sábado, 31 de agosto de 2019

Intimidación y ciberacoso: MedlinePlus en español

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Intimidación y ciberacoso

Otros nombres: Acoso en la escuela, Acoso escolar, Acoso escolar cibernético, Agresión en la escuela, Buscapleitos, Ciber-intimidación, Peleones

Introducción

¿Qué es intimidación o acoso?

Se conoce como intimidación o acoso (conocido en inglés como bullying) cuando una persona o grupo lastima repetidamente a alguien a propósito. Puede ser físico, social y / o verbal. Es dañino tanto para las víctimas como para los acosadores, y siempre implica:
  • Comportamiento agresivo
  • Diferencia de poder: Es decir, la víctima es más débil o se percibe como más débil. Por ejemplo, los acosadores pueden intentar usar la fuerza física, información vergonzosa o la popularidad para dañar a otros
  • Repetición: Es decir, ocurre más de una vez o probablemente volverá a suceder

¿Cuáles son los tipos de acoso escolar?

Hay tres tipos de intimidación:
  • Acoso físico: Implica dañar el cuerpo o las pertenencias de una persona. Los ejemplos incluyen golpear, patear y robar o romper cosas de alguien
  • Intimidación social (también llamada intimidación relacional): Intimidación social (también llamada intimidación relacional): Daña la reputación o las relaciones de alguien. Algunos ejemplos son difundir rumores, avergonzar a alguien en público y hacer que alguien se sienta excluido
  • Acoso verbal: Consiste en decir o escribir cosas negativas, incluyendo insultos, burlas y amenazas

¿Qué es el ciberacoso?

El acoso cibernético o ciberacoso es la intimidación que ocurre a través de mensajes de texto o en línea. Puede ser a través de correos electrónicos, redes sociales, foros o juegos. Algunos ejemplos son:
  • Publicar rumores en las redes sociales
  • Compartir fotos o videos vergonzosos en línea
  • Compartir información privada de otra persona en línea (llamado doxing en inglés)
  • Amenazar a alguien en línea
  • Crear cuentas falsas y publicar información para avergonzar a alguien
Ciertos tipos de ciberacoso pueden ser ilegales. Las leyes sobre el ciberacoso son diferentes de un estado a otro.

¿Cuál es la diferencia entre el ciberacoso y la intimidación?

El acoso cibernético es un tipo de acoso, pero hay algunas diferencias entre ambos. El acoso cibernético puede ser:
  • Anónimo: Las personas pueden ocultar sus identidades cuando están en línea o usando un teléfono celular
  • Persistente: las personas pueden enviar mensajes al instante, a cualquier hora del día o de la noche
  • Permanente: Muchas comunicaciones electrónicas son permanentes y públicas, a menos que se reporten y eliminen. Una mala reputación en línea puede afectar el ingreso a la universidad, el empleo y otras áreas de la vida de las personas. Esto también se aplica para el acosador
  • Difícil de notar: Los maestros y los padres no pueden escuchar o ver cómo ocurre el ciberacoso

¿Quién está en riesgo de ser intimidado?

Los niños tienen un mayor riesgo de ser intimidados si:
  • Son vistos como diferentes de sus compañeros, por ejemplo, si tienen sobrepeso o bajo peso, se visten de manera diferente o son de una raza / etnia diferente
  • Son vistos como débiles
  • Tienen depresiónansiedad o baja autoestima.
  • No tienen muchos amigos o son menos populares
  • No socializan bien con los demás
  • Tienen una discapacidad intelectual o del desarrollo

¿Quién está en riesgo de ser un acosador?

Hay dos tipos de menores que tienen más probabilidades de acosar a otros:
  • Niños que están bien conectados con sus compañeros, tienen poder social, se preocupan demasiado por la popularidad y les gusta estar al mando de otros
  • Niños que están más aislados de sus compañeros, pueden estar deprimidos o ansiosos, tienen baja autoestima, son fácilmente presionados por sus compañeros y tienen problemas para entender los sentimientos de otras personas
Hay ciertos factores que pueden favorecer para que alguien sea un acosador. Incluyen:
  • Ser agresivo o frustrarse fácilmente
  • Tener problemas en el hogar, como sufrir violencia o acoso o tener padres no involucrados con sus hijos
  • Tener problemas para seguir las reglas
  • Ver la violencia en forma positiva
  • Tener amigos que intimidan a otros

¿Cuáles son los efectos de la intimidación?

La intimidación es un problema grave que causa daño. No solo lastima a la persona que está siendo intimidada, también puede ser perjudicial para los acosadores y para cualquier niño que sea testigo de la intimidación.
Los niños que son acosados pueden tener problemas en la escuela y con su salud mental y física. Están en riesgo de:
  • Depresión, ansiedad y baja autoestima. Estos problemas a veces duran hasta la edad adulta
  • Problemas de salud, incluyendo dolores de cabeza y de estómago
  • Calificaciones y resultados de exámenes más bajos
  • Falta y abandono escolar
Los niños que intimidan a otros tienen un mayor riesgo de consumo de sustancias, problemas en la escuela y violencia en el futuro.
Los niños que son testigos de la intimidación son más propensos a abusar de las drogas o el alcohol y tener problemas de salud mental. También pueden faltar a la escuela.

