martes, 22 de octubre de 2019

Tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil (PDQ®) 5/9 –Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil (PDQ®)–Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Instituto Nacional Del Cáncer

Tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

Aspectos generales de las opciones de tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil

Consideraciones especiales para el tratamiento de niños con cáncer

Debido a que el tratamiento de los niños con LLA supone evaluación del riesgo y terapia complicadas, así como la necesidad de atención de apoyo intensiva (por ejemplo, transfusiones, tratamiento de complicaciones infecciosas, y apoyo emocional, financiero y del desarrollo), la evaluación y el tratamiento se coordinan mejor con un equipo multidisciplinario de centros oncológicos u hospitales con todas las instalaciones de apoyo pediátrico necesarias.[1] Un abordaje multidisciplinario incorpora la pericia de los siguientes profesionales de atención de la salud y otros para asegurar que los niños reciban el tratamiento, los cuidados médicos de apoyo y rehabilitación que les permitan lograr una supervivencia y calidad de vida óptimas.
  • Médicos de atención primaria.
  • Subespecialistas en cirugía pediátrica.
  • Radioncólogos.
  • Oncólogos/hematólogos especialistas en medicina pediátrica.
  • Especialistas en rehabilitación.
  • Especialistas en enfermería pediátrica.
  • Trabajadores sociales.
  • Especialistas en vida infantil.
  • Psicólogos.
La American Academy of Pediatrics estableció pautas para los centros de oncología pediátrica y su función en el tratamiento de los pacientes pediátricos con cáncer.[1] El tratamiento de la LLA infantil habitualmente incluye la administración de quimioterapia durante 2 a 3 años. Debido a que la mielodepresión e inmunodepresión generalizada son consecuencias anticipadas de la leucemia y el tratamiento con quimioterapia, se debe disponer de modo inmediato de instalaciones adecuadas para el apoyo hematológico, y para el tratamiento de infecciones y otras complicaciones durante todas las fases del tratamiento. Cerca de 1 a 3 % de los pacientes mueren durante la terapia de inducción y otro 1 a 3 % mueren durante la remisión inicial como consecuencia de complicaciones relacionadas con el tratamiento.[2-5] Es importante que los centros clínicos y los especialistas a cargo de la atención del paciente se mantengan en contacto con el médico remitente de la comunidad. Las líneas de comunicación sólidas permiten mejorar al máximo cualquier atención de urgencia o intermedia necesaria cuando el niño está en el hogar.
Habitualmente, se dispone de ensayos clínicos para niños con LLA, con protocolos específicos diseñados para niños con riesgo estándar (bajo) de fracaso del tratamiento y para niños con riesgo alto de fracaso del tratamiento. Por lo general, los ensayos clínicos para niños con LLA se diseñan con el fin de comparar el tratamiento que se acepta en el presente como estándar para un grupo particular de riesgo con un abordaje de tratamiento presuntamente mejor con posibilidad de mejorar el desenlace en términos de supervivencia o disminuir los efectos tóxicos relacionados con el régimen estándar de tratamiento. Muchas de las innovaciones terapéuticas que permitieron aumentar las tasas de supervivencia de niños con LLA se alcanzaron mediante ensayos clínicos; en consecuencia, es apropiado ofrecer la participación en un ensayo clínico a niños y adolescentes con LLA.
El tratamiento que se basa en el riesgo es una estrategia terapéutica importante que se utiliza en niños con LLA. Este abordaje permite que los niños que tradicionalmente tienen un desenlace muy bueno se traten con una terapia menos intensiva y se eviten tratamientos más tóxicos, mientras permite que los niños con una probabilidad más baja de sobrevivir a largo plazo reciban un tratamiento más fuerte que aumente su probabilidad de curación. (Para obtener más información sobre características clínicas y de laboratorio que han mostrado tener valor pronóstico, consultar la sección de este sumario de tratamiento según el riesgo).

Fases del tratamiento

El tratamiento de los niños con LLA se divide por lo general de la siguiente manera:

Sitios santuario

Tradicionalmente, ciertos sitios extramedulares se han considerado sitios santuario (es decir, espacios anatómicos en los que casi no penetran muchos de los fármacos quimioterapéuticos de administración oral e intravenosa que habitualmente se usan para tratar la LLA). Los dos sitios santuario más importantes en la LLA infantil son el sistema nervioso central (SNC) y los testículos. El tratamiento exitoso de la LLA requiere una terapia que aborde de manera eficaz el compromiso clínico o subclínico de la leucemia en estos sitios santuario extramedulares.

