sábado, 26 de octubre de 2013

Dietas, ejercicio y cremas a la medida de sus genes - Noticias de Salud | abc.es

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Dietas, ejercicio y cremas a la medida de sus genes

TERESA DE LA CIERVA

Última revisión viernes 25 de octubre de 2013

Dietas, ejercicio y cremas a la medida de sus genes
Terapia génica, el arma de futuro
Desde la forma en que metabolizamos cada nutriente hasta como respondemos a cada tipo de ejercicio o la tendencia a padecer acné en el rostro, todo está registrado en nuestros genes. Los seres humanos somos genéticamente idénticos en un 99.9% pero hay un 0.1% restante que determina los factores que nos hacen diferentes como son el color de ojos o el tipo de sangre, los riesgos que tenemos de desarrollar una enfermedad o nuestra predisposición a manifestar signos de envejecimiento cutáneo de forma prematura.
Tras la secuenciación del genoma humano en 2003 es posible «leer» esos genes (y sus variaciones cromosómicas) para desentrañar las predeterminaciones que influyen en la pérdida de firmeza en la piel, la respuesta individual al ejercicio, nuestra velocidad metabólica, el número de calorías exacto que cada persona precisa o, incluso, la tendencia a «picotear» entre horas. La noticia hoy es que algunos laboratorios han conseguido identificar nuevas mutaciones (o fallos) en nuestra piel y en nuestro organismo, y esta «herramienta» científica nos ayudará a «reconducir» nuestro deterioro cutáneo, la tendencia a engordar...
1. Cuestión de piel
Todos tenemos 2.500 genes comunes en la piel, pero también unos cuantos diferentes, implicados en el envejecimiento. Varias empresas se habían lanzado ya a detectarlos, determinando 5 o 6 mutaciones. El avance ha llegado de la mano de un equipo de científicos españoles del Parque de Investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona, liderado por el doctor José María García Antón, presidente de Prima-Derm (y autor de alrededor más de 100 artículos científicos y 30 patentes internacionales en los campos cosmético, farmacéutico y alimentario). Su estudio ha localizado 35 variaciones genéticas, el mayor número hasta ahora. Las llaman SNPs (del inglés Single Nucleotide Polymorphism) y permiten predecir cómo será la piel en el futuro. Evalúan los genes asociados a la predisposición a desarrollar arrugas, intolerancia cutánea, manchas, incapacidad de detoxificación cutánea e incluso algunos tumores.
Para detectar la predisposición genética a líneas de expresión se analizan 6 variantes en 7 genes relacionados con las microcontracciones faciales; para la intolerancia cutánea son 2 variantes en 2 genes relacionados con la capacidad de reacción frente agentes externos que, en caso de ser desproporcionados, llevan a una intolerancia cutánea; y así sucesivamente. Esta «lectura» se desprende de una muestra de saliva que se toma en la consulta de un especialista, y que posteriormente se procesa en un laboratorio.
A este análisis (one gen/0'1) se suma un test de estilo de vida y nutrición, «porque no hay que descuidar el componente ambiental, que puede aumentar la incidencia», cuenta el doctor García Antón. Y toda esta información se procesa mediante un complejo sistema informático y de algoritmos. Los resultados y la información que se desprende son válidos de por vida. ¿Para qué nos sirve todo esto? Para poder compensar los (d)efectos de nuestra huella genética. ¿Cómo? Cambiando algunos hábitos que veremos que no nos convienen, y utilizando cosméticos a la medida de las necesidades de cada uno de nosotros.
En Prima-Derm, un laboratorio de cosmética molecular, llevan 25 años creando moléculas y péptidos que, entre otras cosas, inhiben la colagenasa. Para quienes no lo sepan, es la enzima que destruye el colágeno de nuestra piel. Si esta enzima «circula» por nuestro organismo, por muchas cremas que utilicemos para reponer el colágeno, estaremos tirando el dinero porque la colagenasa lo destruirá de nuevo. «Tenemos más de 21 ingredientes activos patentados para recuperar la acción óptima de las proteínas cutáneas implicadas en el resultado del análisis -explica el doctor García Antón- y esto hace que estos cosméticos sean infinitamente más efectivos que los tratamientos convencionales». Aunque aún no está al alcance de todos los bolsillos. El precio de los análisis, más el tratamiento cosmético para 45 días es de 800 euros. Los cosméticos de continuación alcanzan los 400 euros e incluyen exfoliante, suero, viales de activos concentrados y crema hidroprotectora.
2.Nutrigenómica
Hablar de «dietas genéticas» podría no sonar a novedad, puesto que- como reconoce la doctora Paula Rosso de la clínica Corporal M+C- tras el trazado del Genoma humano, surgió un boom de la conocida Nutrigenética: planes dietéticos basados en estudios que analizaban unos cuantos marcadores de ADN relacionados con el metabolismo. La Nutrogenómica es otra historia. Desde los primeros tests la evolución ha sido radical: «Aquellos estudios estaban, 'en pañales' ya que había pocos estudios comparativos de los genes involucrados y su influencia en la dieta -explica Rosso-. Sin embargo, en los últimos años, se han identificado nuevas mutaciones específicas de ciertos genes». Un análisis pormenorizado de esos marcadores permite dar respuesta a casi todos los grandes 'por qués' de las dietas, como el famoso ¿por qué dos personas que comen exactamente lo mismo y practican el mismo tipo y cantidad de ejercicio, no adelgazan en la misma medida?
