miércoles, 25 de mayo de 2011

El buen control de la emesis por QT ha de incluir las fases aguda y retardada - DiarioMedico.com

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ESPAÑA
nueva estrategia para controlar las náuseas
El buen control de la emesis por QT ha de incluir las fases aguda y retardada
Las náuseas y los vómitos son uno de los efectos secundarios que mayor merma en la calidad de vida producen en las personas sometidas a quimioterapia contra el cáncer. Steven Grunberg, de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, ha explicado los conocimientos que se están alcanzando y que contribuirán a un control más adecuado de la emesis
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Raquel Serrano - Miércoles, 25 de Mayo de 2011 - Actualizado a las 00:00h.


El estadounidense Steven Grunberg es experto en estrategias para emesis de la quimioterapia.


Entre el 20 y el 30 por ciento de las personas que reciben quimioterapia experimentan náuseas y vómitos en las primeras horas de su administración, aunque la mayoría presenta vómitos retardados, menos intensos pero más frecuentes, según Steven Grunberg, del Departamento de Medicina de la Universidad de Vermont, en Burlington, Estados Unidos. Este experto en cáncer de pulmón y de cabeza y cuello, así como en el desarrollo de nuevas estrategias antieméticas, ha estado en Madrid en un encuentro internacional sobre innovación en el desarrollo de fármacos oncológicos, con el apoyo de MSD Oncología, y ha explicado a DM en qué situación se encuentra la investigación en este campo.

-¿Qué se conoce de la fisiología de las náuseas y vómitos asociados a quimioterápicos?

-Vomitar es un acto reflejo protector que depende de neurotransmisores y neurorreceptores. El reto de la terapia antiemética ha sido identificar los neurotransmisores importantes en el origen de la náusea y el vómito y que pueden suprimirse sin originar otros daños al organismo.

Las nuevas estrategias terapéuticas han disminuido náuseas y vómitos, en fase aguda y retardada, en entre un 10 y un 20 por ciento de los pacientes

-¿Cuáles son los neurotransmisores más destacables en este acto?


-Los receptores de dopamina, de serotonina y de neurocinasa. Todos disponen de un fármaco que actúa sobre ellos. También hemos aprendido que para las quimioterapias más fuertes hay, al menos, dos tipos de vómitos: el agudo, que aparece el día en que se administra la quimioterapia, y el retardado, que llega varios días después: entre las 25 y las 120 horas posteriores.

-¿Responde esta clasificación responde a diferentes causas; intervienen neurotransmisores distintos en cada fase?

-Probablemente varios neurotransmisores están actuando constantemente, pero en el periodo agudo los receptores de serotonina son los más importantes y en la fase retardada parecen más destacables los de neurocinasa. Este hecho nos llevó a pensar que debíamos administrar antagonistas de la serotonina al comienzo de la quimioterapia y los de neurocinasa después. Sin embargo, el estudio del Journal of Clinical Oncology ha evidenciado que se pueden administrar ambas sustancias el primer día de quimioterapia para detener el efecto durante todo el periodo y mejorar el tratamiento.

-¿Porqué es tan importante controlar la náusea y el vómito desde el primer día de quimioterapia?


-Existen distintos tipos de náusea y vómito -anticipatorio y retardado- que necesitan estrategias totalmente diferentes. La importancia del control radica en que la mejor manera de suprimir la náusea retardada es anticiparse y evitar antes estos efectos porque cuando una persona ha tenido una primera mala experiencia se acuerda la segunda vez y enferma al acordarse.

Además de la identificación de más neurotransmisores, se investiga en farmacogenómica y en mutaciones de vías metabólicas

-¿En qué porcentaje han reducido estas nuevas estrategias antieméticas las náuseas y vómitos por quimioterapia?

-Aproximadamente se ha conseguido una disminución de entre el 10 y el 20 por ciento, incluyendo las fases aguda y retardada.

-¿Es diferente la acción de los neurotransmisores según el citostático que se administre?

-Sí. Cada quimioterapia tiene un diferente grado emetogénico. Algunas no inducen ningún efecto y otras sí. Es muy probable que en el futuro se definan nuevos neurotransmisores implicados en este proceso y agentes que bloqueen su acción. No obstante, también influyen factores como la edad, el sexo y el tipo de cáncer.

-¿Está variando el panorama de los antieméticos la aparición de fármacos moleculares para el cáncer?

-Las modernas dianas terapéuticas no suponen un problema mayor en esta área. Sin embargo, nuevas quimioterapias, como oxaliplatino, que se consideran moderadamente emetogénicas, causan vómitos retardados. Estudiamos qué estrategias son las más apropiadas.

-¿Ayudará a erradicar este efecto secundario el hallazgo de más rutas neurológicas implicadas en la emesis?

-Desde luego. Es el ideal. Actualmente, también avanzamos en aspectos farmacogenómicos, así como en el conocimientos de mutaciones de las vías metabólicas que potencian la emesis.

IGUALDAD EN EFICACIA, MÁS CALIDAD DE VIDA PARA EL PACIENTE

Un estudio que se publica en el último número del Journal of Clinical Oncology (J Clin Oncol 29: 1495-1501) compara la utilidad de un régimen de tres días con aprepitant oral, comercializado por MSD Oncología como Emend, frente a la administración de una terapia que contenía una dosis única intravenosa de fosaprepitant dimeglumine, comercializado como Ivemend por la misma farmacéutica, como tratamiento antiemético secundario a quimioterapia con cisplatino. En este trabajo, coordinado por Steven Grunberg, se pone de manifiesto que la adición de aprepitant, un antagonista del receptor de la neurocinasa-1 (NK1RA), a una terapia con otro antiemético más un corticoide mejora la prevención de náuseas y vómitos asociados a quimioterapia.

El objetivo del estudio era comprobar si la estrategia de dosis única no es inferior a la oral de tres días. Los resultados fueron claros: la eficacia de la forma intravenosa de dosis única no fue inferior a la terapia de tres días oral para prevenir la emesis en las fases aguda y retardada. Sin embargo, y según ha explicado Grunberg a DM, "los regímenes funcionan igualmente bien para el control de náuseas y vómitos agudos y retardados pero, tal vez, ofrezca mayor calidad de vida para el paciente y mayor cumplimiento terapéutico la dosis intravenosa, al ser única".

De hecho, y según muestreos que ha realizado el equipo del oncólogo, el 50 por ciento de la satisfacción del paciente durante la quimioterapia depende de si presenta o no náuseas o vómitos. "Para los pacientes, este hecho es decisivo. Además, puede ser un mejor régimen para el paciente porque sabemos que recibe todo el fármaco que necesita y no tiene que acordarse de cuántas píldoras debe tomar en unos días tan críticos para ellos".

El oncólogo también pone de manifiesto que este tipo de trabajos ayudan a los especialistas a entender mejor por qué el paciente tiene náuseas y vómitos en el periodo agudo y en el retardado (entre las 25 y 120 horas posteriores a la quimioterapia).

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