Golpes de un cadáver para explicar la evolución de las manos
En varios experimentos de la Universidad de Utah se han utilizado extremidades de cadáveres masculinos para golpear y abofetear mancuernas acolchadas y respaldar así la teoría de que las manos y los puños de los hombres evolucionaron no solo para destreza sino también para ser más fuertes que los de las mujeres.
“La idea de que el comportamiento agresivo desempeñó algún tipo de papel en la evolución de la mano humana es polémica”, afirma el profesor David Carrier, autor principal del estudio publicado el 21 de octubre en Journal of Experimental Biology. “Hay muchos escépticos que afirman que el puño humano es el resultado de una simple coincidencia de la selección natural para dotarnos de mayor destreza manual. Puede ser así pero si es una coincidencia, es una desafortunada”.
Carrier y sus compañeros afirman que las manos han evolucionado, en parte, para dar buenos golpes y que la estructura facial de nuestros ancestros, los australopitecus, evolucionó para resistir a los golpes. Según ellos, nuestras facciones se hicieron más delicadas a medida que la violencia se independizó de la fuerza bruta. El nuevo estudio buscó más indicios indicativos para respaldar esta teoría a través de 9 brazos de cadáveres obtenidos del programa de donación de órganos de la universidad y de una empresa particular.
El estudio de Carrier ha sido criticado por muchos. Para conocer más detalles acerca del estudio y de los resultados, véase el artículo In vitro strain in human metacarpal bones during striking: testing the pugilism hypothesis of hominin hand evolution.


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