Sistema nervioso central

Cerca de 3 % de los pacientes tienen compromiso detectable del sistema nervioso central (SNC) en el momento del diagnóstico (definido como una muestra de líquido cefalorraquídeo con ≥5 glóbulos blancos/μl con linfoblastos o presencia de parálisis de los nervios craneales). Sin embargo, a menos que se dirija el tratamiento específico hacia el SNC, la mayoría de los niños eventualmente presentarán leucemia manifiesta en el SNC ya que se hayan detectado o no linfoblastos en el líquido cefalorraquídeo en el momento del diagnóstico. Las terapias dirigidas al SNC son la quimioterapia intratecal, la quimioterapia sistémica dirigida al SNC y la radiación craneal; algunas o todas estas terapias hacen parte de los regímenes actuales de la LLA. (Para obtener más información, consultar la sección de este sumario sobre la Terapia dirigida al sistema nervioso central para la leucemia linfoblástica aguda infantil).

Testículos

El compromiso testicular manifiesto en el momento del diagnóstico se presenta en casi 2 % de los niños. En los primeros ensayos de LLA, el compromiso testicular en el momento del diagnóstico fue un factor pronóstico adverso. Sin embargo, no está clara la importancia pronóstica del compromiso testicular inicial con un tratamiento inicial más intensivo.[6,7] Tampoco está clara la función de la radioterapia en el compromiso testicular. En un estudio del St. Jude Children's Research Hospital, se indicó que se puede lograr un buen desenlace con quimioterapia convencional intensiva sin radiación.[6] El Children's Oncology Group también adoptó esta estrategia para los niños varones con compromiso testicular que se resuelve por completo durante la quimioterapia de inducción.
Bibliografía
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  3. Christensen MS, Heyman M, Möttönen M, et al.: Treatment-related death in childhood acute lymphoblastic leukaemia in the Nordic countries: 1992-2001. Br J Haematol 131 (1): 50-8, 2005. [PUBMED Abstract]
  4. Vrooman LM, Stevenson KE, Supko JG, et al.: Postinduction dexamethasone and individualized dosing of Escherichia Coli L-asparaginase each improve outcome of children and adolescents with newly diagnosed acute lymphoblastic leukemia: results from a randomized study--Dana-Farber Cancer Institute ALL Consortium Protocol 00-01. J Clin Oncol 31 (9): 1202-10, 2013. [PUBMED Abstract]
  5. Lund B, Åsberg A, Heyman M, et al.: Risk factors for treatment related mortality in childhood acute lymphoblastic leukaemia. Pediatr Blood Cancer 56 (4): 551-9, 2011. [PUBMED Abstract]
  6. Hijiya N, Liu W, Sandlund JT, et al.: Overt testicular disease at diagnosis of childhood acute lymphoblastic leukemia: lack of therapeutic role of local irradiation. Leukemia 19 (8): 1399-403, 2005. [PUBMED Abstract]
  7. Sirvent N, Suciu S, Bertrand Y, et al.: Overt testicular disease (OTD) at diagnosis is not associated with a poor prognosis in childhood acute lymphoblastic leukemia: results of the EORTC CLG Study 58881. Pediatr Blood Cancer 49 (3): 344-8, 2007. [PUBMED Abstract]

Tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil recién diagnosticada

Opciones de tratamiento estándar de la leucemia linfoblástica aguda recién diagnosticada

La opción de tratamiento estándar para la leucemia linfoblástica aguda (LLA) recién diagnosticada es la siguiente:
  1. Quimioterapia.

