miércoles, 13 de noviembre de 2019

Las neuronas en el proceso del conocimiento | Verdisa













Las neuronas en el proceso del conocimiento

El cerebro de Albert Einstein no era más grande de lo común. Tampoco tenía más neuronas. Lo que sí  poseía era un número elevado de conexiones entre ellas, lo cual revela que la sede del conocimiento radica en estas conexiones.

Aunque el  cerebro  aún guarda muchos secretos, lo que sí se sabe es que cada vez que el ser humano aprende algo, crea conexiones neuronales. El memorizar, por ejemplo,  no es otra cosa  que estimular una y otra vez las conexiones ya establecidas. A este descubrimiento, se han sumado otros no menos reveladores.

Estudios relevantes

Hace dos semanas, la revista 'Nature' reveló un nuevo hallazgo realizado por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.  y  la Universidad de California. Tras algunos estudios determinaron que  la materia gris disminuye desde atrás hacia adelante en lo que parece ser  una 'poda' de conexiones neuronales no utilizadas en los años de la adolescencia.

Sobre este tema, Valentina Aguilar, profesora de la Universidad San Francisco y miembro del grupo que  estudia el  cerebro en este centro de estudios,  señala que si en el transcurso de la adolescencia no se estimulan las conexiones neuronales éstas  se pueden  perder. "Si no se riegan todas las plantas se mueren las que no son atendidas. Sucede lo mismo con el cerebro".

Al igual que en las primeras etapas de la vida de un individuo -donde empieza el desarrollo neuronal-  en la adolescencia se registra una producción mayor de conexiones entre neuronas (sinapsis).

Por esa razón, es un período clave para recibir estímulos y evitar que muchas neuronas desaparezcan.  La catedrática también sostiene que en esta etapa es determinante que los jóvenes  lean y estén expuestos a experiencias y estímulos visuales, auditivos y sensoriales.

Einstein, por ejemplo, estuvo expuesto a muchos estímulos. El físico tenía toda una estantería de su biblioteca particular dedicada a libros sobre juegos matemáticos. Aunque se sabe que el aprendizaje  ayuda a mejorar las conexiones entre las neuronas, se ignora  qué aspectos concretos del aprendizaje evitan que las neuronas se pierdan.

Al respecto, Tracey Tokuhama, profesora de la Universidd San Francisco y experta en temas del cerebro y el aprendizaje, dice que ya se ha comprobado que las neuronas sí se regeneran, pero hay que saber aprovechar su presencia y estimularlas.

Aprendizaje adaptado gracias a la ciencia

La clave, dice, está en hallar la estrategia de enseñanza  más  adecuada para cada individuo. Según Tokuhama, algunas personas pueden aprenden  más cuando observan, escuchan  y otras cuando  escriben o manipulan.

La experta indica que cuando una persona estudia, la información pasa a un segmento del cerebro conocido como  'memoria a corto plazo'.

Ésta es la que sirve, por ejemplo, para memorizar siete dígitos por cinco minutos. Pero el reto es llevar la información   a la memoria a largo plazo, que es la que sobrevive  y la que se necesita a la hora de los exámenes, por ejemplo.

Para la especialista estadounidense, los cerebros se asemejan a los rostros: tienen los mismos componentes básicos, pero no existen dos que sean idénticos. Y eso se ha comprobado a través de las distintas tecnologías que ya permiten ver al cerebro mientras trabaja, en tiempo real (en ese instante).

Aguilar indica que una de estas  técnicas es la Resonancia Magnética (MRI) que permite saber qué zonas del cerebro se activan cuando una persona está enojada, ansiosa, etc. "Esta técnica presenta mapas tridimensionales de la actividad cerebral".

Otro método para  estudiar el cerebro, es la 'Tecnología por emisión de positrones' (PET) que  permite ver el cerebro en pleno ajetreo neuronal, mientras  habla,  aprende un idioma,  mueve un brazo... Las áreas activadas pueden localizarse en la pantalla del computador.

Aguilar indica que el conocimiento del cerebro revolucionará nuestras vidas en los próximos años.  Una de las aplicaciones más visibles de este avance está en el área de la Inteligencia Artificial (IA). También terapias como EMDR en el campo de la psicología.

Al conocer, las intrincadas conexiones en el cerebro, los especialistas  podrán en el futuro  emularlas en las computadoras para dotarlas de nuevas funciones 'inteligentes'.

En el cerebro

La tecnología
A través de la técnica 'Resonancia Magnética Funcional', el especialista ve en la pantalla de un computador las zonas que se activan al mover, por ejemplo, un brazo en el mismo instante en el que el individuo lo hace.

Tantas como las estrellas
El cerebro humano  contiene millones de neuronas y billones de conexiones entre ellas. Es del mismo orden que el número de estrellas que se estima que hay en  la Vía Láctea. La red  de conexiones es por tanto, la clave del saber.



Fuentes de estudios


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