LECCIONES APRENDIDAS
Toda una vida asomado al cerebro
Francisco Villarejo deja su labor como jefe de neurocirugía del hospital Infantil Niño Jesús.
Sonia Moreno. Madrid | soniamb@diariomedico.com | 03/05/2016 00:00
Autor: José Luis Pindado
Aquel estudiante fascinado por el cerebro que ayudaba con las historias clínicas en el antiguo Instituto del Cáncer es hoy uno de los neurocirujanos más respetados por pacientes y colegas. Acaba de despedirse de su labor en el Hospital Infantil Niño Jesús (Madrid), en cuyo quirófano ha realizado miles de intervenciones. Deja allí un gran legado: la Unidad de Epilepsia. El mérito, insiste él, es de todo un equipo.
- "Siento dejar la Unidad de Epilepsia, pero mi misión aquí ha terminado"
PREGUNTA. Se retira ahora, tras 45 años en el sistema nacional de salud. ¿Siente que ha llegado su momento o que le están desperdiciando?
RESPUESTA. Hubo gente que quería que me quedara como emérito, pero pienso que mi misión ha terminado. Me da pena, porque la unidad de epilepsia me ha motivado mucho, pero funciona perfectamente con un equipo de profesionales que ahora tienen que tomar las riendas. Y quiero pasar más tiempo con mi familia: tengo un nieto que vive en Estados Unidos al que veo muy poco, y pronto viene un segundo. Seguiré con la medicina privada, porque mi trabajo me apasiona, pero a otro ritmo.
RESPUESTA. Hubo gente que quería que me quedara como emérito, pero pienso que mi misión ha terminado. Me da pena, porque la unidad de epilepsia me ha motivado mucho, pero funciona perfectamente con un equipo de profesionales que ahora tienen que tomar las riendas. Y quiero pasar más tiempo con mi familia: tengo un nieto que vive en Estados Unidos al que veo muy poco, y pronto viene un segundo. Seguiré con la medicina privada, porque mi trabajo me apasiona, pero a otro ritmo.
P. ¿Cuál es su balance de todos estos años?
R. Que nunca te acostumbras a la muerte de un enfermo. Siempre los recuerdas, por pocos que sean. Pero no me arrepiento de nada: intentas hacer lo mejor que puedes y extraer lo positivo, porque de todo se aprende. Me quedo con las 6.000 cirugías que hemos hecho aquí y los buenos resultados alcanzados y, claro, con la Unidad de Epilepsia.
R. Que nunca te acostumbras a la muerte de un enfermo. Siempre los recuerdas, por pocos que sean. Pero no me arrepiento de nada: intentas hacer lo mejor que puedes y extraer lo positivo, porque de todo se aprende. Me quedo con las 6.000 cirugías que hemos hecho aquí y los buenos resultados alcanzados y, claro, con la Unidad de Epilepsia.
- "La imagen ha transformado nuestro trabajo, antes era todo más dramático"
P. La empezaron desde cero: ¿les costó ponerla en marcha?
R. Aquí tengo que mencionar con gratitud al consejero Pedro Sabando y a Joaquín Leguina, y no soy socialista, pero nos facilitaron mucho el camino. La verdad es que el nivel de los políticos hace años era mucho mayor. Lo hacían todo más sencillo.
R. Aquí tengo que mencionar con gratitud al consejero Pedro Sabando y a Joaquín Leguina, y no soy socialista, pero nos facilitaron mucho el camino. La verdad es que el nivel de los políticos hace años era mucho mayor. Lo hacían todo más sencillo.
P. Desde el punto de vista clínico, ¿qué es lo que más ha cambiado desde que empezó?
R. Con diferencia, lo más importante ha sido la introducción de la resonancia. Recuerdo guardias en La Paz donde atendías a pacientes por accidente de tráfico inyectando contraste en la carótida con una aguja de punción lumbar para buscar el hematoma. Era muy dramático. Ahora la imagen te permite verlo todo. Aunque siempre ha habido colegas con vista privilegiada: en Newcastle, donde trabajé, un cirujano operaba los aneurismas con la luz del techo, sin microscopio. Más concretamente, en el tratamiento de la epilepsia, se ha perfeccionado la localización del foco, gracias a la combinación de técnicas como la tomografía por emisión de positrones y la tomografía computarizada (PET/TC).
R. Con diferencia, lo más importante ha sido la introducción de la resonancia. Recuerdo guardias en La Paz donde atendías a pacientes por accidente de tráfico inyectando contraste en la carótida con una aguja de punción lumbar para buscar el hematoma. Era muy dramático. Ahora la imagen te permite verlo todo. Aunque siempre ha habido colegas con vista privilegiada: en Newcastle, donde trabajé, un cirujano operaba los aneurismas con la luz del techo, sin microscopio. Más concretamente, en el tratamiento de la epilepsia, se ha perfeccionado la localización del foco, gracias a la combinación de técnicas como la tomografía por emisión de positrones y la tomografía computarizada (PET/TC).
P. ¿Qué se hacía antes que ahora ve como una locura?
R. Las guardias. Trabajábamos días enteros... y sin cobrarlas. Aquello era una barbaridad.
R. Las guardias. Trabajábamos días enteros... y sin cobrarlas. Aquello era una barbaridad.
- "Conocer la indicación quirúrgica es lo más difícil de dominar"
P. ¿Hay patologías que siguen siendo tan difíciles de operar como antes?
R. No, ahora todo es más fácil. Lo importante, siempre, es entrenarse. Yo hice varios cursos en Suiza y en Bélgica, donde nos pasábamos ocho horas suturando carótida de ratas, que son como un cordón de zapato.
