miércoles, 10 de octubre de 2018

Nueve de cada 10 ictus se deben a factores de riesgo modificables - JANO.es - ELSEVIER

Nueve de cada 10 ictus se deben a factores de riesgo modificables - JANO.es - ELSEVIER



INTERSTROKE

Nueve de cada 10 ictus se deben a factores de riesgo modificables

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FUNDACIÓ ICTUS · 09 octubre 2018 00:00
En Cataluña, el ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres. Cada año, se registran 13.000 casos nuevos y 3.800 muertes por esta enfermedad. Las estimaciones calculan que los accidentes cerebrovasculares afectarán a 1 de cada 6 personas a lo largo de su vida. Además, los ictus son la principal causa de discapacidad. En este contexto, la Fundació Ictus advierte que el 90% de los ictus están relacionados con factores de riesgo modificables.

En total, hasta 10 factores influyen de forma clara en la aparición de un accidente de ictus: la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, el exceso de peso, una alimentación poco saludable, el sedentarismo, el consumo de alcohol, el estrés, el colesterol alto y las arritmias cardíacas, tal y como recoge el estudio INTERSTROKE, publicado el año pasado en la revista científica The Lancet.

En Cataluña, un 24,8% de la población tiene hipertensión; un 20% tiene el colesterol alto, un 30,3% son fumadores, un 9,4% presenta diabetes y un 1,5% sufre fibrilación auricular, según los últimos resultados de la encuesta de salud de Catalunya (ESCA). En el caso del ictus, la hipertensión arterial y la fibrilación auricular son los dos factores de riesgo con más impacto, ya que son los responsables de 1 de cada 5 ictus.

La fibrilación auricular es el tipo de arritmia más común, relacionada con un mal funcionamiento del sistema eléctrico del corazón. A pesar de su prevalencia, a menudo pasa desapercibida. El estudio AFABE demostró que 1 de cada 4 casos de fibrilación auricular eran desconocidos y, por lo tanto, no se trataban. Uno de los retos es identificarlos para ofrecer tratamiento profiláctico con anticoagulantes para evitar el ictus.

Para conseguirlo, en el año 2014 se impulsó la ruta de la fibrilación auricular para que los profesionales sanitarios hiciesen un electrocardiograma a las personas mayores de 65 años con un pulso arterial arrítmico. Dos años más tarde, los nuevos objetivos del Plan director de la enfermedad vascular cerebral del Departament de Salut incluyeron la campaña Pren-te el pols (Tómate el pulso), vehiculada a través de las oficinas de farmacia comunitaria y dirigida a las personas de más de 60 años. El objetivo era reducir aún más los factores de riesgo que se pueden modificar gracias a la detección precoz y una buena estrategia de prevención.

Un nuevo reto inesperado: la contaminación

Los niveles altos de contaminación aumentan un 20% el riesgo de sufrir un ictus, según un estudio reciente del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y el Instituto de Salud Global (ISGlobal). La concentración de hollín en el ambiente, que sale de los motores de los coches diésel, provoca el desprendimiento de placas formadas por colesterol y otras sustancias que se agregan en la pared de las arterias y hacen un ictus, de tipo aterotrombótico.

A pesar de la evidencia científica que relaciona la polución con el riesgo de sufrir un ictus, muchas guías internacionales y profesionales médicos no son conscientes de este factor de riesgo y no lo tienen en cuenta a la hora de valorar el riesgo de sufrir un ictus. En esta línea, el pasado 22 de julio el Día del Cerebro puso el foco sobre esta cuestión, con el lema Aire limpio para un cerebro saludable.

Una de las medidas que se ha tomado para cambiar la situación es el etiquetaje de los vehículos en función del año de matriculación. Pero la clasificación por fecha de fabricación no tiene nada que ver con las emisiones de partículas y gases contaminantes de muchos coches. Esto quiere decir que muchos vehículos diésel son nocivos para la salud humana y superan los límites establecidos por las recomendaciones de la Unión Europea.

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