viernes, 23 de diciembre de 2011

Cuarenta años después, los triunfos y las dificultades de la 'guerra contra el cáncer' de EE. UU.: MedlinePlus

Cuarenta años después, los triunfos y las dificultades de la 'guerra contra el cáncer' de EE. UU.

En muchos casos, lo que era una sentencia de muerte es ahora una afección manejable, aunque quedan obstáculos

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(*estas noticias no estarán disponibles después del 03/21/2012)

Traducido del inglés: jueves, 22 de diciembre, 2011 HealthDay Logo
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MIÉRCOLES, 21 de diciembre (HealthDay News) -- Jack Whelan se dio cuenta de que algo andaba mal cuando cada vez se le hacía más difícil caminar de la estación de tren de Boston al distrito financiero donde trabajaba.

Supo que algo andaba muy mal cuando comenzó a sangrarle la nariz.

Una consulta con un oncólogo confirmó los temores de Whelan. Sufría de macroglobulinemia de Waldenstrom, una forma poco común de cáncer de la sangre que afecta a apenas unas 1,500 personas en EE. UU. cada año.

Hace cuarenta años, a Whelan le hubieran quedado cinco años de vida (como mucho), y quién sabe cómo hubiera sido su calidad de vida.

Pero hoy día, cinco años tras su diagnóstico y casi 40 años desde el día en que el presidente Richard Nixon firmara la Ley Nacional del Cáncer que le declaraba la "guerra" a la enfermedad, Whelan, de 63 años, hace vigorosas caminatas, recoge las hojas, limpia la nieve con una pala y está de vuelta en el trabajo como ejecutivo de mercadeo.

Whelan es solo uno de los millones de estadounidenses que se han beneficiado de los avances continuos en la investigación del cáncer. Ha participado en cuatro ensayos clínicos distintos, y actualmente toma un fármaco experimental llamado LBH589, que Whelan dice que le hace sentirse "como Popeye el marino después de comer espinacas".

Este mismo mes, científicos del Instituto Oncológico Dana-Farber en Boston, donde Whelan recibe tratamiento, descubrieron una mutación genética individual que está presente en 90 por ciento de los pacientes que sufren de este raro tipo de cáncer, lo que genera esperanzas de que pronto haya un tratamiento incluso más dirigido para atacar a la enfermedad.

Desde el 23 de diciembre de 1971, y la aprobación de la Ley Nacional del Cáncer en el Congreso, la investigación ha avanzado inmensamente contra lo que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, señalan expertos.

"En ese entonces, el cáncer era básicamente una sentencia de muerte", explicó el Dr. Raymond N. DuBois Jr., rector y vicepresidente ejecutivo de asuntos académicos del Centro Oncológico M.D. Anderson, en Houston.

Sin embargo, ya no es así, gracias a avances en la detección temprana, unas mejores terapias y una mejor comprensión sobre la genética que impulsa a distintos tipos de cáncer, apuntó.

"Hace cuarenta años, menos de un tercio de los pacientes con un diagnóstico de cáncer vivían cinco años. Casi ningún niño diagnosticado con la forma más común de cáncer pediátrico, la leucemia aguda, vivía [tanto]", señaló el presidente del Dana-Farber, el Dr. Edward Benz Jr. "En 2011, casi el 90 por ciento de los niños diagnosticados con leucemia aguda se curarán, y casi dos tercios de todas las personas diagnosticadas con cáncer vivirán por lo menos cinco años".

Tan solo desde 1991, ha habido una reducción de más de 18 por ciento en las muertes por cáncer, añadió el Dr. Otis Brawley, director médico de la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society).


Más vale prevenir

Gran parte de estos avances pueden haber comenzado con la prevención.

Los declives en las tasas de tabaquismo, impulsados por el histórico informe del Director General de Salud Pública de 1964 que relacionaba fumar con el cáncer, han continuado durante décadas, previniendo incontables casos de malignidades pulmonares y otras formas de cáncer.

Las colonoscopias para detectar los pólipos precancerosos no solo han reducido la mortalidad, sino que han prevenido muchos casos de cáncer colorrectal antes de que ocurran.

La adopción de las mamografías para el cáncer de mama es otra historia de éxito por derecho propio, al igual que la exploración del cáncer del cuello uterino.

Gracias en primer lugar al frotis de Papanicolaou, que busca células anómalas en el cuello uterino, y ahora a la prueba del VPH, que detecta el virus del papiloma humano (VPH) que puede causar cáncer del cuello uterino, las tasas de muerte por cáncer del cuello uterino se han reducido en más de 60 por ciento entre 1955 y 1992 en Estados Unidos, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.

Sin duda, la incidencia y la mortalidad por el cáncer del cuello uterino continuarán en declive con la llegada de otra importante arma: vacunas recién aprobadas que previenen la infección con las cepas del VPH que provocan la mayoría de casos de este tipo de cáncer.

Esas vacunas (la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. ha aprobado dos) tienen un gran potencial para reducir los cánceres de cabeza y cuello, además de las muertes por cáncer anal, que también es causado por el VPH, señaló Brawley.

