lunes, 17 de febrero de 2014

Una vía más precisa mide la contracción ventricular - DiarioMedico.com

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INVESTIGADORES DE LA RIC

Una vía más precisa mide la contracción ventricular

Los pacientes con patologías cardiacas, cirrosis y cáncer podrán beneficiarse del método Eivpd, no asociado a las condiciones de carga del órgano.
Ester Crespo. Madrid | dmredaccion@diariomedico.com   |  17/02/2014 00:00

Javier Bermejo y Raquel Yotti
Javier Bermejo y Raquel Yotti, del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid. (Hospital Gregorio Marañón)
Investigadores de la Red de Investigación Cardiovascular (RIC), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III y coordinada por Francisco Fernández-Avilés, han creado un procedimiento para medir la fuerza de contracción del corazón de forma más exacta. Se trata de cuantificar las diferencias de presión que el ventrículo es capaz de generar en las distintas zonas de su cavidad aplicando principios básicos de dinámica de fluidos al flujo de la sangre en el interior del ventrículo.
El proyecto, coordinado por Javier Bermejo y Raquel Yotti, del servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, fue validado empleando catéteres de presión-conductancia conectados a un procesador de conductancia de doble campo. Estos catéteres permiten medir simultáneamente la presión y el volumen en el interior del ventrículo. "El índice de la técnica, llamado diferencia de presión intraventricular sistólica máxima (en inglés, Eivpd), ha mostrado la correlación más estrecha con el índice obtenido por cateterismo cardiaco, considerado el patrón oro para medir la contracción del ventrículo", explica Yotti.
Hasta ahora, la medida de contracción del corazón se calcula con ecocardiograma o RM, pero el análisis de estas imágenes es complejo porque los especialistas tienen que separar la capacidad de contracción del ventrículo izquierdo de las condiciones en las que trabaja. Yotti incide en que el trabajo ha confirmado que la ecografía tiene limitaciones y que el Eivpd "es mejor para el diagnóstico porque se correlaciona con el patrón oro".
Además, el Eivpd no está asociado a la precarga o poscarga, mientras que otros índices de función ventricular, como la fracción de eyección y el strain están vinculados a la postcarga. La postcarga es la fuerza que se opone a la salida de sangre del ventrículo izquierdo y está influida por la presión arterial.
La precarga es la cantidad de sangre con la que se llena el ventrículo izquierdo antes de empezar a contraerse, y sirve para que el corazón se autorregule. Según la especialista, la precarga y la poscarga son lo que más dificultan la medición de contracción del corazón porque en pacientes con insuficiencia valvular o cirrosis, y contracción disminuida, esta alteración se puede ver enmascarada e incluso cambiar entre revisiones. "Por ello, el nuevo procedimiento es más exacto y sensible, y menos afectado por condiciones de carga en un momento determinado".
De esta forma, muchos pacientes con condiciones de precarga y poscarga podrán beneficiarse de este método, entre ellos, los que padecen enfermedades cardiacas, como las insuficiencias valvulares y enfermedades congénitas del corazón, los que reciben quimioterapia, y aquellos con cirrosis, insuficiencia renal o fístulas arterio-venosas.
Otras enfermedades
"Es importante conocer la contracción del corazón porque la mayoría de los daños cardiológicos dependen de ella", señala Yotti. Además, las enfermedades en otros órganos -como hígado y riñón- y los cánceres requieren un tratamiento u otro según la contracción del corazón, añade la especialista. "Así, esta nueva técnica podría emplearse para el diagnóstico precoz de la toxicidad cardíaca provocada por quimioterapia, ya que varios fármacos empleados en cáncer pueden producir daño en el corazón como efecto secundario".
De momento, el procedimiento se usa en investigación en pacientes específicos, añadiendo al diagnóstico mucha información. El reto será aplicarlo a la práctica clínica habitual, apunta Bermejo. "No es un método inmediato porque no está incorporado a las máquinas de ultrasonidos, pero la prueba sólo requiere unos minutos y el paciente no se entera", concluye.

Avance en el diagnóstico de daños cardiacos por su exactitud frente al resto de pruebas

  • Estudio
    El trabajo comenzó hace 14 años. Primero se describió, después se analizó en un laboratorio con cerdos y, por último, empezó a aplicar en humanos.
  • Reproducible
    El índice, propuesto por los investigadores del Hospital Gregorio Marañón, es barato y reproducible, por lo que muchos pacientes con patologías de precarga y poscarga podrán beneficiarse.
  • Futuro
    El próximo objetivo de los investigadores es realizar un ensayo clínico para demostrar para qué sirve este método y cómo influye en la práctica clínica diaria.

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