Quimioterapia de inducción de la remisión

El objetivo de la primera fase del tratamiento (inducción de la remisión) es inducir una remisión completa (RC). Esta fase suele durar cuatro semanas. En general, cerca de 98 % de los pacientes con diagnóstico reciente de LLA de células B precursoras alcanzan la RC hacia el final de esta fase; los pacientes, lactantes o no, con LLA de células T o con recuentos leucocitarios altos en el momento de la presentación tienen tasas algo más bajas.[1-5]
La quimioterapia de inducción suele incluir los siguientes fármacos, con antraciclina o sin esta (ya sea doxorrubicina o daunorrubicina):
  • Vincristina.
  • Corticoesteroides (prednisona o dexametasona).
  • L-asparaginasa.
En los protocolos del Children's Oncology Group (COG), se administran tres fármacos para la inducción (vincristina, un corticoesteroide y pegaspargasa) a pacientes de LLA de células B de riesgo estándar según el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y cuatro fármacos (vincristina, un corticoesteroide y pegaspargasa con antraciclina) para la inducción de pacientes de LLA de células B y LLA de células T de riesgo alto según el NCI. Otros grupos utilizan cuatro fármacos para la inducción de todos los pacientes.[1-3]
Terapia con corticoesteroides
En muchos regímenes actuales se utiliza dexametasona en lugar de prednisona durante la inducción de la remisión y las fases posteriores del tratamiento, aunque hay polémica con respecto a si la dexametasona beneficia a todos los subgrupos de pacientes. En algunos ensayos, también se indica que es posible que la dexametasona durante la inducción se relacione con más efectos tóxicos que la prednisona, como tasas altas de infección, miopatía y cambios de comportamiento.[1,6-8] El COG notificó que la dexametasona durante la inducción se relacionó con un riesgo más alto de osteonecrosis en niños mayores (>10 años),[8] aunque este hallazgo no se confirmó en otros estudios aleatorizados.[1,7]
Datos probatorios (dexametasona vs. prednisona durante la inducción):
  1. El Children's Cancer Group realizó un ensayo aleatorizado en el que se comparó dexametasona con prednisona en pacientes con LLA de células B de riesgo estándar que recibieron una inducción con tres fármacos sin antraciclina.[6]
    • La dexametasona se relacionó con una supervivencia sin complicaciones (SSC) superior.
    • La dexametasona se relacionó con una frecuencia más alta de miopatía por corticoesteroides e hiperglucemia reversibles. No se observaron diferencias significativas en las tasas de infección durante la inducción en los dos grupos aleatorizados.
  2. El United Kingdom Medical Research Council también llevó a cabo otro ensayo aleatorizado en el que se incluyó tanto a pacientes de riesgo estándar como de riesgo alto.[7]
    • En este ensayo se demostró que la dexametasona se relaciona con un desenlace más favorable que la prednisolona en todos los subgrupos de pacientes.
    • Los pacientes que recibieron dexametasona tuvieron una incidencia mucho más baja de recaídas, tanto en el sistema nervioso central (SNC) como en otros sitios, que quienes recibieron prednisolona.
    • La dexametasona se relacionó con una incidencia más alta de problemas de comportamiento relacionados con los corticoesteroides y miopatía, pero no se observó un exceso de riesgo de osteonecrosis. No hubo diferencia en las tasas de defunciones durante la inducción entre los grupos aleatorizados.
  3. En el ensayo ALL-BFM-2000 (NCT00430118) de la Associazione Italiana di Ematologia e Oncologia Pediatrica (AIEOP) se asignó al azar a 3720 pacientes para recibir dexametasona (10 mg/m2/d) o prednisona (60 mg/m2/d) durante una inducción multifarmacológica para la remisión (que incluyó antraciclina para todos los pacientes) después de una profase de 7 días con prednisona.[9]
    • La dexametasona se relacionó con una incidencia más alta de episodios potencialmente mortales (ante todo, infecciones), lo que resultó en una tasa de mortalidad significativamente más alta (2,5 % para dexametasona vs. 0,9 % para prednisona; P = 0,00013).
    • No hubo diferencia en las tasas de osteonecrosis entre los grupos aleatorizados.
    • La incidencia acumulada a los 5 años de recaída fue significativamente más baja con la dexametasona (11 vs. 16 %; P < 0,0001), lo que produjo una SSC a 5 años más prolongada (84 % para la dexametasona vs. 81 % para la prednisona, P = 0,024), a pesar del aumento en la tasa de mortalidad de la inducción.
    • No se observó diferencia en la supervivencia general (SG) de acuerdo con la aleatorización por corticoesteroide, aunque el estudio no se potenció lo suficiente como para detectar diferencias pequeñas en la SG.