Los nuevos tests nutrigenómicos están a la orden del día. Se han empezado a ofertar incluso a los clientes de conocidos seguros médicos privados. Sin embargo, no todos los laboratorios que realizan estudios genéticos ofrecen estudios igual de precisos (no es tan completo uno que se centra en 30 marcadores como otro que ofrece datos de más de 100) ni interpretan de igual manera los resultados (el informe debe aportar la base científica en la que se basan los resultados). Para la doctora Sofía Ruiz del Cueto, los más reputados y fiables vienen de Los Angeles (Pathway Genomics). Analizan 145 genes que dan respuesta a 41 grandes cuestiones para anticiparse a posibles deficiencias y alteraciones futuras relacionadas tanto con nuestro peso corporal.
¿Para qué y para quién sirve un Test i-Gen Fit? Está indicado para cualquier hombre o mujer de identidad étnica caucásica (los estudios sobre los que se basa se han realizado únicamente en individuos de esta etnia y aún no se sabe si pueden aplicarse a otras). A partir de una simple muestra de tejido epitelial de la boca (que se obtiene frotando un bastoncillo de algodón por la zona) se puede entender nuestro organismo y sus necesidades dietéticas, y a partir de ahí, personalizar el plan alimenticio (se analizan 11 marcadores). Da respuesta a datos como si existe una mayor o menor propensión a perder peso; la cantidad de las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas admitida (existen 2 genes específicamente relacionados con la forma que tiene nuestro organismo de procesar cada tipo de grasa); el riesgo de desequilibrio entre Omega 3 y Omega 6 (un gen específico que codifica una enzima relacionada con estos ácidos grasos, cuyo equilibrio resulta básico tanto para la pérdida de peso como para la salud); si se tiene el 'gen' de la obesidad (que en realidad no es uno sino dos); o si nuestro cuerpo consume calorías en reposo (hay metabolismos llamados rápidos' que queman energía mientras la persona no se mueve y otros metabolismos que llamamos 'lentos' que precisan una tasa mayor de ejercicio para quemar las mismas calorías).
Todo esto es fundamental para adecuar la ingesta de calorías al nivel de ejercicio e incluso tomar medidas para tratar de acelerar el metabolismo de no poseerse la mutación que favorece la quema en reposo. También existen nada menos que 48 marcadores involucrados en nuestras probabilidades de tener unos índices correctos o incorrectos de colesterol, así como una mayor predisposición a presentar niveles altos de triglicéridos (grasa almacenada en el organismo). Las reacciones a la cafeína (podemos ser metabolizadores lentos de este componente y padecer infarto de miocardio cuando se consumen 4 o más tazas de café al día), a la lactosa (si está baja la enzima que procesa la lactosa se digerirán mal los alimentos que la poseen) y al alcohol (existe un gen que determina la predisposición a presentar rubor facial al beber alcohol) también se estudia.
Por último, existen 8 posibles modificaciones que influyen en cómo deseamos ciertos alimentos. Por ejemplo: tener dificultad para sentirnos llenos, tener mucha necesidad de picar entre horas (sobre todo carbohidratos), tener un comportamiento adictivo a la comida... La respuesta a la pregunta ¿por qué cuando estoy nerviosa, triste o estresada no puedo evitar comer mientras que a mi amiga se le 'cierra' el estómago? La respuesta está en un gen asociado a una tendencia a comer más en un momento de nervios o en un bajón. Y si tenemos una propensión hacia el consumo de azúcares podemos tomar medidas al respecto: tratar de no tener dulces a mano para evitar la tentación u optar por sustitutos libres de azúcares que aporten el sabor y engañen a la mente. «Con estos datos en la mano será más fácil controlar estas compulsiones», aseguran las doctoras Rosso y Ruiz del Cueto.
El test se realiza en dos sesiones: en la primera, la toma de muestras saliva y en la segunda, a los 20 días, se entrega un completo dossier con un plan de hábitos y pautas nutricionales y de ejercicio adaptado. ¿El precio? 400 €.
3. El deporte más adecuado
¿Sabemos cuál es el deporte que mejor se adapta a nuestro organismo? Según se presenten ciertos marcadores en 12 genes específicos el test nos dirá los entrenamientos que nos ayudan a perder grasa y si hay alguno que, por el contrario, nos puede repercutir en ganarla; el periodo de tiempo podremos ver efectos a nivel de reducción de peso (a partir de 5 semanas, 12 semanas, 20 semanas...); y la predisposición a sufrir lesiones como la tendinopatía de aquiles. Porque existen muchos estudios científicos que aseguran que el ejercicio inadecuado y mal realizado, no solamente carece de beneficios, sino que incluso puede resultar perjudicial para la salud, e incluso agravar las patologías existentes y acelerar la aparición de enfermedades. Además el ejercicio físico es una fuente importante de producción de radicales libres y por tanto, un factor de estrés oxidativo. A mayor oxidación se acelera más el proceso de envejecimiento.
Biochip Sport es un test genético que realizan en la clínica de la doctora María José Barba y analiza 17 tipos de genes relacionados con la capacidad física y metabólica, valorando la respuesta del organismo a los diferentes ejercicios físicos. «Estos parámetros biológicos nos ayudan en la selección personalizada del tipo de actividad deportiva que es capaz de prevenir las causas de la incorrecta distribución de la grasa corporal, de predecir los riesgos cardiovasculares relacionados con la actividad física y modular aspectos relacionados con la alimentación», explica la doctora. Incluso permite detectar posibles talentos deportivos para ciertas disciplinas (puede ofrecer un entrenamiento a la carta a un deportista, según sus capacidades biomecánicas y fisiológicas y sus principales puntos débiles). Como los anteriores, se realiza un análisis del ADN mediante una muestra de saliva y alcanza una fiabilidad del 99,9%.
nota
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

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