martes, 21 de diciembre de 2010

El ejercicio agudo induce una peroxidación lipídica aguda - DiarioMedico.com

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ESPAÑA
AUMENTA ADEMÁS LOS MARCADORES DE INFLAMACIÓN
El ejercicio agudo induce una peroxidación lipídica aguda
Desde que en 1982 se demostrara la producción de radicales libres durante la contracción muscular se ha trabajado para verificar la peroxidación lipídica por ejercicio. Según Cillard, de la Universidad de Rennes, el ejercicio agudo induce esa peroxidación lipídica de forma aguda.


Enrique Mezquita. Valencia - Martes, 21 de Diciembre de 2010 - Actualizado a las 00:00h.



Josie Cillard, del Laboratorio de Movimiento-Deporte y Ciencias de la Salud de Rennes.


El ejercicio físico se ha señalado como uno de los paradigmas o claves de una vida sana, pero la realidad es que su desarrollo inadecuado, abusivo o sin la preparación necesaria desencadena situaciones o reacciones que, ya sea de forma temporal o permanente, generan a su vez problemas de diversa índole. Así, a finales de las década de los setenta, se hicieron las primeras observaciones de que el ejercicio podía provocar un estrés oxidativo -alteración ocurrida en el interior celular como consecuencia de un exceso de oxígeno que no puede procesarse adecuadamente y origina procesos oxidativos de los elementos biológicos- y que generaba un aumento de la peroxidación lipídica, la degradación oxidativa de los lípidos.

En 1982 se mostró la primera evidencia de producción de radicales libres durante la contracción muscular y, tres años después, Helmut Sies concretó el concepto y la primera definición del estrés oxidativo: desequilibrio entre los pro-oxidantes y los antioxidantes en favor de los primeros, que puede llevar a un daño oxidativo de las biomoléculas. Durante estos años investigadores de todo el mundo se han dedicado a verificar la existencia de evidencias de peroxidación lipídica por ejercicio.

El nivel de peroxidación lipídica depende de la intensidad y la modalidad del ejercicio. A más ejercicio puntual y esporádico, mayor peroxidación

Según Josie Cillard, del Laboratorio de Movimiento-Deporte y Ciencias de la Salud en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Rennes, en Francia, "se han empleado distintos modelos y condiciones: animales y humanos, ejercicio agudo y crónico; resultados en relación con la edad; sujetos sanos y enfermos -por ejemplo, se ha analizado incluso en patologías cardiovasculares y diabetes, para ver si se pueden mejorar estas condiciones a través del ejercicio-, etc.".

Para Cillard, ponente en la jornada El elixir de la juventud: 25 años de estrés oxidativo, organizada por la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados (FVEA) en Valencia, los resultados de estos trabajos han revelado que "el ejercicio agudo induce una peroxidación lipídica transitoria y aguda". En este contexto, ha destacado que "el nivel de peroxidación lipídica depende de la modalidad y de la intensidad del ejercicio".

Además, ha apuntado que "no sólo se aprecia o se alcanza en los músculos o la circulación sistémica, sino también en diferentes tejidos y células". A modo de ejemplo, ha explicado cómo un estudio de estimulación eléctrica en ratas demostró alteraciones en cerebro, hígado y el músculo tibial anterior.

La especialista ha hecho hincapié en que "el ejercicio agudo también induce una inflamación transitoria". Según un estudio realizado en su propio laboratorio, basado en un ejercicio extenuante en chicas adolescentes con sobrepeso, "éste aumentaba de forma significativa la peroxidación lipídica y los marcadores de inflamación". Asimismo, respecto al ejercicio y su relación con el estrés oxidativo en situación aguda y repetitiva, ha señalado que "comparando un grupo de sedentarios y atletas de maratón, se produjo un aumento significativo en el grupo del ejercicio".

"El ejercicio agudo también induce una inflamación transitoria, además de aumentar la peroxidación lipídica", explica Cillard, de la Universidad de Rennes

Cillard ha explicado que "el daño muscular resultante de la perioxidación lipídica en membrana se ha visto por la presencia de enzimas", además de apuntar que "los productos lipídicos oxidados y nitrados podrían actuar como mediadores en las señales celulares".

En este marco ha explicado que "los lípidos nitrados han mostrado efectos antiinflamatorios sobre todo y podrían estar implicados en la adaptación muscular". No obstante, ha matizado que "aunque existe la hipótesis de que el ejercicio puede aumentar su producción, en la literatura no he encontrado nada que los relacione".

PREVENCIÓN DEL DAÑO

Helmut Sies, profesor emérito de la Universidad Heinrich-Heine en Dusseldorf, Alemania, es un bioquímico experto en la influencia de los nutrientes en el grado de oxidación celular. El grupo de Sies, también participó en la reunión de la FVEA, grupo que demostró la importancia del caroteno, los flavonoides y el licopeno, sustancias presentes en diversas hortalizas como el tomate, en la prevención del daño oxidativo, al igual que el efecto protector de diversos ácidos grasos sobre las lesiones ocasionadas por el estrés oxidativo en la piel. La importancia del estrés oxidativo radica en su implicación en enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, el cáncer, el envejecimiento y en la ahora tan mediática sensibilidad química múltiple, que obliga a quienes la padecen a vivir recluidos.
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