  4. El COG condujo un ensayo aleatorizado de dexametasona y prednisona para pacientes de riesgo alto de LLA de células B según el NCI.[8] Los pacientes se asignaron al azar para recibir dexametasona durante 14 días o prednisona durante 28 días durante una inducción con cuatro fármacos (con antraciclina). En este ensayo también se incluyó una comparación aleatorizada de dosis altas y dosis en aumento gradual de metotrexato durante la fase intermedia de mantenimiento.
    • La dexametasona se relacionó con una tasa más alta de infecciones, pero no hubo diferencia en la tasa de defunciones durante la inducción entre la dexametasona y la prednisona.
    • En los pacientes menores de 10 años en el momento del diagnóstico, se observó una interacción importante entre las aleatorizaciones de corticoesteroide y metotrexato; sin embargo, el mejor desenlace para este grupo de pacientes se observó en aquellos que recibieron tanto dexametasona durante la inducción como dosis altas de metotrexato durante el mantenimiento intermedio.
    • La aleatorización con corticoesteroide se interrumpió temprano para los pacientes de 10 años o más debido a las tasas excesivas de osteonecrosis en pacientes asignados al azar para recibir dexametasona; sin embargo, no hubo ningún beneficio relacionado con la dexametasona en estos pacientes de más edad (SSC a 5 años de 73,1 % con dexametasona y 73,9 % con prednisona; P = 0,78).
La proporción de la dosis de dexametasona a prednisona que se use puede influir en el desenlace. En los estudios en los que la proporción de dexametasona a prednisona fue de 1:5 a 1:7, se observó un mejor resultado para la dexametasona, mientras que, en los estudios en los que se usó una proporción de 1:10, se observaron resultados similares.[10]
L-asparaginasa
Las siguientes son las formas de L-asparaginasa que se usan en el tratamiento de los niños con LLA:
En los Estados Unidos solo están disponibles la pegaspargasa y la L- asparaginasa de Erwinia. La L-asparaginasa de E. coli natural todavía está disponible en otros países.
Pegaspargasa (PEG-asparaginasa)
La pegaspargasa, una forma de L-asparaginasa en la que se modifica la enzima derivada de E. coli con la fijación covalente de polietilenglicol, es la preparación que se usa más habitualmente, tanto durante la fase de inducción como de posinducción del tratamiento de pacientes con diagnóstico reciente tratados en los Estados Unidos y Europa occidental.
La pegaspargasa se puede administrar por vía intramuscular (IM) o intravenosa (IV).[11] Las características farmacocinéticas y los perfiles tóxicos son similares para la administración IM o IV de la pegaspargasa.[11] No hay pruebas de que la administración IV de pegaspargasa sea más tóxica que la IM.[11-13]
La pegaspargasa tiene una semivida sérica mucho más prolongada que la L-asparaginasa de E. coli natural y produce una disminución prolongada de la asparaginasa con una sola inyección.[14]
Un grado de actividad enzimática de la asparaginasa sérica mayor de 0,1 UI/ml se relacionó con la disminución de la asparaginasa sérica. En algunos estudios se observó que una sola dosis de pegaspargasa administrada por vía IM o IV como parte de una inducción multifarmacológica produce acción enzimática sérica mayor de 0,1 UI/ml en casi todos los pacientes durante por lo menos 2 a 3 semanas.[11,12,15,16]
Datos probatorios (uso de pegaspargasa en lugar de L-asparaginasa de E. coli natural):
  1. Se llevó a cabo una comparación aleatorizada de pegaspargasa IV versus asparaginasa de E. coli natural por vía IM. Cada fármaco se administró durante un período de 30 semanas después de alcanzar la RC.[13][Grado de comprobación: 1iiC]
    • La actividad de la asparaginasa sérica (SAA) fue significativamente más alta con la pegaspargasa IV y superó la meta de concentración terapéutica (>0,1 UI/ml) en casi todos los pacientes durante todo el periodo de 30 semanas.
    • No se presentaron diferencias significativas en la SSC y la SG entre los grupos aleatorizados.
    • No se presentaron diferencias en las tasas de efectos tóxicos relacionados con la asparaginasa, como hipersensibilidad, pancreatitis y complicaciones tromboembólicas.
    • Se observaron tasas similares de desenlaces y efectos tóxicos relacionados con la asparaginasa en ambos grupos de pacientes.
    • Según la evaluación de las encuestas de pacientes y progenitores, la pegaspargasa IV se relacionó con menos ansiedad vinculada con el tratamiento.
  2. En otro ensayo aleatorizado de pacientes con LLA de riesgo estándar, estos se asignaron a recibir pegaspargasa o asparaginasa de E. coli natural en la inducción en cada uno de los dos ciclos de intensificación diferida.[15]
