ESTUDIO EN MODELO MURINO
La falta de sueño podría alterar la calidad de las células madre
Los progenitores hematopoyéticos de los ratones privados de sueño presentan una menor capacidad para repoblar la médula ósea.
Redacción. Madrid | 14/10/2015 14:39
Luis de Lecea, de la Universidad de Stanford (DM)
Un déficit de sueño de sólo cuatro horas merma en hasta un 50 por ciento la capacidad de las células madre de la sangre y el sistema inmune para migrar hacia la médula ósea y dar lugar a los tipos celulares necesarios para reconstituir un sistema inmune dañado. Así sucede, al menos, en ratones, según ha comprobado un equipo de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), cuyos resultados se publican en Nature Communications.
Dirigida por Luis de Lecea e Irving Weissman, la investigación pone de relieve un aspecto que puede tener su importancia en los trasplantes de precursores hematopoyéticos: además de prestar atención a la compatibilidad entre receptor y donante, tal vez habría que considerar el estado general de este último, y en especial si ha dormido lo suficiente antes de donar sus células.
Los investigadores se valieron en sus experimentos de un grupo de ratones que habían descansado adecuadamente y otros a los que habían privado de sueño. A todos ellos les extrajeron precursores hematopoyéticos, que inyectaron a 12 ratones que habían recibido altas dosis de radiación y, a continuación, un trasplante autólogo de médula ósea.
El siguiente paso fue medir en los ratones trasplantados la cantidad de células mieloides derivadas de las células madre donadas. Éstas llegaron a representar el 26 por ciento del total de células mieloides en los animales que recibieron células madre procedentes de animales descansados, frente a sólo un 12 por ciento en los ejemplares trasplantados con células de ratones privados de sueño.
La capacidad migratoria de las células se evaluó mediante fluorescencia, observándose que, al cabo de 12 horas, el 3,3 por ciento de las células madre de los ratones que habían dormido llegaron a su destino en la médula ósea; el porcentaje se redujo al 1,7 por ciento en los roedores con falta de sueño.
Análisis posteriores revelaron que las células madre hematopoyéticas de los ratones cuyo descanso se había alterado respondían con menor fuerza a las señales químicas que impulsan la migración celular. Asimismo, expresaban niveles más bajos de un ARN mensajero que controla la expresión de las proteínas SOC, que inhiben la migración de las células madre hematopoyéticas.
A pesar de estos efectos tan acusados, los investigadores comprobaron que prevenirlos resultaba muy sencillo: bastaba con sólo dos horas de sueño reparador para que las células madre de los animales volvieran a su estado normal.


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