jueves, 24 de noviembre de 2016

El 'jet lag' crónico podría inducir cáncer hepático - DiarioMedico.com

INVESTIGACIÓN EN MODELO MURINO

El 'jet lag' crónico podría inducir cáncer hepático

Un estudio muestra que los ratones sometidos a jet lag de forma continua desarrollan tanto enfermedad hepática asociada con la obesidad como hepatocarcinoma.
Redacción. Madrid   |  23/11/2016 18:00
 
 
La incidencia actual del carcinoma hepatocelular casi triplica la de 1980 y la enfermedad hepática relacionada con la obesidad es uno de los factores que están detrás del creciente número de afectados.
Investigadores del Baylor College of Medicine, en Houston (Estados Unidos) acaban de demostrar en ratones que el jet lag continuado incrementa tanto la enfermedad hepática relacionada con la obesidad como el riesgo de cáncer hepático. Su estudio se publica en Cancer Cell.
"El cáncer de hígado está aumentando en todo el mundo y en los estudios clínicos estamos viendo que los pacientes progresan de hígado graso a hepatocarcinoma sin ninguna etapa intermedia, como la cirrosis", explica David Moore, autor principal. Él y su equipo han podido apreciar que "los ratones con jet lag crónico desarrollaban cáncer hepático de una forma muy similar a la descrita en personas obesas".
En sus experimentos reprodujeron los efectos del jet lag crónico cambiando cada semana el momento en el que encendían y apagaban las luces. De este modo, comprobaron que los ratones -que estaban sanos y seguían una dieta sana- ganaban peso y grasa y desarrollaban hígado graso, que progresaba a inflamación crónica y, en algunos casos, culminaba en cáncer hepático.
Ácidos biliares
En los ratones afectados por el jet lag se apreciaba una pérdida del control normal del metabolismo hepático. Esto se traducía no sólo en la acumulación de grasa, sino también en un incremento de la producción de ácidos biliares. Estudios previos han vinculado la elevación de los ácidos biliares con el cáncer hepático.
Los científicos constataron que la alteración de los ritmos circadianos activaba dos receptores nucleares que ayudan a regular el metabolismo de los ácidos biliares. Los animales con jet lag que carecían del receptor FXR, que mantiene los niveles dentro de un rango fisiológico, presentaban mayores niveles de ácidos biliares y tasas superiores de cáncer hepático. Por el contrario, los roedores carentes del receptor CAR, que regula la descomposición de ácidos biliares y también es un conocido promotor de cáncer hepático, no padecieron este tipo de tumores.
Estos receptores funcionan de forma similar en el ser humano, lo que ha llevado a los autores a la hipótesis de que los cambios en el estilo de vida que generan jet lag crónico también pueden incrementar, en última instancia, el cáncer hepático en humanos.
El siguiente paso será evaluar si el empleo de fármacos que interaccionen con los receptores nucleares puede ayudar a evitar que el jet lag afecte a los niveles de ácidos biliares en el hígado, con el objetivo último de prevenir el hepatocarcinoma.

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