    • En apariencia, una sola dosis de pegaspargasa administrada junto con vincristina y prednisona durante la terapia de inducción tiene acción y efectos tóxicos similares a nueve dosis IM de asparaginasa de E. coli (3 veces a la semana por 3 semanas).[15]
    • El uso de pegaspargasa se relacionó con una depuración más rápida de blastocitos y una menor incidencia de anticuerpos neutralizantes.
Los pacientes con reacciones alérgicas a la pegaspargasa se suelen cambiar a L- asparaginasa de Erwinia. Es posible que las mediciones de las concentraciones de SAA después de una reacción leve o dudosa a la pegaspargasa ayuden a identificar a los pacientes para quienes está indicado un cambio a Erwinia (debido a una SAA inadecuada) versus aquellos para quienes quizás sea innecesario un cambio en la preparación.[17,18]
En varios estudios se identificó a un subgrupo de pacientes que experimentan una inactivación asintomática de la asparaginasa, definida como la ausencia de concentraciones terapéuticas de SAA sin una manifestación alérgica.[19,20] En un ensayo conducido por el Dana-Farber Cancer Institute (DFCI) Consortium, 12 % de los pacientes tratados inicialmente con L-asparaginasa de E. coli natural, exhibieron inactivación asintomática; estos pacientes tuvieron una SSC superior cuando se les cambió la preparación de asparaginasa.[20] La frecuencia de la inactivación asintomática en pacientes tratados inicialmente con pegaspargasa parece ser baja (<10 %).[13,19] Se necesita investigar más la determinación de la frecuencia óptima de la vigilancia farmacocinética para los pacientes tratados con pegaspargasa y si tal vigilancia afecta el desenlace.
Asparaginasa de Erwinia chrysanthemi (L- asparaginasa de Erwinia)
L- asparaginasa de Erwinia se suele usar en pacientes con alergia a la asparaginasa de E. coli natural o a la pegaspargasa.
La semivida de la L- asparaginasa de Erwinia (0,65 días) es mucho más corta que la de la E. coli natural (1,2 días) o la pegaspargasa (5,7 días).[14] Si se utiliza L- asparaginasa de Erwinia, la semivida más corta de la preparación de Erwinia, requiere una administración más frecuente para lograr una disminución más adecuada de la asparagina.
Datos probatorios (aumento de la frecuencia de la dosis de L-asparaginasa de Erwinia necesaria para lograr el objetivo del efecto terapéutico):
  1. En un ensayo del COG se demostró que la L-asparaginasa de Erwinia por vía IM administrada tres veces por semana a los pacientes con alergia a la pegaspargasa conduce a concentraciones séricas terapéuticas de actividad enzimática de asparaginasa (definidas como una concentración ≥0,1 UI/ml). En ese ensayo, 96 % de los niños alcanzó una concentración de 0,1 UI/ml o más dos días después de una dosis de L-asparaginasa de Erwinia y 85 % lo hizo tres días después de una dosis.[21]
  2. En un ensayo de L-asparaginasa de Erwinia IV administrada en un programa lunes-miércoles-viernes a pacientes con alergia a la pegaspargasa, se demostró una actividad enzimática terapéutica de la asparaginasa en el suero (definida como ≥0,1 IU/ml) en 83 % de los pacientes a las 48 horas de la dosis, pero solo en 43 % de los pacientes a las 72 horas de la dosis. Si la Erwinia IV se administra en un programa lunes-miércoles-viernes, los autores sugieren que se vigile la actividad mínima de la enzima durante 72 horas con el fin de asegurar concentraciones terapéuticas.[22]
Antraciclinas durante la inducción
En los protocolos del Children's Oncology Group (COG), se administran tres fármacos para la inducción (vincristina, un corticoesteroide y pegaspargasa) a pacientes de LLA de células B de riesgo estándar según el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y cuatro fármacos (vincristina, un corticoesteroide y pegaspargasa con antraciclina) para la inducción de pacientes de LLA de células B y LLA de células T para los pacientes de riesgo alto según el NCI. Otros grupos utilizan cuatro fármacos para la inducción de todos los pacientes.[1-3]
En los regímenes de inducción que incluyen una antraciclina, habitualmente se utiliza daunorrubicina o doxorrubicina. En un ensayo aleatorizado en el que se compararon ambos fármacos durante la inducción, no hubo diferencias en las mediciones de respuesta temprana, incluso una reducción del recuento de blastocitos en la sangre periférica durante la primera semana de tratamiento, en las características morfológicas de la médula el día 15 ni en los índices de enfermedad residual mínima (ERM) al final de la inducción.[23][Grado de comprobación: 1iiDiv]

