sábado, 13 de julio de 2013

El estrés, una causa importante de abandono en los tratamientos de fertilidad asistida - lanacion.com  

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El estrés, una causa importante de abandono en los tratamientos de fertilidad asistida

Sociedad
Según un estudio, cerca del 40% de las parejas renuncia al tratamiento por el alto impacto emocional que significan el proceso
 

Existen cada vez más motivos por los cuales las mujeres deciden postergar su maternidad. Esta decisión está sujeta muchas veces a cuestiones personales, sociales o profesionales. Este cambio de paradigma en cuanto al nuevo rol de la mujer retrasa el momento para la maternidad y cada vez son más las que deben acudir a tratamientos de fertilidad asistida.
Los motivos varían de acuerdo al caso; sin dudas el reloj biológico es uno de ellos. La fertilidad femenina comienza a declinar con el paso de los años, mientras que a los 30 años una mujer saludable tiene cerca del 20% de posibilidades de lograr un embarazo de manera natural, a los 40 el porcentaje se reduce al 5%. Pero también existen motivos ajenos a lo físico, que no tienen que ver con la edad.
Entre las cuestiones ajenas a las físicas hay componentes emocionales que pueden afectar la fertilidad: el estrés y la carga emocional influyen al momento de buscar un embarazo.
Si bien existen diversos productores de estrés, todos generan la misma respuesta: el estrés biológico, que produce neurotransmisores que llevan el mensaje desde el sistema nervioso hacia los sistemas inmune y hormonal, que luego lo transmiten a todos los órganos del cuerpo. Esto explicaría varias de las causas frecuentes de los problemas para concebir.
De hecho, actualmente la psico-neuro-endocrino inmunología describe los mecanismos moleculares por los cuales el estrés aumenta la secreción de cortisol, adrenalina y citokinas que no sólo inducen un síndrome metabólico llevando a un síndrome de ovario poliquístico, sino que también tiene efectos directos sobre la regulación de secreción de hormonas sexuales y eventualmente en la producción de testosterona, estrógenos, etc.

La pérdida de la intimidad

El manejo de la carga emocional previo a la búsqueda del embarazo es tan importante como lo es durante la realización de los tratamientos. Sin dudas, el proceso por el que deben transitar las pacientes genera un gran estrés. Esto se debe, entre otras cosas, a que la pareja se ubica frente a situaciones desconocidas en las que pierde la intimidad, deja de ser una relación entre dos personas que se conocen y se suma un tercero, y a veces un cuarto y quinto jugador, que son los profesionales médicos. Todo esto hace que los pacientes con problemas de fertilidad experimentan altos niveles de distrés (estrés negativo), que podrían compararse con el que transitan los pacientes oncológicos o cardíacos.
Es tal el impacto emocional que transitan las parejas durante la búsqueda de un embarazo que éste es considerado como la primera causa de abandono en tratamientos de fertilidad. Según un estudio de Pregna Medicina Reproductiva, hasta un 40% abandona el tratamiento a pesar de tener cobertura médica que les permita seguir intentando. Los demás, lo hacen por cuestiones económicas.
Esto se debe, por un lado, al cambio en la rutina de las parejas, que lleva a una pérdida de intimidad, control y manejo sobre sus propias vidas, y por el otro debido a la cantidad de inyecciones que deben aplicarse las mujeres y la larga duración del tratamiento, sumado a la incertidumbre y expectativa que se depositan en cada tratamiento. Según investigaciones realizadas la gran cantidad de inyecciones que se aplican las mujeres genera un estrés que al 23% le resulta difícil de manejar.

La misma realidad a nivel mundial

En 2009 se realizó una investigación, conocida como estudio Skim, donde participaron 150 pacientes provenientes de ocho países con el objetivo de identificar los principales aspectos del tratamiento de fertilización in vitro que contribuyen a la carga emocional en los pacientes. Más de la mitad expresó preocupación respecto a la administración de inyecciones.
Asimismo, el 45% de los pacientes reportó algún tipo de error en la administración de las inyecciones, lo que también les generaba estrés. Tal es así que el 29% de estos no comunicaron a sus médicos dichos errores por temor a la reprobación del profesional o a haber comprometido sus resultados por esta equivocación o por el olvido de aplicar la medicación.

Recomendaciones

Frente a esta situación, los profesionales deben contemplar tratamientos que disminuyan el estrés. Recientemente se logró, gracias a la ingeniería genética, una nueva molécula recombinante que prolonga la duración del efecto, con lo que en lugar de aplicarse una inyección cada día se aplica una sola que dura siete días y cumple su efecto sin necesidad de administrarse otra inyección en ese tiempo.
Además, es importante contemplar el cuidado del paciente desde una visión más integradora, que contemple no sólo cuestiones físicas, sino también el aspecto emocional. Del estudio antes mencionado se desprende también que gran parte de las personas bajo tratamiento sienten que sus vidas han cambiando, de hecho el 31% manifestó que la realización del tratamiento afectó directamente su vida diaria. Un 11% de las pacientes calificó como muy estresante tener que darse inyecciones fuera de su casa o cuando trabajan, un 8% consideró muy estresante darse inyecciones o refieren miedo a las agujas y un 5% manifestó que les cuesta involucrar a otras personas que la ayuden a aplicarse las inyecciones por razones de intimidad..

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