¿Cuáles son los signos de ser intimidado?

A menudo, los niños que están siendo intimidados no lo denuncian. Pueden temer una reacción violenta del acosador o pensar que a nadie le importa. A veces se sienten demasiado avergonzados para hablar de ello. Por eso, es importante conocer las señales de un problema de acoso escolar:
  • Depresión, soledad o ansiedad
  • Baja autoestima
  • Dolores de cabeza, dolores de estómago o malos hábitos alimenticios
  • No le gusta o no quiere ir a la escuela, o tiene peores calificaciones que antes
  • Comportamientos autodestructivos, como huir de casa, hacerse daño o hablar de suicidio
  • Lesiones inexplicables
  • Perder o destruir ropa, libros, artículos electrónicos o joyas
  • Problemas para dormir o pesadillas frecuentes
  • Pérdida repentina de amigos o evitar situaciones sociales

¿Cómo ayudar a alguien que está siendo acosado?

Para ayudar a un niño que está siendo intimidado, apóyelo y hable sobre la intimidación:
  • Escuche y enfóquese en el niño: Entérese sobre lo que está pasando y demuestre que quiere ayudar
  • Asegúrele al niño que la intimidación no es su culpa
  • Esté consciente que los niños que son acosados pueden tener dificultades para hablar sobre esto: Considere referirlos a un consejero escolar, psicólogo u otro servicio de salud mental
  • Entregue sugerencias sobre qué hacer: Por ejemplo, puede intercambiar roles y pensar cómo reaccionará el niño si el acoso ocurre nuevamente
  • Trabajen juntos para resolver la situación y proteger al niño acosado: El niño, los padres y la escuela u organización educacional deben ser parte de la solución
  • Mantenga su interés: La intimidación puede no terminar de la noche a la mañana. Asegúrese de que el niño sepa que usted está comprometido a detener el abuso
  • Asegúrese de que el agresor sepa que su comportamiento es incorrecto y que perjudica a otros
  • Muestre a los niños que el acoso escolar es un tema serio: Deje en claro a todos que el acoso no será tolerado
Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU.

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El comportamiento homosexual no está dictado por los genes - Noticias médicas - IntraMed

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La complejidad de la sexualidad humana | 30 AGO 19

El comportamiento homosexual no está dictado por los genes

El mayor estudio realizado hasta la fecha para averiguar el peso de los genes en la conducta sexual hacia personas del mismo sexo confirma que no existe un gen de la homosexualidad
Autor: Laura Chaparro  Agencia SINC, España
Las variaciones genéticas halladas en una muestra de casi medio millón de participantes explican solo una pequeña parte de este comportamiento sexual, poniendo de manifiesto la complejidad de la sexualidad humana.

En 1993, una investigación publicada en la revista Science causó revuelo en la comunidad científica al vincular la homosexualidad con una región del cromosoma X –el cromosoma que heredamos de la madre–. Los científicos analizaron 40 parejas de hermanos gemelos homosexuales y descubrieron que 33 tenían los mismos cambios en la parte final de su cromosoma, en el marcador genético Xq28. El estudio reforzaba así la teoría de que los genes influían en gran medida en la conducta sexual.

Aunque hubo investigaciones posteriores que refutaron estos resultados, el adolescente Fah Sathirapongsasutibuscó en internet respuestas sobre su sexualidad y dio con ese estudio. “Le eché la culpa a mi madre por haberme dado el cromosoma X”, bromea. El joven actualmente es experto en biología computacional en la compañía 23andMe,Inc. (EEUU) y es uno de los autores de una macroinvestigación internacional, publicada hoy en la revista Science, que confirma, con una muestra de casi medio millón de personas, que no existe un gen de la homosexualidad.

El estudio, el más amplio realizado hasta el momento en este campo y para el que han creado una web con la que difundir los resultados, concluye que las variaciones genéticas explican solo una pequeña parte del comportamiento sexual entre personas del mismo sexo, poniendo de relieve la complejidad de la sexualidad humana. Por tanto, no sería posible predecir o identificar la conducta sexual atendiendo solo a estas variaciones en los genes.

Las investigaciones previas sobre este tema no tienen en cuenta la gran heterogeneidad y complejidad en el comportamiento sexual
“Nuestro trabajo muestra que las herramientas utilizadas en las investigaciones que existen sobre este tema no tienen en cuenta la gran heterogeneidad y complejidad en el comportamiento sexual”, señala a Sinc Andrea Ganna, autor principal del estudio, responsable del grupo del Laboratorio de Biología Molecular Europea en el Instituto de Medicina Molecular en Finlandia y profesor en el Hospital General de Massachusetts y en la Escuela de Medicina de Harvard (EEUU).