R. No, ahora todo es más fácil. Lo importante, siempre, es entrenarse. Yo hice varios cursos en Suiza y en Bélgica, donde nos pasábamos ocho horas suturando carótida de ratas, que son como un cordón de zapato.
P. Pero ciertas habilidades, dentro y fuera del quirófano, no pueden adquirirse...
R. La destreza puede conseguirse con esfuerzo y trabajo... y la comunicación con el paciente depende mucho de la personalidad del médico. Yo he procurado manejar las expectativas de los enfermos con tacto pero sin caer en el paternalismo.
R. La destreza puede conseguirse con esfuerzo y trabajo... y la comunicación con el paciente depende mucho de la personalidad del médico. Yo he procurado manejar las expectativas de los enfermos con tacto pero sin caer en el paternalismo.
P. ¿La decisión más difícil es si operar o no?
R. Sí, conocer la indicación quirúrgica es lo más difícil de dominar. Y en esa decisión nunca puede pesar el dinero, lo digo así de claro. Si el dinero viene, bien, pero hay que ser honesto con el enfermo.
R. Sí, conocer la indicación quirúrgica es lo más difícil de dominar. Y en esa decisión nunca puede pesar el dinero, lo digo así de claro. Si el dinero viene, bien, pero hay que ser honesto con el enfermo.
P. ¿Qué enfermos recuerda de forma especial?
R. Hay pacientes con los que sigues en contacto y por eso los tienes más presentes. Por ejemplo, el caso de un niño al que operé en La Paz con dos añitos, de un astrocitoma de cerebelo que era llamativamente grande , uno de los mayores que he visto nunca. Ahora es un financiero, con familia y que acaba de correr la media maratón.
R. Hay pacientes con los que sigues en contacto y por eso los tienes más presentes. Por ejemplo, el caso de un niño al que operé en La Paz con dos añitos, de un astrocitoma de cerebelo que era llamativamente grande , uno de los mayores que he visto nunca. Ahora es un financiero, con familia y que acaba de correr la media maratón.
P. ¿Qué piensa ante el cerebro de una persona?
R. Ante todo, que no se rompa nada... Cuando operamos a un paciente siempre pensamos que está todo controlado, pero hay cosas que pueden escapar de ese control. El momento tras la cirugía se vive con preocupación, porque puede no despertar, presentar algún déficit... Eso no ocurre en otro tipo de cirugías.
R. Ante todo, que no se rompa nada... Cuando operamos a un paciente siempre pensamos que está todo controlado, pero hay cosas que pueden escapar de ese control. El momento tras la cirugía se vive con preocupación, porque puede no despertar, presentar algún déficit... Eso no ocurre en otro tipo de cirugías.
P. ¿Y cree que en el cerebro está todo?
R. Eso es cuestión de creencias. Yo soy católico y un buen amigo psiquiatra suele decirme: "¿Cómo puedes ser religioso tú que trabajas con el cerebro, si está todo ahí?". Respeto sus ideas, pero la fe es la fe.
R. Eso es cuestión de creencias. Yo soy católico y un buen amigo psiquiatra suele decirme: "¿Cómo puedes ser religioso tú que trabajas con el cerebro, si está todo ahí?". Respeto sus ideas, pero la fe es la fe.
P. Todavía es un órgano bastante desconocido. ¿Qué espera de los grandes proyectos de investigación sobre el cerebro europeo y estadounidense que están en marcha?
R. Aún queda mucho por descubrir. Esos proyectos ayudarán a comprenderlo mejor, sobre todo desde el punto de vista de la bioquímica.
R. Aún queda mucho por descubrir. Esos proyectos ayudarán a comprenderlo mejor, sobre todo desde el punto de vista de la bioquímica.
P. De los hallazgos que están por venir, ¿cuál le parece más acuciante?
R. A mí personalmente, y dentro de mi campo, me gustaría que se consiguiese una prevención del glioblastoma multiforme. Otros tumores del sistema nervioso central se pueden tratar, pero el glioblastoma sigue cobrándose la vida en muy poco tiempo.
R. A mí personalmente, y dentro de mi campo, me gustaría que se consiguiese una prevención del glioblastoma multiforme. Otros tumores del sistema nervioso central se pueden tratar, pero el glioblastoma sigue cobrándose la vida en muy poco tiempo.
P. ¿Dejará de operar algún día?
R. Sí y me he puesto fecha: cuando cumpla los 75.
R. Sí y me he puesto fecha: cuando cumpla los 75.
Apuntes
Un maestro
Me siento discípulo de Sixto Obrador, con quien empecé en La Paz.
Me siento discípulo de Sixto Obrador, con quien empecé en La Paz.
Un paciente
El primero que vi en el Niño Jesús fue un niño al que otro le clavó un lápiz en el cerebro a través de la esquina de la órbita.
El primero que vi en el Niño Jesús fue un niño al que otro le clavó un lápiz en el cerebro a través de la esquina de la órbita.
Un consejo
Me lo dio mi jefe en la Clínica Cleveland: "Cuando veas que no llegas, déjalo". En cirugía hay que saber parar.
Me lo dio mi jefe en la Clínica Cleveland: "Cuando veas que no llegas, déjalo". En cirugía hay que saber parar.
Un hallazgo
La serie que publicamos con más de 200 astrocitomas. Las conferencias son bonitas, pero lo que queda es lo escrito.
La serie que publicamos con más de 200 astrocitomas. Las conferencias son bonitas, pero lo que queda es lo escrito.
Una frase
Suelo decir a los pacientes que para todo hay solución.
Suelo decir a los pacientes que para todo hay solución.


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