sábado, 8 de septiembre de 2012

Según un estudio, se puede ser obeso y tener una buena salud cardiaca: MedlinePlus

Según un estudio, se puede ser obeso y tener una buena salud cardiaca: MedlinePlus

 
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Según un estudio, se puede ser obeso y tener una buena salud cardiaca

Sin embargo, algunos expertos sostienen que "estar en forma y obeso" es la excepción, pero no la regla

Traducido del inglés: jueves, 6 de septiembre, 2012
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MIÉRCOLES 5 de septiembre (HealthDay News) -- Un estudio reciente plantea que algunas personas obesas no están en mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares o de cáncer que las personas de peso normal.
Además, para los pacientes que tienen enfermedades cardiacas, ser obeso puede reducir de hecho el riesgo de muerte, un fenómeno conocido como "la paradoja de la obesidad", según otro estudio.
"Es posible ser obeso y estar en forma, pero en realidad pocas personas lo consiguen", señaló el Dr. David Katz, director del Centro de Investigación Preventiva de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale. Katz no participó en ninguno de los dos estudios.
"En su mayor parte, los comportamientos que promueven la buena forma física de forma más eficaz están, por otra parte, en contra de la obesidad. Sin duda, es posible estar delgado y ser poco saludable, por lo que la salud, y no un determinado peso, es a lo que deberíamos aspirar como individuos y sociedad", señaló.
Ambos informes aparecen en la edición en línea del 5 de septiembre de la revista European Heart Journal.
Para el primer estudio, un equipo dirigido por Francisco Ortega, del departamento de ciencias de la vida y la nutrición del Instituto Karolinska en Estocolmo, recopiló datos sobre más de 43,000 personas que participaron en el Aerobics Center Longitudinal Study, un estudio longitudinal.
Los participantes del estudio eran en su mayoría blancos (98 por ciento), tenían un buen nivel educativo y ocupaban puestos ejecutivos o profesionales.
Cada participante respondió a preguntas sobre su historial médico y estilo de vida, y realizó una prueba de esfuerzo para evaluar su capacidad cardiovascular. Además, se midieron su altura, peso, porcentaje de grasa corporal y tamaño de la cintura, así como su presión arterial, colesterol y azúcar en la sangre.
Los participantes del estudio fueron reclutados entre 1979 y 2003, y se les dio seguimiento hasta finales de 2003 o hasta el momento de su muerte.
Los investigadores encontraron que entre los individuos obesos el 46 por ciento era cardiosaludable y tenían un riesgo 38 por ciento más bajo de morir que las personas obesas que no tenían una buena salud cardiaca.
Además, las personas obesas saludables tenían el mismo riesgo reducido de enfermedad cardiaca y cáncer que las personas saludables de peso normal, agregaron. Ambos grupos experimentaron una reducción de entre 30 y 50 por ciento en su riesgo de enfermedad cardiovascular o cáncer, en comparación con las personas obesas que no tenían una buena salud cardiaca, hallaron los investigadores.
"No todas las personas obesas son igualmente saludables o poco saludables", señaló Ortega. "Hay un subconjunto relativamente grande de personas obesas que son metabólicamente sanas, y si la obesidad se define como un porcentaje de la grasa corporal (en lugar del índice de masa corporal) y si se toma en cuenta la capacidad cardiorrespiratoria, el pronóstico futuro de las personas metabólicamente sanas pero obesas es similar al de las personas de peso normal", apuntó.
Los médicos deberían tener en cuenta que no todas las personas obesas tienen el mismo pronóstico, señaló Ortega.
"Los médicos podrían evaluar marcadores metabólicos, de forma física y de obesidad para realizar una mejor estimación del riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer en pacientes obesos", explicó Ortega. "Nuestros datos apoyan la idea de que las intervenciones podrían ser más urgentes en los obesos metabólicamente poco saludables y con mala forma física, ya que su riesgo es mayor", destacó.
El Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, señaló que el periodo de seguimiento del estudio fue demasiado corto para determinar si realmente las personas obesas del estudio tenían una buena salud cardiaca.
"Este estudio dio seguimiento a los participantes durante 15 años, por tanto, se necesitan más estudios para determinar las consecuencias a largo plazo de la obesidad en la salud de estas personas", apuntó.
En el segundo estudio, el Dr. Oskar Angeras, cardiólogo consultor en la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, y colegas recopilaron datos de más de 64,000 personas, en el Registro de angioplastia y angiografía coronaria de Suecia, que habían tenido una enfermedad cardiaca o un ataque al corazón entre mayo de 2005 y diciembre de 2008.
El equipo de Angeras encontró que las personas que tenían el riesgo más bajo de morir luego de un síndrome coronario agudo tenían sobrepeso u obesidad moderada, mientras que el riesgo más alto se observó entre los que estaban demasiado delgados y los que tenían obesidad mórbida.
La sabiduría convencional dice que la pérdida de peso mejora la salud, pero puede que esto no sea así para las personas obesas que ya han desarrollado la enfermedad cardiaca, señalan los investigadores.
"En el síndrome coronario agudo, la paradoja de la obesidad sugiere que podrían existir mecanismos de protección en el tejido adiposo o en la [constitución individual] de los pacientes obesos que reducen el riesgo de mortalidad. Esto es por supuesto especulativo, por lo que se necesitan más investigaciones", apuntó Angeras.
"Creemos que es importante centrarse en la prevención secundaria como el tratamiento de la [presión arterial alta] y los [altos niveles de grasa en la sangre], dejar de fumar, hacer ejercicio y seguir una dieta saludable, algo que ya cuenta con evidencia sólida", agregó. "Sin embargo, la reducción del peso es, tal vez no tan importante en sí, más una causa de ansiedad entre los pacientes".
Angeras agregó que la paradoja de la obesidad existe y debería reconocerse en las guías de atención de salud del síndrome coronario agudo.
Fonarow señaló que se han propuestos múltiples explicaciones y posibles mecanismos para explicar la paradoja de la obesidad, pero los mecanismos exactos no se conocen y se necesitan estudios adicionales.
"Sin embargo, los pacientes obesos presentan eventos coronarios agudos a una edad entre 8 y 10 años más joven, en comparación con las personas sanas y con bajo peso, [lo cual] demuestra, en primer lugar, las consecuencias adversas de la obesidad en el desarrollo de eventos cardiovasculares.
Y Katz agregó que desde hace tiempo hay evidencia de que la relación global entre el peso corporal y la mortalidad por cualquier causa, cuando se representa en un gráfico, toma la forma de una J o U, con una mortalidad más baja cerca del centro y una mayor mortalidad tanto en los pesos más bajos como en los más altos.
"Así que en esto no hay paradoja", señaló Katz. "Las personas enfermas pierden peso, pero las que están más enfermas pierden la mayor cantidad de peso. Algunas veces se trata de una enfermedad. Otras veces se debe a terapias, como la quimioterapia para tratar el cáncer. Y en otras, es un conjunto de factores como el aislamiento, la soledad y la desesperación. En cambio, las personas que tienen una reserva de vitalidad y esperanza, siguen comiendo".

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Francisco Ortega, Ph.D., unit for preventive nutrition, department of biosciences and nutrition, Karolinska Institute, Stockholm; Oskar Angeras, M.D., consultant cardiologist, Sahlgrenska Academy, University of Gothenburg, Sweden; Gregg Fonarow, M.D., spokesman, American Heart Association, and professor, cardiology, University of California, Los Angeles; David Katz, M.D., M.P.H., director, Prevention Research Center, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; Sept. 5, 2012, European Heart Journal, online
HealthDay
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