Los investigadores analizaron la información que 477.522 personas proporcionaron sobre su comportamiento sexual y la compararon con millones de marcadores de ADN de sus respectivos genomas, recogidos por el UK Biobank –biobanco del Reino Unido– y la compañía 23andMe,Inc.

En el caso de los participantes de Reino Unido, la pregunta que se les hizo fue: “¿alguna vez ha tenido relaciones sexuales con alguien del mismo sexo?” En cuanto a los participantes de EE UU, completaron una encuesta que incluía preguntas sobre identidad sexual, atracción, experiencia sexual y fantasías. En total, 26.827 personas indicaron haber tenido relaciones sexuales con gente del mismo sexo (más de un 5 % de la muestra). Los autores replicaron los análisis con información de tres bases de datos más pequeñas.

Como otros rasgos humanos

Los científicos descubrieron miles de marcadores genéticos –fragmentos de ADN que varían de persona a persona– relacionados con este comportamiento, aunque solo cinco lo estaban más significativamente. Sin embargo, comprobaron que cada marcador tenía un efecto muy pequeño por sí solo, es decir, que cada uno contribuyó muy poco a la conducta sexual (menos del 1%, sumando los cinco marcadores).

“Es importante recordar que estas variantes genéticas por sí solas no definen el comportamiento sexual de alguien”
“Es importante recordar que estas variantes genéticas por sí solas no definen el comportamiento sexual de alguien”, recalcan los autores. Como ocurre con otros rasgos humanos, como podría ser la altura, la conducta sexual se explica como una compleja suma de varios factores: cientos o miles de variantes genéticas (cada una con un efecto muy pequeño), el entorno y las experiencias vividas por una persona.

“Podemos decir con seguridad que no hay ni un solo determinante genético, ni un solo gen para el comportamiento o la orientación sexual hacia el mismo sexo”, zanjan los científicos. Al analizar todos los marcadores genéticos comunes a lo largo de todo el genoma, encontraron que explicaban entre el 8% y el 25% de las diferencias individuales en la conducta sexual entre personas del mismo sexo.

Sobre los cinco marcadores genéticos identificados, uno de ellos está relacionado con la calvicie, lo que, según los autores, sugiere que la regulación de las hormonas sexuales (que tienen que ver con la pérdida del cabello) podría estar involucrada con este tipo de comportamiento sexual. Otro de los marcadores está vinculado con el olfato, importante para la atracción pero cuyo papel en la conducta sexual aún se desconoce. Ninguna de estas variantes genéticas está relacionada con el cromosoma X, refutando de nuevo la controvertida investigación de 1993.

Los autores también encontraron similitudes y diferencias entre hombres y mujeres. El 40% de las influencias genéticas en la conducta sexual entre personas del mismo sexo fueron compartidas por hombres y mujeres, mientras que cerca del 60% fueron únicas para cada sexo.

Colaboración con la comunidad LGTBQ

Michael Bailey, investigador del departamento de Psicología de la Universidad Northwestern (EEUU) y experto en la materia, que no ha participado en el estudio, lo califica como “bastante importante”. “Es el primero en proporcionar una evidencia completamente convincente de que los genes influyen pero no determinan la orientación sexual”, indica a Sinc y resalta el gran tamaño de la muestra y su enfoque empírico.

Los genes influyen pero no determinan la orientación sexual
Los científicos confían en que, a partir de ahora, se pongan en marcha estudios con muestras de población más grandes que permitan comprender mejor la interacción entre el entorno y los genes, para obtener más información sobre la complejidad de la genética de la conducta sexual.

“Esperamos que nuestros resultados ayuden a reformular la manera en que se mide el comportamiento sexual y que se haga en colaboración con la comunidad LGTBQ y los grupos de interés”, concluye Ganna.

Una práctica criminalizada en más de 70 países

En un análisis publicado en Science, la socióloga Melinda Mills, que no ha participado en el estudio, advierte de los peligros de caer en conclusiones simplistas. “Atribuir la orientación del mismo sexo a la genética podría mejorar los derechos civiles o reducir el estigma pero, por el contrario, también se teme que brinde una herramienta para la intervención o la "cura". La orientación hacia personas del mismo sexo se ha clasificado como patológica e ilegal y sigue siendo criminalizada en más de 70 países, algunos con la pena de muerte”, recuerda Mills, que investiga en el departamento de Sociología de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

La socióloga subraya que utilizar los resultados de este estudio para la predicción, la intervención o una supuesta cura de las conductas sexuales “es totalmente y sin reservas imposible”. En su opinión, las nuevas investigaciones deberían averiguar cómo los factores ambientales alteran las predisposiciones genéticas.

Referencia bibliográfica:

 Andrea Ganna et al. “Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior”. Science, 29 de agosto de 2019. DOI: 10.1126/science.aat7693.

Laura Chaparro: periodista especializada en información científica. Colaboradora en SINC.