lunes, 7 de diciembre de 2009

Adoptar las recomendaciones previene la muerte súbita - DiarioMedico.com


Antonio Pelliccia

Diariomedico.com
ESPAÑA
ESTUDIO ENTRE 12.550 ATLETAS
Adoptar las recomendaciones previene la muerte súbita
Aplicar protocolos comunes que detecten el riesgo de muerte súbita en atletas es el objetivo principal de implantar las recomendaciones realizadas por la Sociedad Europea de Cardiología, según Antonio Pelliccia, del Instituto de Medicina y Ciencia del Deporte, de Roma.


Isabel Gallardo Ponce - Lunes, 7 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 00:00h.

llave conceptual:
1. Las recomendaciones dictan si el atleta puede continuar compitiendo según la patología, sus características individuales y el deporte que practique

¿Por qué se necesitan recomendaciones de protocolos clínicos en la prevención de las enfermedades cardiovasculares en deportistas profesionales? "Los deportes competitivos elevan el riesgo de muerte súbita o pueden causar la progresión de patologías cardiovasculares subyacentes, -incluso cuando se muestran clínicamente silentes-", ha explicado Antonio Pelliccia, del Instituto de Medicina y Ciencia del Deporte, en Roma, durante el II Simposio Internacional sobre Salud Cardiovascular, organizado por el Hospital Clínico San Carlos y la Fundación BBVA, en Madrid.

Un estudio realizado por Pelliccia, y publicado en New England Journal of Medicine, entre 12.550 atletas observó que el 81 por ciento mostraban electrocardiogramas con ondas T difusamente distribuidas y profundamente invertidas, pero sin muestra clara de patología cardiovascular. Del total, cinco deportistas desarrollaron patologías cardiacas graves antes de los 50 años, y uno murió a los 24 años. "Se ha demostrado que la competición eleva el riesgo de muerte súbita (MS) 2,5 veces. Un paciente con cardiomiopatía arritmogénica del ventrículo derecho tiene 5 veces más probabilidad de padecerla". Además, la cardiomiopatía hipertrófica es una de las patologías que más la produce.

En Italia las recomendaciones protocolarizadas se publicaron por primera vez en 2003 por un grupo de expertos. Allí, los facultativos tienen la última palabra respecto a la conveniencia de que un atleta siga compitiendo. De hecho, su palabra es legalmente vinculante. En las estrategias marcadas para reducir la MS asociada con el deporte se realiza un cribaje de los deportistas. "Somos los responsables del abordaje adecuado de la patología cardiovascular. Tenemos la obligación legal de tomar la decisión final. Cuando observamos que existe cualquier alteración cardiaca, el médico del Deporte tiene la responsabilidad de asesorar al atleta. Así, tenemos la complicada tarea de establecer si la patología representa un riesgo debido a la participación en un deporte. Este riesgo puede ser diferente no sólo relacionado con la patología cardiovascular, sino con el tipo de deporte, y con las características individuales".

Lista de patologías

Las recomendaciones italianas y las europeas, que se basan en las primeras, incluyen una lista de patologías cardiacas que pueden aparecer en los atletas, y la conveniencia o no de continuar el ejercicio en función de los resultados de las pruebas. "Si se descalifica a un atleta de la competición al diagnosticar una patología cardiaca grave, éste puede denunciar al médico puesto que va a perder las compensaciones económicas que le reporta su profesión. El hecho de que el facultativo siga los protocolos es su mejor defensa, ya que se apoya en evidencias científicas".

Ante la movilidad de los atletas profesionales, Pelliccia aconseja que estas guías se adopten en toda Europa. "Un deportista al que se le ha apartado de la competición puede irse a otros países, y al final esto puede convertirse en un tipo de discriminación. Por eso, queremos que estas recomendaciones sean uniformes y aceptadas por todos los cardiólogos europeos. En este momento no están implantadas en Europa. Se trata de un proceso lento al que muchos profesionales se resisten, ya que quieren decidir libremente cada caso. También las sociedades científicas son reacias a aceptar estas recomendaciones, dictadas por la Sociedad Europea de Cardiología, ya que aceptarlas obliga a aplicarlas y a la realización de pruebas diagnósticas de mayor coste, como la cardioRM, etc.".

Protocolos y pruebas ante la sospecha

En función de la sospecha de la patología cardiovascular, se realizan unas pruebas diagnósticas u otras. Para Pelliccia, las comunes que han de realizarse a los atletas para verificar si hay una anormalidad estructural cardiaca incluyen el electrocardiograma, el ecocardiograma, y un test de esfuerzo. "En casos puntuales también se deben realizar test adicionales, como la resonancia magnética y algunos estudios electrofisiológicos". El diagnóstico dictará si existe riesgo o no al continuar practicando un deporte.

"Se observa si la enfermedad tiene o no impacto en el ejercicio, y viceversa. De tal forma que la recomendación se hará en función de una patología concreta para la práctica de un deporte determinado. Si el ejercicio puede tener una mínima influencia en la evolución de la patología -como ocurre en el caso de la cardiomiopatía hipertrófica, que puede provocar muerte súbita-, se retira a los individuos que la padezcan del ejercicio de competición. Con esta descalificación sabemos que estamos salvando la vida del deportista".

Las recomendaciones europeas son más conservadoras que las americanas, y el objetivo principal es salvar la vida del paciente incluso si no hay un cien por cien de evidencias de que se vaya a desarrollar la patología. Así, ante la aparición de fenotipos que puedan influir en la expresión de la enfermedad, en Europa se recomienda la retirada de la competición, mientras que en Estados Unidos en ausencia de síntomas y de historia familiar no se toman medidas.

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