Expertos coinciden en que la terapia antiangiogénica podría ofrecer beneficios “más allá” del control tumoral
Redacción
Oncólogos de toda España se dan cita en Angioforum 2011 para evaluar los posibles beneficios adicionales de la terapia antiangiogénica, como son la protección hepática en cáncer colorrectal metastático; la mejora de la ascitis en cáncer de ovario avanzado y la reducción del edema cerebral en afectados por glioblastoma. También analizarán la eficacia de las técnicas de imagen actuales que evalúan la respuesta al tratamiento antiangiogénico
Madrid (20-5-11).- La disponibilidad del primer fármaco que inhibe el proceso de la angiogénesis -Bevacizumab- data de hace seis años y, sin embargo, el potencial de esta estrategia terapéutica, descubierta por el investigador estadounidense Judah Folkman, lejos de alcanzar su techo, ofrece ahora nuevas hipótesis de análisis a los expertos.
De hecho, aunque es bien conocido que la terapia antiangiogénica aporta beneficios y aumenta el tiempo durante el cual la enfermedad está controlada en un número creciente de tumores, existen datos que reflejan que sus ventajas “podrían ir más allá” del control de la enfermedad y esto se debe a un mecanismo de acción que está rompiendo con los paradigmas del abordaje clásico del cáncer y que es precisamente el tema objeto de análisis del Angioforum 2011 -Hacia un Concepto Global del Cáncer-, la primera reunión monográfica sobre angiogénesis y cáncer, organizada en Madrid por Roche y que cuenta con el auspicio de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Actuar sobre las vías de supervivencia del tumor supone, según los expertos, hacer un abordaje más completo al no dirigirse únicamente contra la célula tumoral, sino también contra su entorno, como los vasos sanguíneos que la nutren. Tal y como ha señalado uno de los moderadores de la jornada, el Dr. Jesús García-Foncillas, director del departamento de Oncología de la Clínica Universitaria de Navarra, “el cáncer es un fenómeno complejo y hemos tendido a concentrar nuestros esfuerzos únicamente en la célula tumoral. Hoy sabemos que ésta crece en un ambiente de connivencia con su microambiente sobre el cual se puede actuar y lo podemos hacer impidiendo que al tumor le lleguen el oxígeno y los nutrientes que necesita. El resultado es un mejor control de la enfermedad y una mayor supervivencia”.
En este sentido, una de las sesiones del Angioforum está dedicada a los beneficios más allá del tumor observados cuando se añade un antiangiogénico a la quimioterapia, concretamente, en la jornada se aborda la protección hepática observada en pacientes con cáncer colorrectal metastático; la mejoría, observada en ensayos clínicos experimentales en cáncer de ovario avanzado, que experimentan las mujeres con ascitis (acumulación de líquido en el abdomen que requiere ser extraído), y la reducción del edema cerebral en pacientes afectados por un glioblastoma, que mejora significativamente la función neurocognitiva.
Por su parte, el doctor Emilio Alba, presidente de la SEOM, asegura que las terapias antiangiogénicas han demostrado una mejora de las tasas de respuesta consiguiendo que los pacientes vivan más tiempo sin que su enfermedad progrese, a lo que ha añadido que “tenemos por delante el doble reto de seguir investigando el potencial de actuar sobre este proceso en tumores muy distintos y también el de identificar biomarcadores capaces de permitirnos seleccionar a los pacientes que más van a responder a estas terapias”.
Técnicas de imagen poco eficaces
Así pues, con el objeto de identificar biomarcadores de eficacia para Bevacizumab está en marcha en España el estudio IMAGING, una investigación realizada por una docena de hospitales y un equipo multidisciplinar dirigido por el doctor García-Foncillas, que se vale de innovadoras técnicas moleculares y de imagen para buscar un marcador de respuesta al antiangiogénico, en concreto en cáncer de mama localmente avanzado. El estudio, actualmente en fase de análisis, será presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) que tendrá lugar la primera semana de junio en Chicago.
Y es que las técnicas estándar de imagen no permiten visualizar la totalidad del efecto del tratamiento antiangiogénico en la medida que sería deseable, tal y como ha indicado el doctor García-Foncillas, mientras que es posible que el oncólogo observe si una quimioterapia disminuye o no el tamaño del tumor, esta misma operación no resulta tan sencilla con un
antiangiogénico. “Aparentemente la estructura tumoral no cambia pero sabemos que el tumor lo acusa porque el resultado final es que el paciente vive más. En cualquier caso, para evaluar la respuesta al tratamiento necesitamos otras técnicas de imagen distintas que traduzcan los cambios internos que acontecen en la biología del tumor”, explica este experto.
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