Respuesta a la quimioterapia de inducción a la remisión

Más de 95 % de los niños con LLA recién diagnosticada alcanzarán una RC durante las primeras cuatro semanas del tratamiento. De aquellos que no logran alcanzar la RC durante las primeras cuatro semanas, cerca de la mitad morirá por toxicidad durante la fase de inducción (causada por infecciones) y la otra mitad presentará enfermedad resistente (leucemia morfológica persistente).[24-26]; [27][Grado de comprobación: 3iA]
La mayoría de los pacientes con leucemia persistente al final de la cuarta semana de la fase de inducción tienen un pronóstico precario y se pueden beneficiar de un trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH) alogénico una vez se logre la RC.[28,29,4] En una serie retrospectiva numerosa, la SG a 10 años de los pacientes con leucemia persistente fue de 32 %.[30] Se observó una tendencia a un resultado superior con el TCMH alogénico en comparación con la quimioterapia sola en los pacientes con fenotipo de células T (de cualquier edad) y los pacientes con LLA de células B precursoras menores de 6 años. Los pacientes de LLA de células B precursoras que tienen entre 1 y 5 años en el momento del diagnóstico y no presentan anomalías citogenéticas adversas (reordenamiento de MLL [KMT2A], BCR-ABL1) tuvieron un pronóstico relativamente favorable sin ninguna ventaja en el desenlace con el TCMH en comparación con la quimioterapia sola.[30]
Para los pacientes que alcanzaron una RC, las mediciones de la velocidad de la depuración de los blastocitos y de la ERM tienen una importancia pronóstica alta, en particular, en los siguientes casos:
  • El porcentaje de blastocitos morfológicamente detectables en la médula a los 7 y 14 días del inicio de la terapia multifarmacológica de inducción de la remisión se ha correlacionado con un riesgo de recaída,[31] y el COG la ha usado en el pasado a fin de estratificar el riesgo de los pacientes. Sin embargo, cuando se incluye la ERM al final de la inducción en análisis multivariantes, estos hallazgos medulares tempranos pierden su importancia pronóstica.[32,33]
  • Los índices de ERM submicroscópica al final de la inducción evaluados por citometría de flujo multiparamétrica o reacción en cadena de la polimerasa, se correlacionan estrechamente con los resultados a largo plazo.[32,34-36] La intensificación de la terapia de posinducción para los pacientes con índices altos de ERM al final de la inducción es un componente común de la mayoría de los regímenes de tratamiento de la LLA. En un ensayo aleatorizado realizado por el grupo UK-ALL, se observó que el aumento de la terapia de posinducción mejora el desenlace de los pacientes de riesgo estándar y riesgo intermedio con ERM alta al final de la inducción.[37]
  • Los índices de ERM anteriores en la inducción (por ejemplo, en los días 8 y 15) y en momentos posteriores a la posinducción (por ejemplo, a las 12 semanas después del inicio de la terapia) también han mostrado tener importancia pronóstica tanto en el entorno de la LLA de células B como la LLA de células T.[32,33,36,38-41]
(Para obtener más información, consultar la sección Respuesta al tratamiento inicial de este sumario).
(Para obtener información específica sobre el tratamiento del SNC para prevenir la recaída en el SNC en los niños con LLA recién diagnosticada, consultar la sección Terapia dirigida al SNC para la leucemia linfoblástica aguda infantil de este sumario).

Ensayos clínicos en curso

Realizar una búsqueda avanzada en inglés de los ensayos clínicos sobre cáncer auspiciados por el NCI que ahora aceptan pacientes. La búsqueda se puede simplificar por ubicación del ensayo, tipo de tratamiento, nombre del fármaco y otros criterios. También se dispone de información general sobre los ensayos clínicos.
Bibliografía
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  2. Pui CH, Pei D, Sandlund JT, et al.: Long-term results of St Jude Total Therapy Studies 11, 12, 13A, 13B, and 14 for childhood acute lymphoblastic leukemia. Leukemia 24 (2): 371-82, 2010. [PUBMED Abstract]
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