lunes, 11 de noviembre de 2019

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®) 1/11 –Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®)–Versión para profesionales de salud - Instituto Nacional del Cáncer

Instituto Nacional Del Cáncer

Cáncer de próstata, nutrición y suplementos alimentarios (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

Introducción

En este sumario de información sobre el cáncer se ofrece una descripción general del consumo de varios alimentos y suplementos alimentarios para reducir el riesgo de presentar cáncer de próstata o para el tratamiento del mismo. Este sumario incluye la trayectoria en investigación, la revisión de los estudios con animales y de laboratorio, así como los resultados de los ensayos clínicos sobre los siguientes alimentos o suplementos alimentarios:
Cada tipo de suplemento alimentario o alimento tendrá una sección específica en este sumario y, con el tiempo, se agregarán nuevos temas. Nota: Además, se dispone de un sumario por separado del PDQ sobre PC-SPES.
El cáncer de próstata es el cáncer extracutáneo más común que afecta a los hombres en los Estados Unidos. Con base en los datos de 2014 a 2016, se calcula que 11,6 % de los hombres en los Estados Unidos recibirán un diagnóstico de cáncer de próstata durante toda su vida.[1]
En muchos estudios se señala que es común que los pacientes con cáncer de próstata utilicen medicina complementaria y alternativa (MCA) y que notifiquen el consumo de vitaminas, suplementos y determinados alimentos. Por ejemplo, el Prostate CAncer Therapy Selection (PCATS) fue un estudio prospectivo en el que se investigó el proceso de toma de decisiones de los hombres sobre el tratamiento tras un diagnóstico de cáncer de próstata en estadio localizado. Como parte de este estudio, los pacientes respondieron a encuestas sobre el uso de MCA. Más de la mitad respondió que utilizó uno o más tratamientos de MCA; los más comunes fueron las modalidades fisicomentales y los tratamientos basados en productos biológicos.[2]
En los estudios internacionales se describieron resultados similares. En un estudio sueco publicado en 2011 se encontró que, en general, era más probable que los participantes con cáncer de próstata hubiesen consumido suplementos que los participantes del grupo de control de población sana. El consumo de suplementos fue aún más común en aquellos pacientes con los hábitos alimentarios más saludables (por ejemplo, consumo elevado de pescados grasos y verduras).[3] En un estudio canadiense, 39 % de los pacientes con diagnóstico reciente de cáncer de próstata admitieron utilizar MCA; las terapias más comunes fueron de tipo herbario, con vitaminas y con minerales. Dentro de esas categorías, las más populares fueron la palma enana americana, la vitamina E y el selenio. Los dos motivos más comunes para escoger terapias de MCA fueron estimular el sistema inmunitario y prevenir recidivas.[4] Según los resultados de otro estudio canadiense, aproximadamente 30 % de los encuestados con cáncer de próstata declaró utilizar terapias de MCA. En ese estudio, los suplementos de mayor consumo fueron la vitamina E, la palma enana americana y el licopeno.[5] En un estudio británico publicado en 2008, se indicó que 25 % de los pacientes con cáncer de próstata utilizaron MCA y se informó que las intervenciones más frecuentes eran la alimentación baja en grasas, las vitaminas y el licopeno. En ese estudio la mayoría de los consumidores de MCA mencionaron que las razones primordiales para utilizar esta medicina eran mejorar la calidad de vida y estimular el sistema inmunitario.[6]
También se documentó el consumo de vitaminas y suplementos en hombres con riesgo de presentar cáncer de próstata. En un estudio se investigó el consumo de suplementos y vitaminas en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata. En el momento de la encuesta, casi 60 % de los hombres consumían vitaminas o suplementos. Un tercio de los hombres consumían vitaminas y suplementos comercializados específicamente para la salud de la próstata o para la quimioprevención (por ejemplo, selenio, té verde y palma enana americana).[7] En un estudio de 2004, se investigó el consumo de suplementos herbarios y vitaminas en hombres atendidos en una clínica para detección de cáncer de próstata. Los hombres que asistieron a la clínica de detección respondieron a cuestionarios sobre el consumo de suplementos. En el análisis se observó que 70 % de los encuestados notificó que consumía suplementos multivitamínicos y 21 %, suplementos herbarios.[8]
