lectina multifuncional endógena, en células cancerosas de próstata tratadas con cisplatino. Las células cancerosas de próstata que expresaron galectina-3 fueron resistentes a los efectos apoptóticos de cisplatino. Sin embargo, las células que no expresaron galectina-3 (dada la atenuación de la expresión de galectina-3 por interferencia del ARN o tratamiento con PCM) fueron susceptibles a la apoptosis inducida por cisplatino. En estos resultados se indica que la expresión de galectina-3 puede tener una función en la quimiorresistencia de las células cancerosas de próstata y que la eficacia del tratamiento con cisplatino en el cáncer de próstata podría mejorarse mediante inhibición de la galectina-3.[7]

Estudios con animales

Se han publicado pocos estudios sobre los efectos de la PCM en animales con implantes de cáncer y solo uno incluyó cáncer de próstata.[8,9] En el estudio de cáncer de próstata se investigó el efecto de la PCM sobre las metástasis de células cancerosas de próstata inyectadas en ratas. En el estudio, las ratas recibieron 0,0, 0,01, 0,1 o 1,0 % (m/v) de PCM en agua potable, que se inició 4 días después de la inyección de células cancerosas. En el análisis se encontró que el tratamiento con 0,1 % y 1,0 % de PCM produjo disminución estadísticamente significativa de las metástasis pulmonares pero no afectó el crecimiento del tumor primario.[9]



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