Pero los avances en la detección se han complementado con mejoras en el tratamiento, añadieron los expertos. Éstas incluyen unas mejores técnicas quirúrgicas. Por ejemplo, los estudios sugieren que las mujeres que se someten a una lumpectomía para conservar los senos junto con radioterapia por lo general tienen un pronóstico tan bueno como las mujeres que se someten a una mastectomía completa.

La radiación dirigida también ha hecho que el tratamiento sea mucho menos oneroso para los pacientes de cáncer de próstata, y las nuevas quimioterapias con frecuencia conllevan drásticamente menos efectos secundarios que en décadas pasadas.

La era de las "terapias dirigidas" o la "medicina personalizada", iniciada por las terapias antiestrogénicas para el cáncer de mama, como el tamoxifeno (que hizo su debut en los 80) ya ha llegado, aseguró Brawley. A esos fármacos altamente dirigidos luego se sumaron los inhibidores de la aromatasa, además de Herceptin (trastuzumab) para atacar una forma específica de cáncer de mama Her2neu positivo.

Los científicos también encuentran nuevos objeticos para los cánceres de pulmón, colorrectal y otros. Por ejemplo, estudios muestran que Tarceva (erlonitib) puede mejorar la supervivencia promedio de los pacientes de cáncer de pulmón de células no microcíticas por unos dos meses. Esto podría no parecer mucho, pero representa un inmenso avance en el cáncer de pulmón.

Gleevec, el "medicamento maravilla", se usa para lograr que ciertos cánceres sanguíneos entren en remisión. Es otra historia de éxito de la terapia dirigida. De hecho, un colega de Whelan fue diagnosticado con leucemia mielógena crónica cuando aún estaba en la veintena, y luego murió. Whelan cree que si hubiera sido diagnosticado unos años más tarde, tras el descubrimiento de Gleevec, seguiría con vida.

Brawley concurrió en que "la medicina personalizada es el futuro", y predice muchos avances más en esta área durante los próximos cinco años.

DuBois añadió que "buscamos la huella molecular de cada tumor individual y aunque no lo usamos ahora mismo en la atención directa del cáncer, la idea es que una vez tengamos la información podremos usarla para averiguar exactamente qué tratamiento necesita un paciente, de forma que no reciba tratamiento innecesario. Y el tratamiento que sí reciban será mucho más eficaz en la primera ronda de terapia, cuando realmente significa la mayor diferencia".

Ahora los médicos saben que la terapia "multimodal", o sea el uso combinado de cirugía, radiación y farmacoterapia, "ha dado a las personas las mejores probabilidades de buenos resultados para tipos particulares de cáncer", señaló Benz.

Faltan avances en algunos frentes

Pero aunque sin duda ha habido avances, "son avances muy incompletos", reconocieron Benz y otros.
"Si le echa un vistazo a los últimos cuarenta años, en algunos frentes en realidad hemos obtenido victorias, pero en otros perdemos terriblemente", lamentó Brawley. "Somos nuestro propio peor enemigo en términos de batallar el cáncer mediante el control del tabaco, la dieta y el ejercicio, y para lograr que todo el mundo obtenga una exploración y un tratamiento adecuados".

"Más de 200,000 de las 500,000 vidas que se perderán por el cáncer este año se hubieran podido salvar si simplemente adoptáramos todas las tecnologías de control de cáncer que hemos aprendido en los últimos 40 años", añadió.

Aunque la tasa de tabaquismo se ha reducido dramáticamente desde la publicación del informe del Director General de Salud Pública en 1964, hace ya unos diez años que se ha atascado en veinte por ciento, advirtió Brawley.

También hay disparidades persistentes tanto en la prevención como en el tratamiento según la raza, el estatus socioeconómico y la ubicación urbana o rural, apuntó Brawley.

Las terapias contra el cáncer también se hacen cada vez más complejas y costosas "en un momento en que la tendencia en la atención de salud y en el respaldo para la investigación sobre el cáncer es a la baja", añadió Benz. "Me preocupa que veamos crecientes disparidades a medida que la medicina para el cáncer y personalizada se haga más compleja y costosa. Será cada vez más difícil ofrecerla a todo el que la necesite".
Los ensayos clínicos también podrían hacerse más difíciles y costosos de llevar a cabo, a medida que los científicos reconozcan cada vez más subtipos de cáncer. Esto significa que menos personas encajarán en cada subtipo particular, dijo Benz.

Sin embargo, el mensaje general es positivo.

"Ha habido una inmensa evolución desde 1971", afirmó DuBois. "Es simplemente increíble".

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Jack Whelan, Andover, Mass.; Raymond N. DuBois Jr., M.D., Ph.D., provost and executive vice president for academic affairs, M.D. Anderson Cancer Center, Houston; Edward Benz Jr., M.D., president, Dana-Farber Cancer Institute, Boston; Otis Brawley, M.D., chief medical officer, American Cancer Society
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