En un metanálisis publicado en 2008 se revisaron estudios sobre el consumo de suplementos de minerales y vitaminas en sobrevivientes de cáncer. En los resultados se describió que entre los sobrevivientes de cáncer de próstata el consumo de minerales o vitaminas osciló entre 26 y 35 %.[9]
Aunque muchos pacientes con cáncer de próstata utilizan tratamientos de MCA, no todos lo informan al médico. Según los resultados del estudio PCATS, 43 % de los pacientes hablaron con un profesional sanitario acerca de utilizar MCA.[2] En dos estudios diferentes, 58 % de los encuestados le comunicó al médico que utilizaban MCA.[4,6]
¿Cómo deciden los pacientes con cáncer de próstata utilizar o no MCA? En un estudio cualitativo publicado en 2005, se describieron los resultados de entrevistas a pacientes con cáncer de próstata. En el estudio se encontraron diferencias en los patrones de pensamiento entre quienes utilizaban MCA y quienes no la utilizaban; se observó que los pacientes que usaban MCA no se guiaban por un tema en particular sino por una combinación de ideas. Por ejemplo, la percepción de que la MCA es inocua se relaciona con la creencia de que la medicina convencional provoca muchos efectos secundarios nocivos.[10] En los resultados de un estudio cualitativo de 2003, se indicó que la toma de decisiones sobre tratamientos de MCA en los pacientes de cáncer de próstata depende tanto de factores de decisión fijos (por ejemplo, antecedentes médicos) como de factores flexibles (por ejemplo, necesidad de sentirse en control).[11]
Muchos de los términos médicos y científicos en este sumario tienen un enlace al Diccionario de cáncer del NCI la primera vez que se mencionan en cada sección. Este diccionario se orienta a personas sin conocimientos especializados. Al pulsar sobre un término con un enlace, aparece la definición en una ventana separada.
Las referencias bibliográficas citadas en los sumarios de información sobre el cáncer del PDQ pueden tener enlaces a otros sitios de Internet gestionados por individuos u organizaciones con el propósito de comercializar o promover el uso de tratamientos o productos específicos. Estas referencias bibliográficas se ofrecen solo con fines informativos. Su inclusión no se debe interpretar como aprobación del contenido de las páginas de Internet ni de ningún tratamiento o producto por parte del Consejo editorial del PDQ sobre terapias integrales, alternativas y complementarias, o del Instituto Nacional del Cáncer.
Para obtener más información sobre la prevención del cáncer de próstata, consultar el sumario de PDQ Prevención del cáncer de próstata.
Bibliografía
  1. National Cancer Institute: SEER Stat Fact Sheets: Prostate. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Available online. Last accessed September 23, 2019.
  2. McDermott CL, Blough DK, Fedorenko CR, et al.: Complementary and alternative medicine use among newly diagnosed prostate cancer patients. Support Care Cancer 20 (1): 65-73, 2012. [PUBMED Abstract]
  3. Westerlund A, Steineck G, Bälter K, et al.: Dietary supplement use patterns in men with prostate cancer: the Cancer Prostate Sweden study. Ann Oncol 22 (4): 967-72, 2011. [PUBMED Abstract]
  4. Eng J, Ramsum D, Verhoef M, et al.: A population-based survey of complementary and alternative medicine use in men recently diagnosed with prostate cancer. Integr Cancer Ther 2 (3): 212-6, 2003. [PUBMED Abstract]
  5. Boon H, Westlake K, Stewart M, et al.: Use of complementary/alternative medicine by men diagnosed with prostate cancer: prevalence and characteristics. Urology 62 (5): 849-53, 2003. [PUBMED Abstract]
  6. Wilkinson S, Farrelly S, Low J, et al.: The use of complementary therapy by men with prostate cancer in the UK. Eur J Cancer Care (Engl) 17 (5): 492-9, 2008. [PUBMED Abstract]
  7. Bauer CM, Ishak MB, Johnson EK, et al.: Prevalence and correlates of vitamin and supplement usage among men with a family history of prostate cancer. Integr Cancer Ther 11 (2): 83-9, 2012. [PUBMED Abstract]
  8. Barqawi A, Gamito E, O'Donnell C, et al.: Herbal and vitamin supplement use in a prostate cancer screening population. Urology 63 (2): 288-92, 2004. [PUBMED Abstract]
  9. Velicer CM, Ulrich CM: Vitamin and mineral supplement use among US adults after cancer diagnosis: a systematic review. J Clin Oncol 26 (4): 665-73, 2008. [PUBMED Abstract]
  10. Singh H, Maskarinec G, Shumay DM: Understanding the motivation for conventional and complementary/alternative medicine use among men with prostate cancer. Integr Cancer Ther 4 (2): 187-94, 2005. [PUBMED Abstract]
  11. Boon H, Brown JB, Gavin A, et al.: Men with prostate cancer: making decisions about complementary/alternative medicine. Med Decis Making 23 (6): 471-9, 2003 Nov-Dec. [PUBMED Abstract]

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